| |
CARTA
DE LECTORES |
Preocupaciones de un ciudadano angosturense
“En Villa La Angostura
se ha aplicado durante varios años la teoría política
y económica del desborde. Ella se basaba en la idea de que
los megaproyecto y grandes inversiones iban a causar el suficiente
aumento en el nivel de ingresos (…)está a las claras
que tal teoría no solo falló sino que se sostiene
desde preceptos falsos.”, escribe Emilio Molla (H)
__________________________________________________________________
 |
24/09/09- Escribo
esta carta de lectores no desde mi trabajo cotidiano sino desde
mi preocupación de ciudadano. Escribo, no sólo para
emitir mi opinión, más bien lo hago desde mi preocupación
por este debate encendido en estos últimos días,
creo, hijo de la desesperación de algunos y el ansia de
otros. Por eso, humildmente deseo aportar algunos conceptos
y opiniones que ya expresé en otro momento y por este mismo
medio, convencido de que muchas expresiones recientes, al menos
las que pude oír, son más de lo mismo en la historia
de Villa la Angostura y de su mano estamos parados donde estamos
con todos los problemas que tenemos. Porque para los exitistas
somos la excelencia, pero para los 5000 que habitan sobre una
napa saturada de materia fecal, te aseguro, tenemos problemas
graves. Como siempre, yo, poco amigo del facilismo y la simplificación
excesiva trataré de no omitir detalles, y quien desee realmente
leer estas líneas tendrá la paciencia suficiente
para tolerar tantas, éstas, palabras.
En 1987 la Comisión Mundial para el Ambiente y el Desarrollo
de la ONU (encabezada por la entonces primera ministra noruega
Gro Harlem Brundtland) publicó el informe, ampliamente
aclamado e incitante a la reflexión, “Nuestro futuro
común”, en el que aparece la definición del
concepto diciendo que el “Desarrollo sostenido es el desarrollo
que satisface las necesidades del presente sin comprometer la
capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias
necesidades”.
El concepto de desarrollo sostenido ha cambiado la filosofía
de explotación destructiva de la sociedad a una que fomente
la protección del ambiente y sus habitantes a largo plazo.
Algunas prácticas adoptadas para satisfacer las necesidades
de una población en crecimiento son en realidad soluciones
de corto alcance y no pueden continuar.
Por otra parte, las necesidades, urgencias
y anhelos del habitante, reciente u originario, impulsan a adoptar
medidas y subordinan a decisiones riesgosas para el sostenimiento
de la sociedad y el medio. En último término, el
desarrollo sostenido demanda una población estable, asentada
en un medio social y físico seguro. Hasta mediados de la
década de los ’70 e incluso en nuestros días,
en Europa Oriental y en muchos países subdesarrollados
las decisiones económicas y tecnológicas encaminadas
al desarrollo han tenido y tienen como eje principal preocupaciones
de mercado o rentabilidad, con poca o ninguna consideración
por los impactos ambientales o sociales.
Y es considerable admitir no sólo
que es muy difícil salirse de este modelo sino que existen
fuerzas poderosas que tienden a empujar a las sociedades hacia
la continuación de este enfoque tradicional. Villa
La Angostura no posee una uniformidad de criterios en su ámbito
social, los distintos componentes poseen no solo conceptos
sino fines disímiles; y así como desarrollan asociaciones
o grupos se puede apreciar la existencia de vínculos creados
a partir no tanto de la empatía o afinidades generales
sino por simples fines e intereses sujetas a los frutos que pudiera
generar.
Ello implica más que la existencia
de múltiples concepciones, una permanente variabilidad
de las mismas, instaurando una constante mutación de las
pautas. Igualmente, la disparidad de conceptos demostrados a través
de las sucesivas gestiones de la administración de la Municipalidad
de Villa La Angostura, han establecido usos y costumbres muchas
veces cambiantes y sin una adecuada proyección en el tiempo;
así tampoco se han establecido políticas duraderas
y una variable y fugaz seguridad jurídica afectada por
la ausencia de una continuidad del marco legal (ordenanzas), los
modos de aplicación y la figura (a veces antojadiza) de
la excepción a la norma.
