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OPINIÓN |
Cerro Abayo
Por Gonzalo Regis
11/ 06/08 Creo que nunca estuve
mas de acuerdo con Alejandro Calderón, como cuando refiriéndose
a las Pistas Provinciales, escribió en laangosturadigital que “aprobar
el proyecto de la forma que se encontraba redactado y con el objetivo
que perseguía, no hubiera sido otra cosa que el aval a uno de los
tantos intentos de negociados oscuros…” Él debe saber
bien de que está hablando.
Meses atrás cuando la Cámara de Diputados votó en
contra de la adjudicación de Las Provinciales a la UTE que lideraba
Cerro Bayo, varias voces se levantaron y nos advirtieron sobre la increíble
oportunidad que, según parece, nos estamos perdiendo los angosturenses.
El hecho de que todos los diputados menos uno
crean que el proyecto tal cual estaba confeccionado no es conveniente
para la sociedad, se ha intentado presentar como un error, como el desperdicio
imperdonable de una oportunidad de oro, como una incomprensión
cabal del régimen capitalista, como una falta de planificación,
como una bizca visión de futuro. Y todo eso, maquillado con el
asombro de quienes contemplan como muchos angosturenses agarramos las
palas para cavarnos nuestra propia tumba.
- ¿Y si es verdad lo que dicen y ahora
estamos condenados a ser el Bolsón en vez de Bariloche?
- ¿Y si es verdad que Bariloche hoy esta alarmada por la contaminación
que produce el Catedral?
Los que intentaron, los que intentan y los
que intentarán seguir convenciendo de la necesidad de volver a
estudiar el tema, dijeron, dicen y dirán que no se puede cerrarle
la puerta al proyecto y que hay que estudiarlo, concensuarlo, renegociarlo.
¿Se lo dijeron también a los empresarios cuando presentaron
el plan para edificar más de la superficie construida hoy en los
barrios Las Piedritas y el Once juntos?
Pero…¿cómo puede ser que una localidad rechace una
inversión de 60 millones de pesos?
La pregunta parece salida del más evidente de los manuales menemistas,
donde se endiosaba a las inversiones extranjeras a costa de la crucifixión
del patrimonio nacional.
Entonces, parece ser que ahora, que la UTE Cerro Bayo no ganó la
posibilidad de concretar su proyecto, todos lo angosturenses, en un período
no muy lejano, estaremos comiéndonos entre nosotros.
El viejo truco del miedo como herramienta.
Sin embargo, es evidente que no se dice todo cuando alguien asegura que
se ha perdido “la oportunidad”. Eso es solo una porción
de la verdad.
Distinto sería si dijesen: una empresa se perdió “la
oportunidad”; un grupo se perdió…, un puñado
se perdió… los mismos de siempre se perdieron …
Se puede y se necesita hacer las cosas bien: ampliar el ejido, traspasar
a la municipalidad el dominio de las tierras, ponernos los pantalones
largos, mirar al futuro y discutir cuánto, dónde y qué
debe construirse.
Lógicamente eso deberá hacerse con un serio estudio que
determine la viabilidad del proyecto. Nadie cuidará más
nuestros intereses que nosotros mismos.
Según algunos, se acarició la posibilidad de dar un gran
paso para el turismo. Según otros, el precio a pagar era muy alto,
demasiado.
¿Será ese el costo y la única
forma de tentar inversores privados? Digo, esto de dejarles edificar miles
de metros más de lo permitido, bancarnos ciegamente una posible
contaminación del rio Bonito, los desmontes y todos los etcéteras
que ya conocemos.
“Hoy, este principio de concreción, quedó, tal vez,
más lejos que nunca por diferentes antecedentes que sin lugar a
dudas no ayudarán para un eventual, nuevo llamado”, dijo
otro en la página de Yayo, y es lógico: si las empresas
que buscan hacer un desarrollo del lugar pretenden estas condiciones,
mejor será no ayudarlas.
Lo saben y por eso pegan el último manotazo de ahogado, que en
los tiempos actuales, parece llamarse “mesa de diálogo”.
Pero se olvidan que quienes habían cerrado la puerta a toda negociación
posible fueron, desde el vamos, los mismos empresarios: “ El proyecto
de centro de esquí sin el desarrollo inmobiliario es inviable”,
le escuche decir a Julián Arostegui, al menos, en cinco oportunidades
diferentes.
Si eso no es cerrar las negociaciones de antemano, se parece bastante.
-Igual, por ahí, no todo está
tan perdido. Tal vez aún estemos a tiempo y si le pedimos perdón,
quieran avanzar con el proyecto y podremos, de la mano del desarrollo
inmobiliario, zafar ampliamente de la desaceleración de la economía,
de las crisis sociales, de la delincuencia, la droga, el alcohol, las
suegras, los programas de Cris Morena, la canción Vamos a La Playa
y los dolores de muelas.
Todos estamos convencidos de “la necesidad
imperiosa de ofrecer un centro de esquí verdaderamente competitivo
dentro del producto nieve”.
Todos buscamos posicionarnos “en la cúspide de la atracción”.
Todos creemos que deberíamos insertarnos entre “los destinos
más buscados por los turistas extranjeros”.
Es más, sería genial que se sumen “inversiones en
hotelería, centros comerciales”.
Pero no me cierra cuando se califica como “de riesgo” a una
inversión privada de 30 millones de pesos y simultáneamente
el estado les hace un “blindaje” regalándoles tierras
que cuestan 45 millones de pesos.
Tal vez sea mi naturaleza desconfiada, pero me huele mal cuando a días
de terminar su mandato un gobernador argumentando que a TODOS NOS CONVIENE,
les da el “ok” en una licitación al empresario que
le solventó buena parte de SU SUEÑO presidencial.
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