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Aseguran que las cenizas volcánicas podrían tener un efecto insecticida sobre algunas especies

22/04/12 | Domingo-Un grupo de investigadores del INTA EEA-Bariloche y CONICET se encuentra trabajando en los posibles efectos que producen las cenizas volcánicas sobre  diversas especies de insectos presentes en el norte de la Patagonia. Los resultados preliminares arrojan que la ceniza volcánica podría actuar como un insecticida “natural” disminuyendo el daño que los insectos causan en los pastizales naturales.

La erupción del volcán Puyehue- Cordón Caulle generó consecuencias indeseadas en la región norte de la Patagonia. Una de las posibles secuelas de este evento natural se podría ver reflejada en la población de insectos, ya que algunos estudios estiman que la ceniza volcánica puede tener un efecto insecticida sobre algunas especies.

Para analizar este posible efecto, nueve científicos del INTA EEA- Bariloche y de instituciones del CONICET se encuentran trabajando en un proyecto financiado por el Programa de Emergencia Volcánica (PROEVO) coordinado por la Universidad Nacional de Río Negro (www.proevo.com.ar). El proyecto, a cargo de la investigadora del CONICET, Valeria Fernández Arhex, tiene como objetivo general evaluar el efecto de la ceniza volcánica sobre el desarrollo y la sobrevivencia de potenciales insectos plaga que se encuentran en la región norte de la Patagonia Argentina.

Según se informó, la investigación apunta a conocer cuál es el efecto de las cenizas sobre la mortalidad en tres grupos de insectos. Por un lado, los insectos masticadores como las tucuras y las langostas verdes, presentes en zonas mallinosas que afectan la producción agropecuaria cuando sus densidades poblacionales aumentan considerablemente.

Son insectos muy voraces y provocan grandes daños en los mallines. Por otro lado, se estudian insectos succionadores como las chinches, que se alimentan de la savia de plantas y árboles y que pueden ocasionar dos tipos de daños: en forma directa afectan a la planta por extraer parte de su alimento y agua; de forma indirecta, por actuar como vectores en la trasmisión de enfermedades vegetales. Por último, también se estudian los insectos minadores, los que se alimentan del interior de las hojas, disminuyendo la capacidad fotosintética del árbol atacado. Estos insectos tienen la capacidad de atacar diversas especies arbóreas, pertenecientes al género Nothofagus, como el Roble y el Raulí.

¿Cuáles son las posibles consecuencias de las cenizas sobre los insectos?

La bibliografía relacionada con el efecto que produjo la ceniza volcánica durante otras erupciones volcánicas indica que la ceniza volcánica tiene actividad insecticida, y que su mecanismo de acción sería similar al de los polvos insecticidas inorgánicos. Estos, como la tierra de diatomeas y el silica gel, afectan tanto el comportamiento como la fisiología de los insectos que resultan expuestos. Uno de los principales mecanismos de acción de estos polvos consiste en la adsorción de las ceras cuticulares que lleva a la muerte por deshidratación.

Las cenizas actúan como “insecticidas generalistas” y se podrían encontrar ligadas a fenómenos como repelencia, disuasión de la puesta de huevos (lo que llevaría a disminuir el crecimiento de la población), incertidumbre durante el reconocimiento de la plantas utilizadas para hospedarse, interferencias en la sujeción a las mismas (con el consecuente problema de supervivencia) y mortalidad directa, alterando así la dinámica de los ecosistemas biológicos a largo plazo. La ceniza volcánica emitida por el volcán Puyehue podría tener un efecto similar.

¿Cómo es el proceso de trabajo?

Durante la investigación se trabaja con cenizas que fueron recogidas en Ingeniero Jacobacci, Dina Huapi y Bariloche. “Las cenizas se caracterizaron química y físicamente, en el Laboratorio de Suelos del INTA EEA-Bariloche, determinándose que son altamente abrasivas y podrían asemejarse a los polvos inertes que suelen ser utilizados como insecticidas inorgánicos”, explica Fernández Arhex. Durante los experimentos se trabaja con cenizas de tres diferentes tamaños: ceniza fina, (< 500 µ), ceniza intermedia, (500 µ) y ceniza gruesa (> 500 µ).

“En el caso de las tucuras y langostas, la colecta se realiza en el campo mediante la utilización de una red entomológica, mientras que las chinches y minadores se colectan de forma manual. Luego se llevan al laboratorio donde se las confina en recipientes con comida y agua, hasta que comienzan los experimentos”, relata la investigadora.

En algunos de esos experimentos se realizan pruebas de preferencia alimenticia, la cual consiste en evaluar si los insectos se alimentan o no con hojas contaminadas con partículas de ceniza volcánica de diferente tamaño. Otro de los experimentos consiste en colocar los insectos en un simulador de viento. Allí se observa cuánto tiempo pueden sobrevivir expuestos a la ceniza volcánica volando a su alrededor, con una intensidad de viento de 1.95 m/seg. A su vez, los insectos que murieron en este experimento son llevados al microscopio electrónico, donde se analizan los efectos de la ceniza sobre la cutícula.

¿Qué resultados se han obtenido hasta el momento?

Los resultados preliminares obtenidos en este proyecto indican que la tasa de mortalidad varía según la especie y la etapa de vida en la que se encuentre el insecto. También depende del grado de exposición a las partículas de ceniza volcánica, y del tamaño de partícula, y la ausencia de lugares donde refugiarse. Algunas de las consecuencias de la ceniza pueden incluir las obstrucciones de los órganos respiratorios, la salivación excesiva en el aseo, la interrupción del proceso digestivo (ya que la ceniza podría acumularse en el intestino) y la muerte por inanición.

“Creemos que para los insectos, el mayor daño provocado por la ceniza fue en los momentos inmediatos luego de la erupción del volcán, es decir cuando cayó la ceniza que formó grandes capas, dejando sin refugio a la mayoría y disminuyendo así la población, aunque el efecto será diferente para distintas especies de insecto que difieran en su fisiología y comportamiento”, indica la directora del proyecto.

Fernández Arhex explica que en el caso de las pruebas con viento “se observó que la ceniza de menor granulometría (fina; < 500µ) podría ser la que provoca más mortandad en los insectos estudiados. Una observación importante remarca que en los lugares con ambiente seco, la ceniza se torna más perjudicial que en ambientes húmedos”.

Fernández Arhex dice que “Los resultados obtenidos hasta el momento son preliminares y no son concluyentes para afirmar que la ceniza volcánica afecta el desarrollo o sobrevivencia de todos los insectos evaluados”.

De todos modos, según este grupo de científicos, la ceniza volcánica podría tener un efecto beneficioso, ya que podría actuar como un insecticida “natural” para eliminar especies plaga, y permitiría disminuir el daño que ocasionan estos insectos en los pastizales naturales, principal fuente de alimento de la ganadería extensiva.

Más información  en www.proevo.com.ar

Fuente: PROEVO

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