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Un libro asegura que Hitler se exilió en la Patagonia

19/05/10 | Un nuevo libro sostiene que el líder nazi vivió en la Patagonia en 1945.  Aún permanece la duda si Hitler permaneció un tiempo oculto en una casa de Bahía Inalco. Aquí, dos notas sobre el tema.

bahia inalco- Hitler

Foto: Bahía Inalco, donde supuestamente se ocultó Hitler.

Tras huir entre las cenizas de un Berlín envuelto en llamas y antes de partir hacia la Patagonia argentina con Eva Braun, Adolf Hitler permaneció oculto en España varios días de 1945, asegura el periodista bonaerense Abel Basti en su libro “El exilio de Hitler”.

La mayor revelación de este libro de reciente publicación en Argentina y que en junio saldrá a la venta en el mercado español, es un documento secreto alemán conseguido por el autor en su país y en el que el Führer aparece como uno de los pasajeros evacuados en un avión de Austria a Barcelona el 26 de abril de 1945.

Según la historia oficial, el líder del Tercer Reich renunció a escaparse de Berlín y el 30 de abril de 1945 se suicidó junto a su amante, Eva Braun, en el búnker construido bajo el edificio de la Cancillería, aunque sus cuerpos, incinerados, nunca fueron hallados.

Basti, que hace años intenta reconstruir el derrotero de los nazis en Argentina, considera esta versión una “farsa” que se “fabricó” para dar un salvoconducto a Hitler, quien era visto como una “pieza clave” en la lucha contra el comunismo en la posguerra.

“No tengo dudas de que cuando concluía la Segunda Guerra Mundial Hitler se escapó de Alemania bajo un escudo protector de sectores de poder anglo-norteamericanos, los mismos que lo habían financiado para que, de humilde pintor, llegara a ser canciller de Alemania”, asegura el periodista en declaraciones a Efe.

Incluso habla de la existencia de un supuesto pacto Washington-Berlín que contemplaba un plan de evacuación nazi para personas, tecnología, documentos y divisas.

Para Basti, el “gran secreto” de la huida de Hitler fue la llegada de uno de sus dobles al búnker, que “tuvo ribetes dignos de una película de Hollywood” y ocurrió “al atardecer del 22 de abril de 1945″.

“Ese día el verdadero Hitler voló hacia el aeropuerto austríaco de Hörsching, cercano a la ciudad de Linz, con ocho personas, entre ellas Eva Braun”, precisa, y subraya la coincidencia de esta versión con el testimonio de Heinrich Müller, jefe de la Gestapo, durante un interrogatorio de la CIA.

El periodista argentino sostiene que Hitler y su comitiva estuvieron cuatro días en Austria y se refiere a un hecho que considera una suerte de “pago por inmunidad”: el abandono en Linz de un tren repleto de oro robado a Hungría por los nazis.

“Más que una llamativa coincidencia, da la sensación de que se trató de una entrega pactada”, subraya.

Al igual que Müller, que reveló a la CIA que el Führer se había escapado a España, Abel Basti sostiene que Hitler partió hacia Barcelona el 26 de abril.

En ese sentido, publica en su libro una comunicación oficial secreta según la cual Hitler encabeza la lista de pasajeros de un avión que viajó de Hörsching a Barcelona pilotado por Werner Baumbach, fallecido en Argentina en 1953.

“La presencia de Hitler en España me la confirmó un hoy anciano sacerdote jesuita, cuya familia era amiga del jefe nazi. Y también tengo testimonios que aluden a reuniones que mantenía con su séquito en una hostería llamada ‘Las Quebrantas’, en Cantabria”, afirma.

El libro incluye además un documento de los servicios secretos británicos que revela que “un convoy de submarinos nazis partió días más tarde de España y, tras una escala técnica en las islas Canarias, continuó su periplo hacia el sur argentino”, con la anuencia de Estados Unidos.

“En uno de esos submarinos viajaban Hitler y Eva Braun”, enfatiza Basti, convencido de que la pareja desembarcó en la Patagonia entre julio y agosto de 1945, al amparo del presidente de facto Edelmiro Farrell y de Juan Domingo Perón, entonces su ministro de Guerra.

“El escape de Hitler fue exitoso. De esa manera se pudieron poner a resguardo de los comunistas el capital y los hombres. Después de ejecutada la fuga, y mientras se hacían todo tipo de conjeturas respecto a su suerte, el Führer ya podía dormir tranquilo en un alejado país suramericano llamado Argentina”, concluye.

