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Vacaciones con niños ¿Se pueden?
5/01/12 |
La Lic Inés Freire reflexiona sobre los límites que los adultos le ponen a los chicos y asegura que , lejos de ser restricciones, son “como las luces que tenés en una pista de aeropuerto, señalan donde debe carretear el avión para despegar o para aterrizar bien”.
Estar de vacaciones promueve la observación del entorno, del comportamiento de los padres con los hijos y de los niños con los padres.
Imaginar un paisaje en la playa, en la costa argentina, invita a disfrutar del mar, pero rodeados de gente, obliga a escuchar los conflictos con cruces de palabras y gritos; de los padres con sus hijos.
Las frases: portate bien, no tirés arena en la lona, no te pongas en la boca eso que está sucio, si querés andate, no llorés más sino te duele nada, me tenés harta, no entendés que te estoy hablando…Estas no resultarían un problema por sí mismas.
Pero, cuando van acompañadas de amenazas ó insultos expresan el estilo de comunicación y por ende de educación, vigente en muchos padres de hoy. Este estilo que a simple vista parece prepotente o autoritario, no es tal.
Si recuerdan la canción de Serrat que decía: “Niño, deja de jugar ya con la pelota, niño que eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca”…en ella claramente se expresaba una educación autoritaria. Era como decir:” niño, no seas niño”, “Niños no molesten a los adultos”.
El escenario vacacional de hoy muestra claramente que los niños y niñas deben hacerse cargo de su propio autocuidado. Una amiga diría: “Los límites son necesarios para crecer, porque son como las luces que tenés en una pista de aeropuerto, señalan donde debe carretear el avión para despegar ó para aterrizar bien”.
Imaginemos que aprender por ensayo y error es posible, pero sólo para determinados hábitos, como por ejemplo aprender a vestirse, juntar los juguetes. Pero el cuidado y protección es deber de los adultos. Así se promueve en el niño el autocuidado.
Los límites necesitan si o sí ser enseñados por los adultos. Para que éstos sean respetados por sus hijos el mensaje que expresan debe ser sencillamente: claro y coherente.
Es nefasto observarlos amenazando permanentemente… “hacen como sí” pusieran un límite, pero no lo sostienen, se contradicen, son incoherentes y más bien suena a querer sacarse de encima los hijos, para que éstos no los molesten.
Los límites y normas difusas encubren la culpa y el miedo de los adultos pero no ayudan a los niños a crecer sanamente. Son niños y niñas mal- tratados por los padres, ya que la vorágine del trabajo diario es un torbellino que los arrastra para cumplir con el deber de comprar- pagar indefinidamente.
En ese sistema, volvamos a la razón de ser de las vacaciones familiares: Disfrutar y descansar. Por lo tanto: ¿Será posible que cada uno de los integrantes de la familia puedan pasarla bien? ¿Será posible descansar los que no tenemos niños pequeños; rodeados de risas y juegos infantiles sin sufrir la falta de límites que invaden nuestra posibilidad de relajarnos?
Lic. Inés Freyre
Psicopedagoda- Orientación Vocacional













