Lunes 21 de mayo de 2012
Seguinos en        

OPINIÓN

Lo que pudo ser y no fue

12/12/11 | Tras cuatro años de gobierno signados por conflictos internos, presiones empresariales y orfandad política y económica respecto del estado provincial y nacional,  Alonso y la UVAC  finalizó su mandato. Por Mariana M. Fernández.

Con sombras y algunas luces, y una rara sensación de “ilusión” rota, el sábado finalizó el gobierno del intendente Ricardo Alonso y de la UVAC, que llegó al poder en el 2007 con no más de tres meses de formación.

La expectativa que había generado  fue muy grande, tan grande como la desilusión que parte de la ciudadanía  sintió y demostró en las últimas elecciones.

No obstante el gobierno de la UVAC finaliza su mandato con algunos logros importantes, entre los que vale mencionar la municipalización de la recolección y tratamiento de residuos sólidos urbanos,  avance con la instalación del sistema cloacal, redacción de la Carta Orgánica, reconstrucción  del edificio Municipal tras el incendio, remodelación y mudanza del Concejo Deliberante y otras dependencias; ampliación de la flota automotriz municipal, licitaciones en curso, defensa del Corredor Turístico contra el Bioceánico de cargas, fortalecimiento y plan de Defensa Civil, original propuesta de huertas orgánicas y la implementación del sistema SIAF para el manejo de los fondos municipales.

En cuanto a los errores, sin duda la gran falencia del Ejecutivo fue la incapacidad de trabajo en equipo y la pérdida de tiempo en peleas internas hacia dentro del partido y el Concejo Deliberante,  así como la excesiva atención y estrecha relación con algunos grupos empresarios que desviaron  la mirada de los temas importantes de la agenda pública.

El concreto apoyo a determinadas iniciativas privadas no sólo desvió la atención, sino que cubrió de un manto de sospecha a la gestión, desgastó funcionarios, generó controversia en la opinión pública y hasta le significó al intendente una causa que continúa su curso en la justicia.

Faltó también  la implementación de una fuerte política en materia social y de viviendas, y un plan de obras públicas de envergadura, como la construcción de la planta de Tratamiento de efluentes o el asfalto de calles. Aunque aquí le cabe una importante cuota de responsabilidad al gobierno provincial y nacional por la falta de apoyo político y económico. La  “buena” relación entre el gobernador Jorge Sapag y Alonso, no se tradujo en fondos concretos y la diferencia en cuanto a la asistencia a otros municipios como San Martín de los Andes fue más que evidente. La UVAC no era el PJ, pero tampoco era el MPN, y esa línea de pensamiento tiene su correlato en los números y aportes.

Pero la pérdida de tiempo no sólo fue patrimonio del Ejecutivo. El Concejo Deliberante también destinó esfuerzos a tratar y aprobar proyectos vinculados a intereses privados y el desarrollo inmobiliario, en desmedro, por ejemplo, de la reglamentación de la Carta Orgánica. Seguramente esa es la gran deuda de los concejales salientes.

Se terminó un ciclo signado por el permanente lobby empresarial, la controversia y la caída progresiva de la actividad económica que ofreció un marco poco beneficioso  al gobierno municipal; agravado en el último tramo por la erupción del Cordón Caulle.

En términos políticos, el desafío de Cacault será imponerse a las presiones empresariales que en los últimos cuatro años se han intensificado y atender los temas urgentes que realmente afectan la vida de los angosturenses.