Lunes 21 de mayo de 2012
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OPINIÓN

¿Dónde quedó el bien común?

2/09/10 | El politólogo Miguel Ángel Rizza analiza la realidad angosturese y afirma que la falta de seriedad de las personas de Estado “se refleja en lo poco serios que somos como país y lo lejos que estamos de alcanzar el bien común”.

centro de la villa

La información que recibimos hoy acerca de la situación por la que atraviesa la localidad esta comenzando a crear incertidumbre, inseguridad, angustia, malestar, intranquilidad. Es decir, nos encontramos en presencia de una tensión política, lo que significa un estado en el cual un gobierno es sometido a la acción de distintas fuerzas políticas, en este caso la ciudadanía y la oposición, respecto a la problemática del conocido proyecto de la empresa Cerro Bayo y su prefactibilidad. Ante tal suceso, lo que se debe buscar en nuestro pueblo es el , la unidad y tirar todos para el mismo lado, amen de las diferencias ideológicas y conceptuales, desarrollemos un modelo a realizar, en donde tanto opositores como oficialistas manteniendo lo que esta bien hecho y corrigiendo o perfeccionando aquellas áreas que aún faltan ser más eficientes y eficaces.

El , es al mismo tiempo, el principio que da forma a la sociedad y el fin al que ésta debe tender, desde el punto de vista natural y temporal: concierne a la felicidad natural y por consiguiente al valor político por excelencia, aunque siempre subordinado a la moral, ósea el equilibrio armónico en conjunto de sus partes, es decir de la sociedad. Toda la actividad desde el Estado, desde la política hasta la económica, debe dirigirse a la realización de una categoría en que los pobladores puedan desarrollar sus cualidades personales y los individuos, impotentes por sí solos, deben solidariamente, perseguir juntos ese fin común.

El concepto , presente analogías con el de voluntad general, aun cuando aquél es objetivista mientras éste es subjetivista, precisamente por le mismo modo de comportarse frente a los bienes individuales o a las voluntades particulares: tanto uno como el otro vocablo representan la voluntad moral de los individuos. Sin embargo, el indica una exigencia propia de toda comunidad organizada, puesta claramente de manifiesto por la ciencia política; sin un mínimo de cultura homogénea y común sin un exiguo consenso sobre los valores últimos de la comunidad y sobre las reglas de la coexistencia, la sociedad corre peligro de desintegrarse y lograr su propia integración social únicamente con la fuerza. El representa así el máximo intento por lograr una integración social basada en el consenso.

¿Es esta una época de oportunidad? Claro que sí. Siempre y cuando por ejemplo los políticos cumplan el juramento realizado al asumir; obviamente también debiendo optar entre “que la Patria se lo demande o que los intereses propios los dispongan e impongan”. No se ha inventado nada aún que suplante para el progreso y bienestar de los pueblos a la cultura del trabajo, la salud, la educación, la libertad y la justicia. Vergonzosamente Argentina viene transitando desde hace décadas todo lo contrario a estos valores sociales. El encuentro con la oportunidad no es tarea de un dirigente, de dos o de tres…, sino que depende de todos ellos, de que hagan un plan de campaña donde expresen que modelo país se desea alcanzar, y principalmente de una ciudadanía que no vote nunca más por “el bolsillo”, sino por un proyecto de país o ciudad que busque el .

Ya se ha visto durante las últimas décadas como por las imprudencias del ser humano en el cuidado del medio ambiente y la constante violación a la naturaleza, se han modificado las cuestiones climáticas, no dejemos que el árbol nos tape el bosque. El es para todo no solo para los ciudadanos sino también para todo el entorno que nos rodea.

Todos los políticos ante esta coyuntura de tensión entre el gobierno y los distintos sectores, solo están buscando sacar provecho de como quedar y salir de esta situación de la mejor manera y con la mejor imagen, pensando en su futuro político, de cara a las elecciones del 2011, dejando así de lado los sentimientos que la localidad.

La falta de seriedad de las personas de Estado se refleja en lo poco serios que somos como país y lo lejos que estamos de alcanzar el .

Miguel Ángel Rizza

Politólogo