OPINIÓN
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Vaciar las palabras
El gobernador de la provincia mantuvo un
encuentro con el titular de la cartera de Interior de la Nación.
Pese a sus anuncios, sigue sin plantear el problema del Bioceánico
a nivel nacional.
Por Gonzalo Regis ___________________________________________________________________
18/09/08- Cualquiera
es capaz de anunciar a viva voz en el aniversario de la Villa,
que está en contra del Corredor Bioceánico de cargas.
Suena bien. Más si uno sabe que está frente a cientos
de personas que quieren escuchar eso.
El tema es decirlo en donde uno sabe que no lo
quieren escuchar.
El pasado 15 de mayo, en un tono de supuesto compromiso,
el gobernador Jorge Sapag afirmó lo que todos sabemos :
“la ruta Siete Lagos debe formar parte de un corredor turístico,
paisajístico, ambiental y cultural”, y opinó
que el tránsito pesado de vehículos hacia Chile
“se tiene que hacer por Pino Hachado y no por el paso internacional
Cardenal Samoré”.
Aplausos.
Y hubo más porque Sapag, como la mayoría
de los políticos, no resistió la tentación
de ser ovacionado: “Vamos a trabajar intensamente con las
autoridades chilenas y las autoridades nacionales argentinas para
hacer que este objetivo del pueblo de Villa La Angostura, del
pueblo de Neuquén, sea una realidad”.
Otra vez los aplausos.
Pero ahora, ante la nulidad de acciones concretas encaradas por
el gobernador en este terreno, surge la pregunta: ¿Cuando
piensa comenzar a trabajar “intensamente”?
Oportunidades de plantear a nivel nacional la situación
no le han faltado.
El pasado 7 de agosto se reunió con la presidente Cristina
Fernández durante la inauguración del gasoducto
Beazley, pero por el protocolo -supuestamente- no correspondía
exponer el tema.
De todos modos debe ser difícil ir en contra,
justo ahora, del gobierno nacional.
Pero si realmente aquellas palabras se apoyaban en el convencimiento y
no en el oportunismo demagógico, no debería temblarle el
pulso.
Viento en contra
Gracias a procesos adjudicatarios de obras estatales ganados de
manera poco clara, la empresa Gancedo –estrechamente vinculada
al kirchenrismo- creció notoriamente durante los últimos
años. Recientemente fue sub contratada por Vialidad Provincial
de Rio Negro para hacer el asfaltado de la Ruta 23.
Hace poco mas de un mes, el presupuesto original
para dicha obra, paso de los 39 millones de pesos a 91 millones.
Durante la charla que brindaron los diputados Nacionales
de la Provincia de Neuquén, Hugo Acuña (MPN), Alicia
Comelli (MPN), José Brillo (MPN) y Hugo Prieto, pregunté
si el gobernador estaba dispuesto a ir en contra de esos intereses
que representa el asfaltado de la ruta 23.
“El asfaltado de la Ruta 23 no tiene
nada que ver porque es un proyecto que Rio Negro persigue desde
hace muchos años”, dijo Comelli, y el resto de los
legisladores asintió. En ese momento sospeché que
Sapag no tiene la menor intención de plantarse en la vereda
opuesta y arruinar una obra K.
Ayer el gobernador comenzó a confirmar
esa sospecha: dejó pasar una muy buena ocasión para
llenar de sentido su discurso del aniversario.
Viajó hasta Capital para reunirse con el ministro del Interior
de la Nación, Florencio Randazzo y solo se limitó a “ultimar
los detalles de la apertura de uno de los centros rápidos de documentación
en la ciudad de Neuquén”.
"Me sumo, y me he sumado desde un principio,
a la lucha de Villa La Angostura para que un corredor bioceánico
que nosotros lo hemos ideado para Pino Hachado, que no se haga en Villa
La Angostura”. La frase de Sapag hoy suena vacía. Y no porque
este mal que el gobernador se sume a la lucha, sino porque para hacer
número estamos nosotros, los vecinos.
Como jefe de la provincia, él debería entender mejor
que nadie que su función es muy distinta. Si su compromiso
es de palabra –como hasta el momento- y solo ante los angosturenses,
no sirve de mucho.
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