Muchos actores sociales, personalidades públicas,
personalidades políticas, en organizaciones civiles, no
gubernamentales, comercio e industria consideran aún a
la economía como el motor que debe mover a todo lo demás,
haciendo circular riqueza sin importar las consecuencias.
Según su punto de vista, una
sociedad debe hacer elecciones inevitables y difíciles
entre conservar o alcanzar una competitividad local (conservar
para mantener su recurso, la vida tal y como la tiene), regional,
provincial, nacional e internacional y disponer de un ambiente
equilibrado, sostenible y saludable. En la mayoría
de los casos, los hombres hacen lo que “saben” hacer,
lo que les ha enseñado su medio y solo saben de la vida
y vivir de cómo y dónde han vivido; y ello significa
un nuevo y muy complejo problema contenido en lo profundo del
seno de la sociedad de esta “nueva” Villa La Angostura.
A los efectos y trazas comparativas, en el año 1980 la
población de Villa La Angostura no superaba los dos mil
habitantes, existía un hotel, dos hosterías, una
estación de servicio, tres almacenes, una panadería,
una comisaría, una escuela primaria y una escuela secundaria,
un destacamento de gendarmería, una usina eléctrica
que funcionaba con combustible líquido y un hospital que
con esfuerzo podía ser denominado hospital siendo más
bien sala sanitaria con tres profesionales y unos cuatro o cinco
enfermeros.
Cualquier perturbación ambiental generalmente
estaba dentro de las posibilidades de la misma naturaleza para
absorberla, difícilmente llegando a extremos de saturación.
Del mismo modo que en el planeta a lo largo de los últimos
dos siglos, se han producido cambios y alteraciones, pero han
producido e iniciado problemas ambientales que superan los límites
de asimilación de la naturaleza y la sociedad.
Primero, un crecimiento explosivo de la población
que ha creado fuertes presiones ambientales y sociales. Segundo,
este crecimiento ha estado acompañado de nuevas industrias,
la depresión de otras y ha generado nuevas pautas de consumo
de bienes y servicios.
Tercero, el crecimiento poblacional y las
nuevas industrias ha provocado un aumento exacerbado de la urbanización,
ejemplo que brinda el hecho de que entre los años 2004
y 2007 se hayan aprobado en las oficinas municipales pertinentes
222.776 metros cuadrados de edificación, que al día
de la fecha, trazando un cuadro de parcelas vacía y ocupadas
en el ejido obtengamos una proporción de ocupación
y uso apenas superior al treinta por ciento, pero, no obstante,
prácticamente no queden disponibles lotes y reservas fiscales
ni espacios verdes y que sea muy dificultoso que el habitante
acceda libremente a distintos puntos de la costa del lago o a
las faldas de los cerros.
Al movimiento de personas que emigran de
pequeños asentamientos a ciudades y pueblos se ha sumado
la emigración proveniente de centros urbanos en los cuales
existen serios problemas de ocupación laboral y pobreza,
además del hacinamiento y baja calidad de vida que proveen
los centro de concentración de población en la República
Argentina y países limítrofes.
Usualmente, los agentes de inversión, realizan
un gran esfuerzo (ejemplos tales como el pretendido proyecto de
“hotel de 1000 plazas”, proyecto de golf y urbanización
en tierras de la familia Pascotto y urbanización o villa
de montaña en centro de esquí Cerro Bayo) con el
fin de influir sobre la opinión pública quien a
su vez influye sobre los agentes políticos (cuando el esfuerzo
de influencia no es más directo) y organismos de decisión.
Este hecho, al igual que la faz
negativa de la “promoción turística”,
hace que la población local y de otros sitios desde los
cuales pueda tener acceso a esta información o propaganda
sugerida, vea con esperanza y quizá desmesura sus posibilidades
y las que puede brindar Villa La Angostura particularmente. Esto
no solo ocasiona permanentes cambios en los objetivos generales
de una sociedad, sus fines y metodologías, cultura y administración,
sino que lleva al establecimiento de cinturones de pobreza y bolsones
de miseria al igual que asentamientos espontáneos.
