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Los secretos de la pesca con mosca en el Río Limay

14/02/13 | Claudio “El vasco” Huebra, es instructor de atado, lanzamiento y pesca, en Piedra del Águila, más precisamente, un experto de la pesca con mosca, que conoce de punta a punta, todos los rincones y recovecos que unen los 500 km del Río Limay.

La técnica de lanzamiento de la pesca con mosca, difiere casi en su totalidad con la de las demás pescas tradicionales, en las que el lanzamiento consta de colocar un peso concentrado, sea una plomada o un puntero, y arrojarlo utilizando el efecto palanca. En el caso del lanzamiento de una mosca el tema no es tan simple como lanzar una plomada al mar, sino que es un poco más elaborada y consiste en arrojar un artificial llamado mosca con una línea muy liviana donde se encuentra distribuido a lo largo de la misma todo su peso.

“Un mosquero es completo cuando él ata sus propias moscas. No hay nada más gratificante que engañar a la trucha con tu mosca. Yo me dedico a enseñar a atar, a castear (lanzar) y a pescar. En esta modalidad, el peso es generado por la línea y no por la mosca, y para lograr una buena distancia, el lanzador requiere de una técnica necesaria para alcanzar los 30 mts”, afirmó El Vasco.

Pasos para captar a la trucha

El habilidoso de la pesca con mosca y docente de esta modalidad, enseña a sus alumnos las técnicas para disfrutar de la pesca “recreativa”, como el vasco sabe llamar. Hay tres pasos fundamentales para lograr captar a la presa:

Atado: atar cualquier mosca que quieran para que luego con ella tentar al pez que queremos capturar.

Lanzamiento: enseñarle a colocar la mosca en la distancia y la ubicación que él desee.

Pesca: enseñarle a que logre que esa mosca haga lo que el pez quiere, que desate el ataque del pez, que se comporte eso como algo atractivo para el pez.

Gran cantidad de especies se pueden pescar en el Limay. En menor cantidad se encuentran las percas y pejerrey, son especies más chicas y atractivas para la pesca. Las truchas son la captura ideal para la pesca con mosca, y de ella se pueden encontrar dos especies: Arcoiris y marrón.

La trucha arcoíris se alimenta de macroinvertebrados, generalmente insectos pequeños como la Cadiss o una Mayflie, mosca de mayo. Sin embargo la trucha Marrón es macrófaga, y luego de un tiempo se alimenta de insectos más grandes.

“Las ninfas de Mayflies (efemerópteras) y Caddis (tricópteras), ni bien eclosionan buscan la vegetación ribereña, además, en cercanías de la orilla la corriente es más suave. Ante un mal paso que las lleve a ser arrastradas por dicha correntada, tienen mayores chances de asirse nuevamente a una próxima piedra/planta, y así evitar ser comidas. Y cuando son adultos (ya vuelan), se los ve mayormente en la orilla”, explicó El Vasco.

Como cuenta el instructor, en lo que refiere a la pesca, suelen utilizarse palabras en inglés para abreviar cuestiones básicas que se dan en un día de pesca. Decir que hay un “rice” es hacer foco en la subida de la trucha, cuando se ve la aureola que deja en el agua, significa que en esa zona eclosiona el insecto y es captada por la trucha cuando está fuera del agua, al que puede llamarse como “mosca seca”.

Lectura de aguas, ¿Qué busca una trucha?

Un buen pescador, como lo es El Vasco, puede reconocer el apostadero de la trucha, si se tiene un básico conocimiento de lo que el animal acuático busca. “El lugar más cómodo para la trucha va a estar donde pueda conseguir la famosa triple C: comida, cobijo y confort”, indicó Huebra, quién aclaró también que la pesca con embarcación espanta a las truchas, ya que ellas buscan un lugar calmo, lejos de aguas turbias.

“Viento, cascadas, desniveles considerables y grandes piedras en el río, incluso un pescador vadeando, y hasta una vaca tomando agua metida en la orilla, hacen que la superficie del agua se “rompa”, que se formen olas desde minúsculas hasta enormes. Ese movimiento produce que el agua atrape burbujas de oxígeno del aire, incorporándolas al líquido elemento. Tenemos mayor cantidad de ese gas disuelto en el agua, claro que la cantidad de oxígeno no debe ser en exceso, ya que hasta puede ser mortal. Pero el agua que corre, ya de por sí posee mayor cantidad de oxígeno que la estancada y al sol se le complica para calentarla y así extraerle ese gas.

En resumen, el pez se sitúa en un lugar donde la corriente le permita no gastar energía en exceso, pero a la vez cerca del paso del alimento”, confirmó Huebra.

“Quién toma agua del Limay se queda a vivir”, propone un emblemático dicho de los piedraaguilense, que identifica a Claudio Huebra, quién probó de esa agua y no tiene intenciones de dejarla jamás.

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