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Cenizas y vegetación: estudios científicos preliminares advierten beneficios para algunas especies

29/05/12 | Investigadores de Ingeniería Ambiental y Tecnicatura en Viveros de la Universidad Nacional de Río Negro realizan un análisis sobre los efectos de las cenizas volcánicas en el crecimiento vegetal de especies nativas y exóticas, y evalúan la posible utilización de este material como sustrato de cultivo. Entre los resultados preliminares en experimentos realizados con rye grass, advierten un mayor crecimiento en los suelos con ceniza volcánica (capas de escasos centímetros).

Profesionales especialistas de las áreas de agronomía, viveros y saneamiento y protección ambiental de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), llevan adelante, en el marco del Programa Científico Tecnológico de Emergencia Volcánica (www.proevo.com.ar), un proyecto de investigación que busca determinar el grado de afectación de la ceniza volcánica en el crecimiento de especies nativas y exóticas que se desarrollan en los parques y jardines de nuestra ciudad. Asimismo, examinan la posibilidad de utilizar este material como sustrato de cultivo en viveros.

Jardines

Desde junio del año pasado, los jardines de la zona se vieron afectados debido a la caída de cenizas luego de la erupción del volcán Puyehue – Cordón Caulle. Tal acontecimiento trajo aparejado un alto grado de incertidumbre en cuanto al manejo del material piroclástico, su incidencia y posibles efectos en los espacios verdes de Bariloche. ¿Se beneficiarán los árboles y plantas con la presencia de esta ceniza?, ¿cómo afectará a las especies nativas y exóticas que se encuentran en nuestra ciudad?

El proyecto, titulado “Efecto de las cenizas volcánicas en el crecimiento vegetal de especies nativas y exóticas”, surge no sólo con la búsqueda de respuestas a estas preguntas sino también al “considerar que los parques y los jardines en Bariloche constituyen importantes elementos del paisaje desde el punto de vista turístico”, como señala Francis Laos, directora del proyecto. Los objetivos se organizan en dos grandes ejes: “ensayar el uso de las cenizas como integrante de sustratos de cultivo y por otro lado evaluar el efecto de la ceniza en los espacios verdes en los que está presente”, indica Gabriela Paladino, otra de las integrantes del proyecto.

El proyecto fue aprobado en el mes de octubre del año pasado y comenzó con el repique de plantines en maceta, y una posterior siembra de semillas también en maceta a fines de noviembre. Actualmente se encuentran en una etapa de desarrollo y observación preliminar referente a la evolución del crecimiento de las cuatro especies vegetales con las que trabajan. Se estudian cuatro especies: dos nativas, el roble pellín (Nothofagus obliqua) y el buchú (Haplopappus glutinosus), un sub-arbusto enano de tallos leñosos y de flores amarillas; y dos exóticas, el césped inglés o rye grass (Lolium perenne) e Iberis umbellata, una herbácea anual ornamental de atractivas y coloridas flores.

Al ser consultado por esta elección, el grupo de trabajo explica que en cuanto a las nativas, ambas especies cuentan con un gran potencial ornamental y forestal. El roble pellín, especie que crece naturalmente en el Parque Nacional Lanín, es un árbol que actualmente está siendo investigado y promocionado por diversas organizaciones dedicadas a la forestación. El buchú, crece en sitios rocosos de la estepa patagónica y de la zona de alta montaña y es una planta que podría ser utilizada en los jardines que no cuentan con suficiente agua.

En lo que respecta a las especies exóticas, el césped inglés es una planta ampliamente utilizada en ensayos de investigación como un indicador de crecimiento y en estudios de absorción de nutrientes, señala Laos. Por su parte, Santiago Naón apunta que el césped inglés es la gramínea más utilizada en los jardines domésticos de la zona. En lo que respecta a Iberis, se seleccionó para el estudio porque “es una planta anual, que se desarrolla muy bien en los jardines formando borduras muy densas y como sabíamos que iba a cumplir su ciclo en una temporada, quisimos incorporarla a los ensayos y ver su respuesta ante la presencia de cenizas volcánicas, es una planta de rápido crecimiento que da muchísimas flores”, señala Silvana Alzogaray.

Caracterización de cenizas y resultados iniciales

Como primer paso fue necesario conocer la composición de las cenizas, en relación con los elementos que las constituyen y las cantidades en que están presentes. Sobre este último punto, los investigadores del proyecto trabajaron con el análisis de valores totales y valores disponibles. Como señala Riat, “en el suelo hay diversos elementos que están, pero no disponibles para los cultivos. Están formando parte de los minerales y de los componentes del suelo. En Ezeiza – refiriéndose al Centro Atómico de Ezeiza – se determinaron los elementos totales de las cenizas utilizadas en las experiencias”

La caracterización realizada en el Centro Atómico Ezeiza, determinó que contienen principalmente aluminio, calcio, hierro y silicio, entre otros elementos. Los valores totales se indican por la potencialidad que tienen los mismos. “A futuro, en algún momento, cuando se empiece a intemperizar el material, van a estar disponibles para las plantas en el suelo“, agrega Francis Laos. Por otro lado, los resultados de valores disponibles fueron obtenidos a partir de análisis de la ceniza realizados por la EEA-INTA-Bariloche.

