CULTURA |
25 años sin Cortázar
Es considerado uno de los precursores
del boom de la literatura latinoamericana. Único e irrepetible
orgullo argentino, sigue cosechando admiradores. Vende 50 mil libros
por año sólo en nuestro país y en breve "publicará"
textos inéditos. Un breve repaso por su vida y obra. El recuerdo
de su amigo Abelardo Castillo.
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13/02/09- Cortazar
DIXIT: "Yo creo que
desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo
fue el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba
con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra "madre"
era la palabra "madre" y ahí se acaba todo. Al
contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para
mi un itinerariomisterioso que a veces llegaba a franquear y en
el que a veces me estrellaba."
Perla:
"Fantasmas
a la luz del día"; Abelardo
Castillo recuerda a su amigo. Leer
Qué 25 años no es nada...
El autor de "Historias de cronopios y famas"
falleció un 12 de febrero de 1984 en París. Fue
uno de los protagonistas del boom de la literatura latinoamericana
de la década del 60 y un escritor comprometido con las
luchas revolucionarias que agitaron esos años el continente
bajo el influjo de la revolución cubana.
El 12 de febrero de 1984 falleció en París Julio
Cortázar, uno de los protagonistas del boom de la literatura
latinoamericana de la década del 60 y escritor comprometido
con las luchas revolucionarias que agitaron esos años el
continente bajo el influjo de la revolución cubana.
Nacido accidentalmente en Bruselas en agosto de
1914, su familia vuelve a la Argentina cuando Julio tenía
casi cuatro años y va a vivir a la localidad bonaerense
de Banfield, a una casa con un gran jardín donde se cría
junto a su madre, su hermana, su tía y su abuela ya que
su padre abandona el hogar.
Aunque pasa su infancia en una especie de paraíso,
Cortázar recuerda esos días ensombrecidos por sus
sensibilidades excesivas, tristezas y la desesperación
de sus primeros amores.
Maestro normal y luego profesor en Letras, el escritor
da cátedras en pueblos y ciudades del campo, como Bolívar
y Chivilcoy, pasa por Mendoza y en 1946 se instala en Buenos Aires.
Alto, de ojos verdes excesivamente separados, con
una expresión juvenil que perduró a través
de los años, Cortázar ya era entonces un gran solitario,
fanático del cine, del boxeo y de Jelly Roll Morton, Duke
Ellington, Louis Armstrong y de los blues de Bessie Smith.
Siempre fue un gran melómano -"la música
es para mí más importante que la literatura",
dijo alguna vez en una entrevista- y lo reflejó en muchos
de sus cuentos, como en "El Perseguidor", en el que
esboza la figura del saxofonista Charlie Parker.
En 1951 viaja a París con una beca de la
UNESCO donde trabaja como traductor, se casa en 1953 con Aurora
Bernárdez y se afinca en esa ciudad que treinta años
después le dará la ciudadanía francesa.
A pesar de sus largos años en París
"era un argentino esencial", lo definió en una
semblanza el mexicano Carlos Fuentes, quien junto a García
Márquez compartió con Cortázar aquellos años
del boom latinoamericano.
Bajo el seudónimo de Sergio Denis, Julio
había publicado su primer libro, un poemario titulado "Presencia"
(1938) y en 1949 una obra de teatro, "Los reyes", en
la que recrea el mito del Minotauro.
Durante el primer año de Cortázar
en Francia se publicó "Bestiario", su primera
-y tal vez insuperable- colección de cuentos y posteriormente
"Final del juego" (1956), "Las armas secretas"
(1959), "Todos los fuegos el fuego" (1966); "Octaedro"
(1974), "Alguien que anda por ahí" (1977, "Queremos
tanto a Glenda" (1981), "Deshoras" (1982).
En el cuento "Las babas del diablo" (incluido
en "Las armas..." y años después adaptado
al cine como "Blow Up" por Michelangelo Antonioni),
el escritor ya expone parte de su credo estético: "devolver
al lenguaje sus derechos", que puede ser leído como
una confesión de la divergencia entre el lenguaje y el
mundo.
Esa fisura en el canon "realista" -ya
puesta de manifiesto por Borges desde los años 20- permite
a Cortázar introducir en sus textos un elemento fantástico,
de extrañamiento, que caracterizó a los años
más fructíferos de su literatura.
Las atmósferas inquietantes y un lenguaje
coloquial que subraya la oralidad del texto son marcas de la identidad
de la narrativa cortazariana.
En 1960 aparece su primera novela "Los Premios"
y dos años más tarde el escritor viaja a Cuba y
apoya a la revolución liderada por Fidel Castro, un compromiso
político que lo llevará a viajar a Chile para la
asunción de Salvador Allende y luego a la Nicaragua sandinista.
Además, Cortázar forma parte del
Tribunal Russell II que, en 1973, juzgó en Roma los crímenes
llevados a cabo por las dictaduras latinoamericanas. Resultado
de esta actividad fue su libro "Dossier Chile: el libro negro".
La aparición de "Rayuela" en 1963
traza un hito en su trayectoria, ya que la obra -con personajes
inolvidables como la Maga- incluye otros planos que dislocan la
estructura convencional de la novela: una teoría de la
literatura que reflexiona sobre el proceso mismo de su escritura.
En este libro, de final abierto, el lector puede
elegir el orden de los capítulos ya sea de manera sucesiva
o por un esquema de saltos que Cortazar plantea al inicio.
Inserta también una serie de discursos literarios,
filosóficos, políticos y hasta eróticos relacionados
con temas heredados de la literatura del absurdo. Estos planteamientos
estéticos se reiteran en la novela "62/ modelo para
armar" (1968), obra que toma su nombre del capitulo 62 de
Rayuela, que no se lee si se sigue el orden fijado por el autor.
Otras obras son "Final del juego" (1956)
"Historias de cronopios y famas" (1962), "La vuelta
al día en ochenta mundos" (1967), "Ultimo round"
(1969), "Prosa del observatorio" (1972), "Libro
de Manuel" (1973), "Un tal Lucas" (1979) y "Los
autonautas de la cosmopista" (1983, escrito a cuatro manos
con su tercera mujer, Carol Dunlop, fallecida un año antes).
Cortázar volvió a la Argentina en
diciembre de 1983, enfermo de una leucemia que le habían
diagnosticado hacia dos años, y aunque no tuvo un reconocimiento
oficial del gobierno de Raúl Alfonsín, recibió
en la calle el caluroso afecto de la gente. Regresó París
y el 12 de febrero falleció en el Hospital Saint Lazare.
Fuente: Telam, www.juliocortazar.com.ar, www.literatura.org.ar
y Redacción Central
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