CULTURA |
Comenzó el año nuevo mapuche
La tradicional rogativa se realiza
entre el 23 y el 24 de junio de cada año. Según la tradición
mapuche, se trata de un periodo de renacimiento en el que las plantas
recuperan sus brotes, los animales se prepararan para la reproducción
y las personas se renuevan para el siguiente ciclo.
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24/ 06/08- El Wiñoy Xipantu
es un término del mapudungún que significa “el año
que vuelve” y designa un momento de vital importancia para la comunidad
mapuche. El período se extiende del 21 al 24 de junio del año
calendario cristiano y es el lapso en el que se produce una serie de cambios
en la naturaleza, vinculados con el solsticio de invierno.
El Wiñoy Xipantu es, para la cultura
mapuche, un tiempo de renacimiento, en el que las plantas recuperan sus
brotes y los animales se prepararan para la reproducción, además
el cosmos y las personas renuevan su espíritu para comenzar un
nuevo ciclo natural.
La ceremonia se realiza entre el 23 y el 24
de junio de cada año. Llegada la noche, las familias de la comunidad
se reúnen alrededor de un gran fogón, donde depositan alimentos,
cantan y practican danzas tradicionales junto a la fogata.
Nicacio Antinao, titular de la cátedra
libre de cultura mapuche de la Universidad Nacional del Comahue (UNC)
manifestó que de cara a la celebración del año nuevo
mapuche se congregan las comunidades de la Patagonia, de Buenos Aires,
de la Pampa y de Mendoza. Desde hace 20 años el acontecimiento
se muestra a la sociedad, pero la rogativa que comienza esta noche es
solo para los miembros del grupo. En cambio las actividades que se llevarán
a cabo mañana “son para compartir con todos”, indicó
Antinao.
La ceremonia consta de la unión de las
familias, en este encuentro “se cuentan las historias personales,
el proceso de desplazamiento, la subestimación, el paternalismo
y la necesidad de preservar la cultura”.
En las rogativas comunitarias se utiliza el
cultrum, es un instrumento sagrado de carácter religioso y espiritual
que representa la esencia natural de la cultura en toda su dimensión.
Su estructura alude al universo, que articula e interrelaciona con las
fuerzas sobrenaturales, refleja el movimiento de la tierra, el sol, la
luna y la vida del ser humano.
Estos elementos están plasmados en la
representación de los polos sur-norte-oriente y occidente a través
de las líneas horizontales y verticales, los puntos cardinales,
las estaciones del año y las 4 etapas de la vida según la
concepción mapuche.
Para este nuevo año, el deseo de Antinao
es “la difusión del lenguaje en el ámbito educativo
y que todo aquello instaurado en la legislación nacional y provincial
se concrete en beneficio de la cultura mapuche”. El referente expresó
que a fin de preservar la cosmovisión mapuche hay un proyecto para
implementar la enseñanza del mapudungún en los establecimientos
educativos.
Hace 10 años que Antinao es responsable
de la cátedra de idioma mapuche que se dicta en la UNC, la propuesta
“pretende el rescate de su cosmovisión, para que muchos retomen
su cultura y fomenten el conocimiento”. Cada vez hay más
gente interesada en aprender el mapudungún, “no sólo
en el espacio universitario sino también en los encuentros comunitarios”.
Las actitudes discriminatorias “están
latentes en muchos actores sociales y son barreras que tenemos que superar
entre todos” comentó y agregó que “este fenómeno
se da en forma endógena como autodiscriminación y hacia
fuera también”. En este sentido, la enseñanza de la
lengua, el reconocimiento de los valores culturales a través de
los medios masivos de comunicación y el sistema educativo “son
las herramientas para lograr aceptación y reconocimiento en el
aspecto social”.
La cátedra libre anual de Idioma y Cultura
Mapuche depende de la Escuela Superior de Idiomas de la Universidad Nacional
del Comahue y está abierta a todos los interesados en sumarse a
la iniciativa.
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