A lo largo de los últimos años, con
la irresistible tentación de aumentar la renta privada,
como los barrios Piedritas, Pehumayén, Margaritas y Mallín,
han ido soportando el peso de proveer de una solución habitacional
a la fuerte presión de la demanda creada con la inmigración
sin los recursos suficientes para adquirir un inmueble en Villa
La Angostura.
Otro efecto es el del fraccionamiento en porciones
cada vez más exiguas de la tierra vacante, mayormente a
través de la división de parcelas por el régimen
de propiedad horizontal, el modo más problemático
y dañino para la administración y el ambiente (que
actualmente se hace urgente reglamentar localmente por medio de
ordenanzas adecuadas y precisas).
Y la aparición de un nuevo estrato social,
una elite local con necesidades y aspiraciones de consumo de bienes
y servicios que se presentan como un fuerte polo de atracción
en si mismo, una solución, una panacea para sus necesidades
y aspiraciones.
Otro aspecto que ha de ser tenido en cuenta son
las “fluctuaciones y deformaciones” en la economía
generadas a partir del flujo e inyección de inversiones
muchas veces pertenecientes a capitales provenientes de otras
“fluctuaciones o deformaciones” de la economía
nacional. Ello hace que el día de hoy, la principal ocupación
y fuente de ingresos de la localidad sea la construcción
y actividades relacionadas, estableciendo una economía
absolutamente dependiente de los flujos de inversión y
la idea de que “la tierra urbanizable del ejido es infinita”,
concepto absolutamente ajeno a la realidad y al menor análisis.
Máxime si se tiene en cuenta la problemática
diferenciada que implica la “construcción espontánea”
y la “respuesta refleja” del tenedor de tierras ante
la demanda de un mercado de habitantes que multiplicó el
número de residentes en un 80 % en los últimos 6
años. Quizá, producto de la “magra ganancia”
atribuible al “derrame económico”.
En Villa La Angostura se ha aplicado durante
varios años la teoría política y económica
del desborde. Ella se basaba en la idea de que los megaproyecto
y grandes inversiones iban a causar el suficiente aumento en el
nivel de ingresos individual de sus actores importantes que iba
a poner en circulación un gran número de capital;
de todos modos, está a las claras que tal teoría
no solo falló sino que se sostiene desde preceptos falsos.
No sólo, en muchos casos, la inversión y proyecto
realizados han generado poca “riqueza” en pocos habitantes
sino que produce un drenaje de capitales locales hacia el exterior,
no retornando y recirculando dentro de la localidad (un ejemplo
claro son la mayoría de los hoteles y hosterías,
otro son los clubes de campo como Muelle de Piedra, y otro los
supermercados “Todo” y “La Anónima”).
En muchos casos estos emprendimientos hacen
uso escaso de la mano de obra local e “importan” mano
de obra de otros sitios, complejisando aún más la
necesidad de vivienda, por ejemplo (otro claro ejemplo y principal
argumento para rebatir tal teoría es el que a pesar de
haberse realizado grandes inversiones privadas, proyectos
y haberse construido un promedio de más de sesenta mil
metros cuadrados por año en el último quinquenio,
no se ha erradicado la pobreza ni solucionado el problema al “viejo
poblador”, al contrario, las carencias y las diferencias
sociales son aún mayores al igual que el impacto ambiental).
El estado municipal y el contribuyente en general
debe soportar una gran carga para manejar las condiciones dadas
en el sistema (ambiente de Villa La Angostura), y aún más
cargar con las consecuencias de una inversión o megaproyecto,
se deben sacrificar valiosas tierras fiscales para satisfacer
la demanda de vivienda, brindar servicios a cambio de una escasa
recaudación y el ambiente es puesto a prueba con tantas
tensiones generadas.
