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OPINIÓN |
Una sociedad virtuosa se consigue con salud, educación
y ética
"Los argentinos nos merecemos construir
y vivir en una sociedad virtuosa, para ello debe haber ética en
la política y en la economía. La inversión debe estar
orientada, no solo a las empresas, sino también a la educación
y a la salud", escribe nuestro politólogo Miguel Angel Rizza.
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16/06/09- En
las tablas de desarrollo humano, transparencia, competitividad y tecnología
los únicos 5 países que están siempre entre los 12
puestos del liderazgo son Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca y Canadá.
Y Finlandia se da el gusto de ser el primero en tres de las cuatro tablas;
en competitividad, progreso tecnológico y transparencia.
Estas son sociedades donde la ética se cultiva
todos los días y produce comportamientos en los actores sociales
que finalmente generan estos resultados.
Es decir, apostar por la ética parece ser una clave para
conseguir un crecimiento económico sustentable. El pensamiento
ortodoxo disoció profundamente la ética de la economía,
lo que acrecentó la brecha entre ambas disciplinas; pero también
es muy importante que una economía tenga estabilidad, inflación
baja, que haya competitividad y progreso tecnológico, pero todo
eso tiene que servir para que los chicos terminen el colegio secundario,
para que no haya exclusión social, para que no haya pobreza.
Vivimos en un continente que produce alimentos para muchas veces
su población y sin embargo tenemos un 16% de chicos desnutridos;
23.000 madres mueren por año y en el 50% de los casos es a raíz
de la desnutrición.
La Argentina ha sido bendecida por la divinidad con riquezas incontables
que tiene el subsuelo, con capacidad de producción agropecuaria,
con fuentes de energía baratas; pero tres de cada diez jóvenes
pobres terminan el colegio secundario, esto constituye una deficiencia
seria desde el punto de vista de la ingeniería social y de la ética,
y nos hace un país desigual.
Los argentinos nos merecemos construir y vivir en una sociedad
virtuosa, para ello debe haber ética en la política y en
la economía. El antiguo testamento dice categóricamente
que el fin no justifica nunca los medios. Los medios tienen que
ser éticos y la política es un medio que permite articular
intereses en medio de una sociedad y sin eso no hay democracia.
La equidad no se consigue por un mandato o una ley, sino dándoles
a todos los habitantes posibilidades educativas, de salud, agua potable,
infraestructura de saneamiento, calificando a la mano de obra.
La desigualdad es una traba fenomenal para el crecimiento económico
y el desarrollo humano.
El número de delitos denunciados en 1991 en Argentina, por criminalidad
juvenil, según las cifras oficiales, fue de 489 mil, cuando terminó
la década de los ‘90 se había triplicado a casi 1.200.000.
La criminalidad está siendo tratada fundamentalmente como un tema
policial, pero la criminalidad no se resuelve solo policialmente.
Brasil viene invirtiendo cada vez más en policía pública
y privada. Según los estudios del BID Brasil invierte actualmente
más del 10% de su Producto Bruto en la policía, eso significa
el Producto Bruto anual completo de Chile. Por ende, Brasil invierte un
Chile completo en policía pública y privada y el número
de presos en las cárceles ha ascendido significativamente. Esto
es porque las causas estructurales de la criminalidad tienen que
ver, de acuerdo a diferentes estudios de investigación, con la
desocupación juvenil, con un gran porcentaje de la población
excluida del mercado de trabajo y del acceso a la educación, es
decir, que mayor gasto en seguridad no garantiza una baja en la criminalidad.
Usualmente nos han dicho repetidamente que el desarrollo solo está
ligado a dos formas de capital: a la dotación de recursos naturales
de una sociedad, es el capital natural: por ejemplo el petróleo,
gas, carbón, fuentes de energía, etc., y al capital construido,
comercial, financiero, tecnológico, etc. Son dos fuentes importantísimas
de capital, pero hemos aprendido en las últimas décadas
que el desarrollo está muy ligado a una tercera fuente
de capital, el capital humano, los niveles de salud y de educación
de la población, pues alto nivel de educación es un factor
decisivo para la competitividad en el siglo XXI; pero
hoy ante los problemas sociales que nos toca afrontar se debe agregar
una cuarta fuente de capital: los valores éticos, la ética.
Crear conciencia, compromiso y responsabilidad hacia los valores
éticos es fundamental para cualquier tipo de desarrollo,
de otro modo seremos una sociedad sin valores en donde el fin si justificará
los medios, y como sentenció Benjamín Franklin: “quien
opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe esperar que hará cualquier
cosa por el dinero”.
América Latina ha tenido fracasos fenomenales porque solo ha cultivado
las dos primeras formas de capital. Ha descuidado fenomenalmente
el capital humano y casi no ha ingresado en la agenda pública el
tema de la ética. Hoy sabemos que cuanto más capital
humano y más ética, mejores posibilidades de optimizar,
movilizar el capital natural y el capital construido.
No hay ninguna oposición entre las cuatro formas de capital, lo
que se está planteando es que la complementación virtuosa
entre las cuatro formas de capital es la que genera un desarrollo sustentable,
un desarrollo mucho más complejo con calidad y dignidad humana.
La inversión debe estar orientada, no solo a las empresas,
sino también a la educación y a la salud. Según
un estudio del BID el 10% de más alto ingreso tiene 12 años
de escolaridad, el 30% de la población de menos ingresos tiene
5 años de escolaridad, o sea menos de una escuela primaria completa.
Esos 7 años menos de escolaridad van a significar, en el acceso
al mercado de trabajo, en la posibilidad de un trabajo estable, en los
sueldos que se reciben, diferencias absolutamente abrumadoras, son un
signo casi terminante de exclusión social, estas son las realidades.
Actualmente el 90% de los chicos entra en la escuela primaria,
estamos cerca de la universalización del ingreso a la escuela primaria.
Pero las tasas de deserción y de repetición son elevadísimas
en términos internacionales y están absolutamente correlacionadas
con la pobreza y la exclusión social.
A su vez, la ética tiene que estar en el sistema educativo,
desde el jardín hasta los postgrados. Hoy hay muchísimas
posibilidades para enseñar ética en todas las carreras claves.
Pero no una materia; la propuesta es transversalizar la enseñanza
de la ética. Eso significa, en las áreas claves, analizar
las responsabilidades éticas implicadas en tomar decisiones en
el mercado, en tomar decisiones ante los tribunales, en tomar decisiones
políticas.
La ética forma parte viva en la educación base, la
educación nos permite pensar libremente y distinguir lo bueno y
de lo malo, y la salud nos da la fortaleza física y mental para
luchar ante las adversidades; con estos 3 elementos utilizados eficientemente
y con eficacia nos permitirán construir y vivir en una sociedad
virtuosa.
Miguel Angel Rizza
Licenciado en Ciencia Política
Magister en Relaciones Internacionales
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