En el primer grupo de experiencias de siembra, realizado con rye grass e Iberis, se analizó la acumulación de cenizas sobre el suelo en dos grupos de tratamientos. El primero consistió en utilizar cenizas con acumulaciones de 2, 4 y 6 cm de ceniza sobre la superficie del suelo. En el segundo grupo se emplearon las mismas acumulaciones, pero se incorporó el material piroclástico al suelo para conseguir así una mezcla entre los dos materiales. En ambos casos se emplearon también testigos o controles sin agregado de cenizas.

Los primeros resultados de rye grass muestran, en todos los casos, que el crecimiento fue mayor en los tratamientos con cenizas respecto del control, y si bien las cenizas no poseen nitrógeno, su presencia estimuló marcadamente la absorción de este nutriente para las plantas.

En el caso de las especies nativas, el trabajo se efectuó con sustratos, entendiendo por estos al material sólido distinto del suelo, natural, de síntesis o residual, mineral u orgánico, que permite el anclaje de las raíces y que desempeña un papel de soporte para la planta. De esta manera, en las experiencias con plantines de roble pellín y buchú, la perlita o vermiculita empleada habitualmente en los viveros, fue reemplazada por fracciones crecientes de cenizas, según comentó Martha Riat. De este modo se está estudiando cómo responden las especies nativas durante su crecimiento con estos nuevos sustratos compuestos por material piroclástico.

Cenizas como sustrato de cultivo

El segundo de los ejes del estudio tiene un fin más práctico y utilitario, y abarca la actividad productiva de viveros. Los investigadores buscan determinar si es posible reemplazar sustratos como la perlita y la vermiculita, utilizados por los viveristas locales, para el crecimiento de las plantas que son comerciables por fracciones de cenizas volcánicas (0,06-2 mm, tamaño arena) y pumicita (2 mm- 6,4 cm). Esto permitiría aprovechar la gran cantidad de material piroclástico que se encuentra en la región afectada por la erupción.

Por las observaciones que el grupo pudo realizar en cada una de las especies se puede establecer que no se encontraron efectos adversos al remplazar un sustrato convencional por uno con cenizas. “Las plantas han crecido, por lo menos, de la misma manera“, afirma Riat. Todavía resta, teniendo en cuenta las diferencias de cada especie, realizar los análisis estadísticos correspondientes y así poder valorar si hay un efecto favorable en cada una de ellas.

Los sustratos enriquecidos con cenizas cuentan con características específicas diferentes a los sustratos convencionales, debido a la naturaleza del material piroclástico, que debe ser tenido en cuenta a la hora de formular el mismo. Un ejemplo, es el comportamiento con el agua, donde se requiere una mayor atención con el manejo del riego y los tiempos entre riego y riego, debido a la reacción de la ceniza en tierra y como la ceniza afecta a la humedad que se conserva en tierra.

El sustrato a base de ceniza se encuentra en una instancia de experimentación y, si bien puede observarse un avance favorable, su reemplazo todavía no puede aseverarse, ya que cabe la posibilidad que exista algún efecto que aún no se haya manifestado por la instancia de crecimiento en la que se encuentran las experiencias.

Los miembros del equipo advierten que no se pueden generalizar los efectos a todas las especies que se encuentran en nuestra ciudad, ya que cada una de las plantas tiene sus requerimientos y no todos están estudiados.

Los especialistas apuntan que su objetivo es poder medir y demostrar estadísticamente el funcionamiento de cada mezcla en las diferentes especies con las que trabajan y poder explicar el porqué de este funcionamiento.

El próximo paso en la investigación es el armado de camas para el enraizamiento de estacas de dos especies nativas, el chilco (Fuchsia magellanica) y Escalonia rubra (siete camisas) y una exótica, el cotoneaster (Cotoneaster franchetti), con dos fracciones de ceniza diferentes una de tamaño arena y otra pumicita. Luego serán comparadas con un sustrato de enraizamiento clásico como la perlita. Para avanzar en esta etapa, el grupo espera poder contar con un tipo de instalaciones que están implementando y la época del año adecuada para hacer estacas.

Los integrantes del equipo de investigación se sienten optimistas con el desarrollo del proyecto y los resultados que esperan conseguir. Como menciona Juan Pablo Arrigoni: “es importante valorar, y generar el mensaje positivo detrás de las cenizas. Esta es una oportunidad –refiriéndose al proyecto- para resaltar y valorar que el trabajo en ejecución permite encontrar un uso, una aplicación productiva, de investigación, que sostiene un mensaje positivo”.

Crédito Imágenes:

Rye grass . Crédito: Francis Laos

Ensayos Iberis umbellata. Crédito:Silvana Alsogaray

Ensayos Haplopapus glutinosus Crédito: Francis Laos

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