Aplicando una concepción filosófica,
una teoría económica y política como la antes
mencionada, la del “desborde”, los efectos acumulativos
son muy importantes y, en ciertos casos, los efectos pequeños
dan lugar a una crisis (quizá como la de nuestros días,
con sus primeras manifestaciones) de gran magnitud muchos años
después.
David Suzuki, el renombrado genetista y activista ambiental, empleó
a las bacterias para ilustrar la imposibilidad del crecimiento
exponencial continuo de la población, del producto bruto
de las naciones, del uso de los recursos y la energía,
de la contaminación o, de hecho, de cualquier cosa que
crezca constantemente en proporción a su tamaño
y a las dimensiones del espacio que ocupa.
Suzuki, en el año 1986, sugirió
imaginar un tubo de ensayo con un medio para bacterias en su interior:
“A las 11:00 hs. introducimos una célula bacteriana
con un tiempo de duplicación (reproducción por sí
misma) de un minuto. Un minuto más tarde hay dos células
bacterianas, a las 11:02 hs. hay cuatro, y así sucesivamente
hasta que, a las 12:00 hs. el tubo esté lleno.La pregunta
es, ¿a qué hora está el tubo a la mitad?
La respuesta, desde luego, es a las 11:59 hs.. Si usted fuera
una bacteria, ¿en qué momento se daría cuenta
de que hay un problema de espacio (o de población)? A las
11:58 hs. el tubo estaría lleno hasta la cuarta parte,
a las 11:57 hs. a un octavo, etc.. Si una bacteria dijera a sus
compañeras a las 11:55 hs. “creo que tenemos un problema
de espacio”, sería el hazmerreír de las demás:
¡cualquier bacteria sensata podría ver que el 97%
del tubo estaba VACÍO! No obstante, faltarían solo
5 minutos para que el tubo quedara lleno. Suponga a las 11:58
hs. algunas células emprendedoras salieran del tubo, recorrieran
el planeta en busca de nuevos recursos, y regresaran con tres
tubos de ensayos con alimentos. Esto es un hallazgo fenomenal,
¡tres veces las existencias conocidas! (¿Se imagina
usted cuánto nos tranquilizaría si hiciéramos
un hallazgo de petróleo de tal magnitud?) ¿Cuánto
tiempo se ganaría con eso? A las 12:00 hs. el primer tubo
estaría lleno, a las 12:01 hs. el segundo tubo quedaría
lleno, y a las 12:02 hs., ¡los cuatro estarían hasta
el tope! Al cuadruplicar la cantidad de alimento solo se ganan
dos minutos si el crecimiento continúa al mismo ritmo.”
Creo que hay que “volver a la escuela” y rever unas
cuantas cosas.
Aún si se acepta que el desarrollo sostenido es
un concepto importante, de cualquier manera existe confusión
respecto a cómo avanzar hacia ese estado deseable. Muchos
han señalado que, si desarrollo significa crecimiento,
no se puede sostener a largo plazo. Así pues, la idea de
crecimiento sostenido no es defendible.
En consecuencia está surgiendo el
punto de vista de que el desarrollo se debe interpretar en el
sentido de la economía y la industria como reestructuración
y en el sentido del ambiente como evolución. El
ambiente, incluso el económico, se encuentra en proceso
de cambio continuo, para ser sostenido, una industria o un ecosistema
se debe adaptar a los cambiantes factores externos para sobrevivir.
Las propiedades de un sistema que le permitan evolucionar
se conocen como su integridad. Un sistema que intenta
sobrevivir conservando el status quo en vez de adaptarse a un
mundo cambiante, o a la reducción gradual o acelerada de
su recurso esencial y primario, se verá sometido a esfuerzos
cada vez mayores, y en ciertos casos tal vez se derrumbará
a final de cuentas.
Aunque una planeación exhaustiva y una legislación
integral son ingredientes indispensables para el desarrollo ordenado
de los recursos hídricos, otras influencias suelen ser
más importantes para determinar qué es lo que se
construye a final de cuentas. De igual importancia en
el proceso de toma de decisiones son los grupos con intereses
especiales, como los ambientalistas, de contribuyentes en general,
las organizaciones empresariales y los grupos de acción
pública. Éstos, organizados para atraer la atención
hacia sus inquietudes particulares, solicitan y a veces captan
apoyo político para oponerse (o promover) proyectos de
desarrollo y uso de recursos.