Fuente: Agencia de Noticias EFE

Un turista “notable” que no se notó

Desembarcó en una extensa playa de fina arena; caminó hacia los automóviles que lo aguardaban, sin advertir las inagotables “canteras” de mejillones. Por Raine Golab, de Fly-Fishing Argentina.

Tampoco prestó atención a las de puntas de flechas tehuelches que tapizaban la costa, en la rionegrina Caleta de los Loros. El submarino que lo había traído desde el otro lado del Atlántico y desde el otro hemisferio, todavía puede verse durante excepcionales bajamares, posado sobre el arenoso fondo de la Caleta.

A pocos meses de detentar un poder absoluto sobre millones de vidas y enormes territorios, de los obsecuentes halagos y, por fin, del derrumbe del Tercer Reich, transitó polvorientos y solitarios caminos oculto bajo un disfraz bien simple: la cabeza y el característico bigote afeitados, traje de paisano en lugar del recio uniforme alemán, y sin su brazalete de la svástica.

Corrían los últimos días del mes de julio de 1945, a apenas dos meses y medio de su supuesto suicidio en el bunker de Berlín. Desde entonces, vuelos misteriosos y refugios secretos organizados por sus fieles acólitos, y el auxilio de los Perón, lo habían conducido a ese infinito desierto.

Sin el entusiasmo de Anchorena durante su travesía patagónica de 43 años atrás, pasó por Trelew, Gaiman, Las Plumas, Cholila, Leleque y Maitén, en territorio del Chubut, continuando hacia el norte por Norquincó y Pilcaniyeu, ya en Río Negro, para arribar a la estancia San Ramón, a orillas del río Limay, cerquita del sitio donde el “Toro” Villegas izara por primera vez la Bandera Nacional en aquellos lugares.

Allí permaneció unos días, agasajado por su anfitrión, el barón Ludwig Von Bulow, para trasladarse, luego, a su destino final: la bahía Inalco, del brazo paradójicamente llamado “Última Esperanza”, sobre el lago Nahuel Huapi.

Leales subordinados habían recorrido la región con anterioridad y, con previsión, habían adquirido a Francisco Capraro (hijo de Primo), las secciones A y B de su parcela recordada como lote Nº 8. Capraro reservó para sí la sección C del mismo lote, donde construyó su sueño: la hostería Correntoso. El arquitecto Alejandro Bustillos había proyectado la mansión construida en Inalco, con su sello característico por fuera pero, el interior, a imagen y semejanza del legendario “Berghof” de los Alpes.

Confiado en la cobertura de su supuesta muerte aceptada mundialmente, en su camuflaje y en la recepción que le brindaban en todas las sucursales de la empresa Lahusen, más el apoyo personal de Mauricio Braun, se atrevió a realizar recorridos turísticos por el país, aunque combinados con un poco de proselitismo.

Así, fue visto y reconocido en Cholila y en el Parque Nacional Los Alerces, en 1948. Cuatro años después, se hospedó en la estancia “Valle de los Huemules” propiedad entonces de Braun, y visitó Comodoro Rivadavia donde también fue reconocido.

En 1953, estuvo en Mar del Plata al amparo de su amigo yugoeslavo Pavelic. Tres años más tarde, participó de una reunión partidaria en La Falda, Córdoba, hospedado por el matrimonio Eichhorn, antiguos dueños del hotel “El Edén”. Al año siguiente, visitó, en Cervantes (Río Negro) a Albrecht Boehme, desde donde apareció en Santa Cruz, en la estancia Bella Vista, de los esposos Stipicic, con vista al glaciar Perito Moreno. Aquí estaba cuando, con 70 años de edad, el peso de la vida le ganó la batalla final. El amigo Boehme, experto piloto, voló de inmediato en su busca.

Supuestamente, su cadáver fue transportado a Suiza, pero se desconoce la ubicación de la sepultura, como así también se ignora el destino posterior de Eva Braun.

Lahusen se desprendió de la estancia San Ramón en 1982. Inalco estuvo abandonada largos años y, remodelada en 1993, actualmente es algo así como un centro de estudios o colonia de vacaciones.

Los últimos años de Adolf Hitler, transcurridos en Argentina y mayormente en Patagonia, habrán sido destinados a idear un IV Reich? o habrá disfrutado, como cualquier turista, de las maravillas que la vasta región le ofreció? Considerando lo que eran las rutas de entonces y su condición de prófugo, logró una movilidad asombrosa.

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