CULTURA
Héroe trágico
26/02/10 |
“Nirvana pasó a ser, mal que le pese a muchos, un bien de dominio público, y Cobain nunca más se recuperó de eso”. Escribe Ale the Rose
La primera vez que escuche a Nirvana fue en una de esas clásicas experiencias de disquería de confianza que últimamente son cada vez menos comunes. Fue en Cabildo y Blanco Encalada en el barrio de Belgrano. Entré y le pregunté a Mario que atendía el negocio que siempre frecuenté: “¿Qué hay de nuevo?”. Me puso “Smells Like Teen Spirit”. Pensé: “¡Uy, Dios! Alguien se las arregló para hacer una compleja combinación entre R.E.M.y Metallica”.
Nunca había oído la palabra “grunge”, y no sabía que iba a ser un fenómeno. Lo único que sabía era que estaba escuchando algo potente y, curiosamente, ……..nuevo.
La evolución de Kurt Cobain en el mundo artístico puede leerse, después de su “suicidio”, como la de una tragedia en términos teatrales: el cantante, que se rebelaba a través de su música contra una sociedad consumista, termina convirtiéndose, cuando llega al monumental éxito, en un producto destinado a las masas.
El sentido de la música alternativa es el de mostrar una propuesta diferente a aquellas que se encuentran comúnmente en el mercado. Sin embargo, la música grunge que tocaban los grupos “under” de Seattle, de los cuales Nirvana era uno más, terminaba popularizándose hasta tal punto que el solo hecho de pasar por las radios los discos del grupo, destronaba al mounstro marketinero de Michael Jackson del número 1 en las listas de popularidad de los Estados Unidos, ni más ni menos.
Cobain cambió, en un sentido literal, el rumbo que por entonces seguía la música. Hay determinadas personas en las que gira el eje de la historia de la música: Hendrix fue un pivote, Prince, a su modo, también, Los Beatles sin duda y Cobain fue otro. Aparte considero que fue un guitarrista impresionante. No en el sentido de destreza o virtuosismo como otros grandes ejemplos. Una vez se lo dije a un amigo fanático de Steve Vai y se enojó muchísimo; me dijo que Cobain no tenía suficiente dijitación ni nada parecido como para compararlo con maestros de la viola. No se puede decir que Cobain fue un gran compositor pero no un gran guitarrista, porque sin la guitarra como él la tocaba no habría podido componer los temas que compuso. No se puede dejar de lado su forma de tocar la guitarra. Era fundamental para la música que hacía, y su manera de afinar tan particular por lo alterada, ejercieron una influencia increíble. Toda banda nueva quería sonar como él y creo, más bien estoy seguro, que las guitarras alteradas y desentonadas fueron mucho más notables en la música que tocaron las bandas post Nirvana.
Cuando pienso en Nirvana, pienso en los Sex Pistols. Esos dos grupos se me aparecen como revolucionarios, inquietos, innovadores, maleducados y ruidosos a full, pero lo notable es que las canciones son increíblemente melódicas. Las dos bandas compusieron temas geniales centrados en la emoción, la soledad y los sentimientos humanos. Nirvana pasó a ser, mal que le pese a muchos, un bien de dominio público, y Cobain nunca más se recuperó de eso. Novoselic y Grohl (bajista y baterista respectivamente) todavía pueden contarlo, ahora que la distancia permite que asome un poco el humor y el asombro en medio del dolor y los agujeros negros. “Es muy difícil acordarse de todo”, comentó hace poco Grohl. “Desearía haber escrito un diario. Desearía haber sacado fotos. En ese entonces estaba tan confundido como ahora respecto de todo lo que pasaba.” Cobain no encontró nunca el modo de sentirse bien con respecto al terrible y rapidísimo éxito inesperado. La fama súbita y el reconocimiento público de su talento tuvieron un costo devastador sobre su dignidad. “El circuito comercial nos chupó”, dice hoy por hoy Novoselic. “Yo soy un tipo despreocupado y tengo mucha paciencia, pero Kurt no era así. Kurt sentía muchísimo desprecio por el circuito comercial. De eso se trataba “Smells Like Teen Spirit”: de la mentalidad masiva del conformismo.” Cuando el circuito comercial se apoderó de Cobain, “le dio vergüenza. Por todos”.
Nunca me voy a olvidar cuando me enteré de que se había suicidado. Fue una mezcla de: ya me lo esperaba y no lo puedo creer.
El grado de éxito que tuvo Nirvana es traumatizante para cualquier mortal, pero más para un tipo como él. La gente común que se gana el Prode o se gana la lotería, después de gastarse toda la plata, se da vuelta y dice: “¿Sabés una cosa? Esto es lo peor que nos pasó a mí y a mi familia”. Y todos aquellos, los que no están en esa situación, no lo entienden. Ojalá estuviera Kurt Cobain, para hacer música hoy y enfrentarse a Bush a Obama o a Cristina por qué no. ¿Se imaginan la canción que habría escrito con estos personajes?
A Cobain le pasó algo más, que para mí fue una lástima: como Nirvana se hizo conocido, tuvo que vérselas con la idea de que él se había vendido, y establecer ese sentido de la pureza. Es peligroso: piensen por ejemplo en la idea de la pureza artística o de la pureza racial. Pero, para mí, Cobain sí era perfecto en un sentido: era perfectamente imperfecto. Y murió joven. Y ya me cansa decir que me da bronca.
Ale The Rose