Pocos proyectos de recursos se llevan adelante,
en la actualidad, sin un debate animado entre cuyos intereses,
muchas veces en conflicto, están involucrados en él.
Este tipo de intercambios ayudan a aclarar los problemas, aunque
no necesariamente para la satisfacción de todos.
El proceso político tiene como base algo más que
el debate público y la enumeración de las preferencias.
Los grandes intereses “empresariales” están
muy conscientes de las mayores posibilidades de desarrollo. Sus
puntos de vista, respaldados por un intenso cabildeo político
y contribuciones a quienes los apoyan, se presenta siempre de
“modo convincente”. También el público
puede ejercer una presión considerable, y por lo general
se considera que estos conflictos se producen entre el público
y el gobierno. Esta idea se fomenta en virtud de simplificar en
demasía las cuestiones complejas.
De los factores que determinan el trabajo
por hacer, el costo es quizá el más significativo.
El hecho de que existen dificultades para aplicar el análisis
económico tradicional a beneficios como los controles de
la calidad del ambiente no significa que las fuerzas económicas
no influyan. Esto quiere decir que las relaciones económicas
no se entienden con la claridad suficiente para predecir los efectos
económicos de los proyectos. Rara vez se cobra el costo
real de suministrar, almacenar, controlar y tratar el agua, y
en muchos casos ello repercute en la calidad del servicio brindado.
Uno de los problemas singulares de Villa La Angostura
es la tenencia de la tierra por aquellos a quienes podemos denominar
“antiguos pobladores”, quienes poseen “boletos
de compra y venta” no inscriptos o cuyas posesiones aún
permanecen a nombre del antiguo poseedor o “fraccionador
de la tierra” (ver caso Pascotto - B° Piedritas-B°
El Cruce o Gainza Paz de Sangro-B° Piedritas-B°El Cruce
o Morilla-B° Pehumayen y otros casos similares).
Aquellos involucrados en este complejo se
ven imposibilitados de documentar adecuadamente las mejoras realizadas
en sus parcelas, obtener créditos hipotecarios o realizar
tranferencias legales de sus bienes. A su vez, ello implica la
generación de serios problemas administrativos y de gestión
para la Municipalidad de Villa La Angostura, la Dirección
Provincial de Catastro y Rentas, Epen, Camuzzi Gas del Sur y otros.
Los rasgos socioculturales presentes en Villa La Angostura considero
que son tan diversos y acentuados que merecen un estudio mucho
más amplio, profundo y preciso llevado a cabo por especialistas,
aquí solo presentaré a grandes trazos algunos de
ellos que creo son, en buena parte, origen de esta complejísima
sociedad.
Ello me resulta facilitado, sin duda, por
el testimonio oral de los antiguos pobladores, largas y fructíferas
charlas y entrevistas, y el hecho de presenciar en cierto grado
parte de la evolución histórica y social de la localidad,
pero más aún, se encuentra cimentado en la base
de largos y profundos estudios históricos desarrollados
a lo largo de los tres últimos años y el examen
minucioso de archivos y el campo, es decir, haber recorrido todos
y cada uno de los sitios de particular interés de la zona.
Dichos estudios, la mayor de las veces, dejan muchos más
interrogantes que respuestas, y algunas impresiones lo bastante
fuertes como para facilitar la formulación de “sospechas
bastante bien acertadas”. Aquí, dejaremos las “sospechas”
de lado para “la charla del bar” y recorro una senda
de datos y pruebas lo suficientemente fuertes como para enunciar
una afirmación. Se percibe con bastante claridad
que en los primeros años posteriores a la finalización
de la llamada “Conquista del Desierto”, y se entrevé
como parte de la tradición de algunas familias, la filiación
aborigen resultaba ser una “realidad incómoda”
o una “realidad inoportuna”.
