OPINIÓN |
El "No" como ejemplo a seguir
Por Gonzalo Regis
redacción@diarioandino.com.ar
Opiná
de este tema en el foro
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21/10/08-
Hay que reconocer que lo han hecho bien. Muy bien. Han conseguido resignificar
las gestas y los gestos, y eso no es poco.
Es, más o menos, como decir que el principal acontecimiento del
viernes 12 de octubre de 1492 fue el descubrimiento de Europa por parte
de los indios de América. Entonces, en esta línea “boutade”,
parece que ahora no nos conviene ser lo que confirmamos ser.
Aquello de movilizarse como sociedad para que se cumplan
a rajatabla las normas, a riesgo de perder inversores, desentona con el
contexto, con la historia y sobretodo, “con las necesidades del
pueblo”.
“El único problema de Angostura es la Argentina”,
dice alguien en el foro, y da la impresión que tiene razón.
Eso de ponerse duro cuando un empresario intenta edificar
un complejo de 1000 plazas, o un casino, o un barrio privado con chancha
de golf, o cuando ambicionan construir miles de metros más de lo
permitido, al parecer hoy no es tan beneficioso “para Angostura”.
Así lo entienden algunos miembros del Complade,
que a este “control social” para que los inversores se muevan
por derecha – o sea, respetando las normativas que el resto de los
mortales debemos respetar-, le han encontrado una novedosa forma de titularlo:
“nos hemos convertido en el pueblo del NO”. “Boutade”
al estilo Angosturense.
Tal vez tengan razón y todos los que se opusieron
a esos proyectos deban comenzar a abonar la postura de la Cámara
de Comercio: dejar de guiarse por “cuestiones filosóficas”
-entendidas estas como “principios”, entendidos estos como
algo malo y dañino- y ser prácticos en pos del bienestar
¿común?.
El mensaje es claro: “vengan muchachos, perdonen
nuestro exceso de ética, prometemos ser más blandos, fue
solo un arrebato antipatriótico”.
Lo raro es que la misma Cámara de Comercio que
por un lado impulsa “ el crecimiento y el desarrollo sustentable
del pueblo”, por otro se opone a la ampliación de un supermercado.
El problema de Angostura es, evidentemente, la Argentina.
Panorama
Parece que ahora, después de tanto luchar
para que los inversores ajusten sus proyectos a las leyes (y no las leyes
a los proyectos), nos hemos convertido en un pueblo que NO permite hacer
nada: No al megahotel, no al golf, no al casino, no al desarrollo
en las pistas provinciales, no a la entrega de tierras, etc.
-“Así, estamos desalentando a los futuros
inversores”, sostienen algunos miembros del Complade que, curiosamente,
no explican “ que tipo de inversores” son los que se desalientan.
La cuestión es que: el megahotel no se podía
porque existe una ordenanza, a la que se tuvieron que ajustar todos los
hoteleros, que prohíbe más de 120 plazas; el golf y barrio
privado que se pretendía hacer no se podía porque la figura
de club de campo en esa zona estaba prohibido (entre otras cosas); el
casino era imposible porque estaba prohibido el juego por voluntad manifiesta
de la población; etc.
¿Qué
pasaría con iniciativas que necesitan tamaños paquetes de
excepciones en países serios, como por ejemplo Suiza?
¿Qué le dirían al inversor que propone desmontar
media montaña para hacer un desarrollo inmobiliario? ¿El
Estado suizo le regalaría las tierras para financiar el proyecto?
Es más, ¿los inversores se animarían siquiera a presentar
la idea?
¿Habría lugar para el debate, la discusión?
Insisto: el problema de Angostura es Argentina.
Insisten: “Hay que mandarle señales a la
provincia de que ya maduramos, de que pretendemos dejar de ser el pueblo
del NO”.
Dicho de otra forma: parece que para transitar el camino
del “desarrollo sustentable”, es necesario negociar: dejar
de lado la “filosofía” –o mejor dicho, los principios
de equidad y justicia-, la rigurosidad de las leyes –hacerlas maleables-,
y evitar esa pretensión de conservar ciertas características
de este pueblo.
Por si quedan dudas: los que quieren invertir en Angostura
no parecen dispuestos a hacerlo dentro de las normas vigentes, entonces,
nos piden que empecemos -de una vez- a ajustarnos un poco sus necesidades.
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