Lunes 21 de mayo de 2012
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ARTE Y CULTURA • CULTURA

Alfredo Zitarrosa: Fuego Sagrado

20/01/12 | Como pocos defendió sus convicciones a puro canto y poesía, comprometido hasta el alma con su pertenencia social, su clase y con su tiempo y no solo con la palabra sino reflejado con hechos cosa tan poco habitual en cantantes o artistas en general que se dicen populares. Por Ale The Rose.

Estos son los días en que uno se pregunta: “Qué va a pasar ?”

Es en este particular y extremadamente caluroso Enero angosturense donde todo es interrogante, donde se fortalece o se desintegra nuestro entusiasmo findeañero, donde la cuenta de la tarjeta de crédito se nos muestra sin censura y en donde nuestro embale festivo nos hizo creer (tal vez como todos los años) que ni bien la aguja mayor marcara el primer minuto del año la realidad actual y nosotros mismos seríamos distintos.

No solamente se trata de Enero, es, ante todo, 2012. Y como viene la mano todo indica que, como en la selva, el más fuerte, el más subsidiado, acomodado, amigo de… o simplemente el que tenga la suerte de tener un trabajo (digno?), va a llegar lo suficientemente entero como para levantar una copa el próximo 31 de diciembre.

Y dale que empezamos de vuelta……

Mientras tanto en apenas 20 días de este año ya pasó de todo, por todos lados. Y nosotros, simples mortales, para programarnos el día (o la vida), consultamos a los cielos y a los dioses de los fuegos que moran en las profundidades de la tierra, cuando va a parar la cosa porque evientemente estas deidades son de tener un enojo duradero que no se les va así porque si.

Esta semana, aparte de hablar de un comandante que se tiró por la borda antes de tiempo al grito de: El último que apague la luz !!, de si Silva será el Palermo esperado o si las mellizas Petardo saben hacer surf, poca gente le dedicó la importancia que tiene la conmemoración de los 23 años de la desdaparición física del gran Alfredo Zitarrosa.

Desde chico, ahí en la Uruguay paterna, fue que lo escuché, así por igual como admirando su espectacular voz y su inmensa valentía. El tipo iba por la vida como arrastrando su pinta de flaco desgarbado medio como a contramano de las terribles urgencias de la época que lo tuvo en la tierra. Y ahora estamos muchos en tiempos de extrañarlo porque es así como él entendió la vida lo que hace que se extrañe aún más. Pocos tipos hay así hoy en día. Tuvo el valor (y eso vale en serio) de que con el tiempo se mantuvo idéntico a si mismo e indispensable para su pueblo oriental y latinoamericano en general.

Como a vos y a mi, al tipo lo abrumaban sus contradicciones en momentos oscuros y su apariencia dura contrastaba en como se las arregló para cantarle al amor en todas sus formas. El amor a la vida, al amor de pareja, a los desprotegidos. Supo declarar su amor por una planta, por una mariposa, por una puta y hasta por un pájaro.

Como pocos defendió sus convicciones a puro canto y poesía, comprometido hasta el alma con su pertenencia social, su clase y con su tiempo y no solo con la palabra sino reflejado con hechos cosa tan poco habitual en cantantes o artistas en general que se dicen populares.

Capítulo aparte fue su talento para la composición que gracias a eso llegó a momentos de gloriosa inspiración en inolvidables canciones cargadas de belleza y valores poéticos y musicales que llegan al alma, ahí adentro donde las cosas pasan de verdad, donde el espíritu se te llena de alegría y, seguramente, de consuelo. Porque cada cual tiene un trip en el bocho y dificilmente lleguemos a ponernos de acuerdo…..

Cantó de una manera única, firme, lógica, como a todos nos gustaría cantar alguna vez y eso lo transformó en símbolo de toda la región. Esa América Morena como a él le gustaba decir y la trascndencia fue universal.

Cuando llegó de su forzado exilio (el último de tantos) lo recibió el Estadio Obras Sanitarias lleno de almas emocionadas y se fue absurdamente a los 52 años. En Don Alfredo, las idas y vueltas de su música y de sus estados de ánimo son uno solo. Los dos planos (el artístico y el personal) estan atravesados por un mismo recorrido de nostalgias, y ni su vida como tampoco  su arte reflejaron cambios en lo que se refiere a lo duro de su estilo. En cambio, una trayectoria de más de veinticinco años te deja trazar un paralelo cósmico que encadena sus búsquedas musicales con la realidad política y social durísima que le tocó vivir. Zitarrosa jamás pudo (seguro nunca quiso) atravesar inmune las variables que le fue imponiendo la vida.

“El violín de Becho”, “Si te vas”, “Stefanie”, “Pa’l que se va”, “Adagio en mi país”, “Zamba por vos”, “Milonga para una niña”. Después de los recitales en Obras en el ‘83 se repitieron festejos, de este y del otro lado del Río, pero algo ya se había roto.

En 1989 murió. Dicen muchos que de tristeza. En una entrevista algunos años antes, le preguntaron: “¿Cuál debe ser la misión del cantor?”. Don Alfredo miró al periodista, le dió una pitada al cigarrillo y largó junto al humo: “Un cantor popular ha de ser necesario para su pueblo”.

Ese flaco alto, era de otro tiempo.

Su poesía, no.

Ale The Rose