De la documentación generada por
el ingeniero agrimensor Apolinario J. Lucero se destaca un claro
criterio en ese sentido que no hace más que reflejar un
“criterio de época”. A ello luce agregada la
problemática propia de los inmigrantes arribados a la región,
carente de caminos, hospitales y muchos otros elementos “propios
de la civilización”. Los desplazamientos poblacionales,
las alteraciones y diferencias económicas y culturales
(incluso religiosas), los incumplimientos por parte del Estado
Nacional, las mutaciones y permutaciones políticas, la
ausencia de justicia, el asentamiento de nuevos límites
y jurisdicciones, la rudeza propia de la región, generan
que buena parte de la población vaya viéndose relegada.
Situación que se repite en la “fundación”
de Villa La Angostura y se extiende de diversas formas y tonos
hasta nuestros días. Al observador menos experto le puede
sorprender el encontrar a descendientes miembros de una familia
(si no todos, en algunos casos) de antiguos pobladores (hasta
de los menos antiguos de ellos, digamos, 30 años al menos)
que no posean bienes inmuebles y su destino, en parte, se vea
supeditado a la asistencia del Estado o habite en una vivienda
construida en una parcela, ambas, concedidas por el Estado hace
menos de treinta años. O encontrar, también, a dos
o tres generaciones cohabitando una misma parcela.
Un elemento destacable de esta fracción
de la población es su alto grado de tolerancia y capacidad
de convivencia, quizá siendo éste una mínima
muestra del acervo cultural. El acelerado crecimiento
poblacional, y los “saltos” en el número de
habitantes experimentados en los breves periodos encontrados entre
los años 1991 (3.522 habitantes) y 2001 (7.500 habitantes)
y entre este y el año 2006 (15.000 habitantes), han originado,
virtualmente, sociedades paralelas. Esto causa una clara perturbación
ambiental y en todo orden de la vida social, cultural y económica.
La dispersión de la identidad propia de la sociedad y la
localidad ha sido sustituida por las identidades individuales
de buena parte de los habitantes actuales, usos y costumbres,
propósitos y métodos (mayormente ello se verifica
en la inalteración de las formas de vida de algunos habitantes
que poco han hecho a favor de generar un “cambio de vida”
o su “adaptación al medio”, generándose
una sociedad altamente conflictiva cuya expresión cultural
más clara y difundida es el disenso en todas sus formas.
Los mencionados “complejos” de
las diferentes componentes sociales, aunados a una desconfianza
hacia el Estado y un fuerte sentimiento de descrédito de
la justicia, el “retraso social, cultural y económico”
en otros, los diferentes objetivos, metodologías y propósitos,
conocimiento específico, expectativas y estabilidad, naturaleza
de los bienes, “espacio social” y otros, hacen de
difícil crédito y cumplimiento de toda norma, más
aún cuando ésta se encuentra orientada a la igualdad
de derechos y deberes, al bien común y la propiedad pública.
Pero así y todo, podremos darnos cuenta
de la gran diferencia en aumento progresivo entre, por ejemplo,
la generación de nuevas parcelas a ocupar y la cantidad
de hospitales, o el número de lotes generados en contraste
con el número de usinas generadoras de electricidad, o
igual diferencia entre nuevas parcelas o unidades funcionales
y cisternas de almacenamiento de agua construidas (que a excepción
de la reciente ampliación de la cisterna existente en barrio
Lomas de Correntoso sobre la calle Coihues, todas ellas fueron
realizadas en las décadas de 1970 y 1980). Igualmente podremos
realizar tal contraste con el número de escuelas, sin tener
en cuenta de que entre el mes de julio del año 2004 y el
mes de febrero de 2007 en las oficinas técnicas municipales
fueron aprobados poco más de 222.000 metros cuadrados de
edificación.
No son puntos importantes para pensar?, por qué habría
de ser diferente ahora? Tal ves, las soluciones reales, o amplias
y equitativas, como más nos guste llamarlas, sean otras
que las planteadas hasta ahora.
Muchas gracias.
Emilio Molla H
|
|