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CULTURA |
Una actriz sin "Máscaras"
María del Carmen Valenzuela
se presentará el lunes en el Centro de Convenciones interpretando
a una mujer que se enfrenta al desamor.
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22/ 08/08-El
próximo lunes 25 de agosto a las 21:30 en el Centro de Convenciones
se presentará la obra de teatro “Máscaras”,
una comedia dramática de Lucía Arslanián, dirigida
por Manuel González Gil y protagonizada por María del Carmen
Valenzuela y elenco.
La obra “permite proyectar desde su dramático espejo, la
soledad de una mujer, que enfrenta sin poder, ni querer resignarse, a
la rutina, la falsedad y el desamor que conviven en su matrimonio”,
comentan los productores del espectáculo.
Venta de entradas anticipadas en la Casa de la Cultura ( Las Frambuesas
32, tel 495-007)$ 50 1era a 5ta. fila y $ 40 fila 6 hacia atrás.
Aquí, la entrevista completa con la
protagonista de la obra, María Valenzuela, en su paso por la región:
EDUARDO ROUILLET (Diario Río
Negro)
María Valenzuela empezó a actuar
en Jacinta Pichimahuida por televisión e hizo además cine
y teatro. En 2006 participó en la tercera edición de "Bailando
por un sueño" por el 13. Su trabajo más reciente, en
ese mismo canal, fue "Son de Fierro", telenovela que finalizó
tras estar un año y medio en el aire. Fue durante años actriz
preferida de Alberto Migré, con quien trabajó en tiras como
"Piel naranja", donde personificó a Marily, la mala capaz
de separar a Arnaldo André y Marilina Ross, los protagonistas.
En el 77 junto a Arturo Puig, personificó a una alumna de colegio
secundario en "Pablo en nuestra piel". También participó
en "El infiel", con André en el 85. Con el autor antes
citado, retornó en "La cuñada" (1987), haciendo
pareja con Daniel Fanego y Gustavo Garzón.
La comedia dramática "Máscaras"
de Lucía Arslanián, con la que Valenzuela está recorriendo
la región, dirigida por Manuel González Gil, proyecta la
soledad de una mujer que enfrenta sin poder ni querer resignarse, la rutina,
la falsedad y el desamor en su matrimonio.
"Si uno se coloca la máscara, está
poniéndose encima otra persona que nos es ajena, aunque tiene cosas
propias. Y al quitarse la máscara pueden aparecer personalidades
que tenemos ocultas, diferentes detalles que hacen a una personalidad.
El trabajo del actor se puede interpretar de las dos maneras. Yo sé
que encaro un personaje con el director, sé que es de determinada
manera y en base a eso, obviamente, le pongo elementos míos."
-¿Es una construcción?
-Es bucear. Bucear, exactamente en lo más
profundo de cada escena, en lo profundo de cada personaje hasta ir encontrándolo...
Y de esa manera se va armando, con un pasado, una historia, un conflicto,
una determinada personalidad. Uno bucea y así lo construye. Después
que se debuta, el personaje va afianzándose cuando transcurrieron
varias funciones.
-¿Cómo es la transición
de la persona que sos a esa otra creada por el autor?
-No es muy consciente, es una ce
remonia que empieza unas dos horas antes de
llegar al teatro; cuando recorremos el escenario para ver las distancias,
donde vamos a hacer los cambios de ropa, las imposibilidades que podríamos
tener; cuando vamos a camarines, sacamos de a poco el maquillaje de la
caja y empezamos a pintarnos. Ahí, ya hay todo un halo que encierra
al artista, al actor, y de alguna manera termina de ponerle la ropa, ya
está en personaje. Lo último que resta es poner el pie derecho
(ríe) -por cábala- en el escenario y ahí se larga
la fiesta.
-Hay noches en que actuar puede resultar una
fiesta y otras en que no, el actor sabe.
-Sí, hay días en que en que la
función no nos parece buena, el público no respondió
como esperábamos o como es habitual. Yo escucho a la gente antes
de salir a escena y me doy cuenta si hay una buena vibración, buena
energía, si tiene ganas de pasarla bien, o si está con poca
o mala onda. Y en este caso, el desafío es traerla hacia mí,
o sea, revertir la cosa en buena onda y que termine aplaudiendo, yéndose
feliz de haber ido al teatro. En los momentos difíciles por los
cuales atravesamos, la reacción del público se nota en la
calle, cuando va a un restaurante, a un café o en las charlas y
las caras largas al caminar.
En el teatro, no, precisamente porque quiere
salir de la realidad y que le cuenten un cuento, lo mejor contado, bien
actuado. Que tenga que ver con la comedia para reírse, liberarse,
o que pueda emocionarse y descargar por otro lado. Al teatro va con el
ánimo de distraerse de la realidad. Ya lo vivimos desde pequeños,
desde que nuestros abuelos o nuestros padres nos contaban cuentos.
El escenario con la luz, la escenografía,
la ropa, los personajes, tiene algo muy mágico, muy de cuando éramos
chicos y actuábamos de grandes con corbatas de papá, vestidos
de las madres, zapatos de la abuela. No es lo mismo en la televisión.
El teatro se relaciona con la concentración,
como se da en el cine, pero con el personaje en vivo con aciertos y también
errores. Las funciones no siempre son iguales. Realmente es caminar por
un hilo muy fino pero muy mágico, a la vez. Desdoblarse de quien
es uno, para ser ahora esta Viviana de "Máscaras". Acabamos
de debutar, hoy (martes 19, en el Centro Cultural de Viedma) vamos por
la cuarta función y estamos con todo el elenco fascinados porque
el público se pone de pie para aplaudir. Esto lo viví en
"Porteñas", y que nos esté pasando con tan pocas
funciones es muy halagador..."
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