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OPINIÓN |
"El turismo, consagración de la diversidad"
El 27 de setiembre se celebra
el Día Mundial del Turismo. Es oportuno el replanteo de la
actividad en una localidad turística:. "Planificar el
futuro para de esta manera aprovechar lo que se tiene, pensar en
lo mejor que se puede hacer en el contexto en que se está
inserto, y hacer las cosas “estratégicamente”.
Escribe el politólogo Miguel Angel Rizza.
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24/09/09- El
Día Mundial del Turismo celebra el 27 de septiembre de
2009 su 30º aniversario en Ghana, bajo el lema de "El
turismo, consagración de la diversidad". El objetivo
de este año busca también a arrojar luz sobre la
cara más humana del sector, su capacidad de reforzar el
entendimiento, fomentar la inclusión social y promover
la mejora del nivel de vida.
El Secretario General en funciones de la OMT, Taleb Rifai, subraya
el potencial del turismo como un sector en el que se puede confiar
como generador de empleo y riqueza.
“Cada vez somos más conscientes del
papel del turismo como actividad productiva y de su potencial
indiscutible de crear empleo, aportar ingresos a los Estados y
generar beneficios de distinta índole ya sea directamente
o a través de efectos inducidos en la economía.
El turismo es un sector mundial y, como tal, tiene la responsabilidad
de que sus aportaciones positivas lleguen al mundo entero”.
El anfitrión de este año, Ghana, es uno de los primeros
Estados Miembros de la Organización y un actor clave en
el programa de Turismo Sostenible – Eliminación de
la Pobreza (ST-EP) de la OMT.
El Gobierno de Ghana ha programado una serie de foros y eventos
culturales que se extenderán durante la semana del 21 de
septiembre y alcanzarán su punto culminante con el Grupo
de Reflexión y la conferencia de prensa de la OMT el 27
de septiembre. La OMT espera una gran participación de
los agentes del turismo internacional tanto públicos como
privados en el evento.
El turismo se lo puede definir como aquella actividad
económica que consiste en un conjunto de bienes y servicios,
que se venden al turista. Dichos bienes y servicios están
necesariamente interrelacionados, de manera que la ausencia de
uno de ellos obstaculiza y hasta impide la venta o prestación
de todos los otros; tiene, además, la muy peculiar característica
que sólo es posible producirlos en localizaciones geográficas
rígidamente predeterminadas a las cuales se traslada el
turista, aunque su venta pueda realizarse en el lugar de producción,
o fuera de él, es decir, en el punto de origen de la demanda.
A diferencia de lo habitual, en turismo, no se
realiza una distribución física del producto, pues,
repetimos, el consumidor es quien viaja a la fuente de producción.
Al ser una actividad exclusivamente de servicios, presenta una
capacidad de generar puestos de trabajo comparativamente importante,
significando así una herramienta útil para la economía
de cualquier región.
Cuando en una ciudad existe una actividad
turística importante, ésta debe prestar los servicios
turísticos de la mejor manera. Para eso debe prepararse,
determinar la forma en que va a hacer las cosas, y así
aprovechar al máximo sus activos, y brindar el servicio
con la mayor calidad posible.
Todo esto lleva al concepto de planificar el futuro para
de esta manera aprovechar lo que se tiene, pensar en lo mejor
que se puede hacer en el contexto en que se está inserto,
y hacer las cosas “estratégicamente”. Entonces
el producto turístico: es el conjunto de bienes y servicios
que se ofrecen al mercado (para un confort material o espiritual),
en forma individual o en una gama muy amplia de combinaciones
resultantes de las necesidades, requerimientos o deseos de un
consumidor al que llamamos turista.
Para un empresario, producto es todo lo que puede vender. Para
un turista, en cambio, lo que está a la venta en la mayoría
de las empresas son medios para que él pueda obtener su
verdadero producto: vacaciones. De esta manera, a la acepción
tradicional de producto hay que sumar otra, que a partir del consumidor
establece que para éste, el producto turístico es
aquel que le permite pasear, visitar los atractivos, hacer deportes,
descansar y recrearse.
El turismo, la industria sin chimeneas como muchos llaman,
es sin lugar a dudas un negocio viable y muy tentador para los
bellos lugares que tiene nuestro país. En la actualidad
es una de las actividades con mayor crecimiento y futuro en este
mundo globalizado, pero en la cuál la competencia es cada
día más fuerte, ya sea en ofertas de atractivos,
servicios, precios y calidades. Esta actividad, es el
pilar principal del crecimiento de muchas ciudades argentinas.
Desarrollar políticas de turismo sostenible, en forma más
ordenada y organizada con una línea de avance general y
compartida, brindarán, tanto por las partes interesadas
como por todos los habitantes del lugar, beneficios y mejoras
en calidad y cantidad de turistas y de turismo, arribando de esta
manera a un nivel más atractivo y agradable del área
vacacional.
Es interesante que nuestro país disponga de una visión
estratégica turística, a través de la promoción
y los incentivos económicos en inversión; con el
apoyo continuo, tanto del sector público como del privado,
para plasmar una posición eficaz de estos centros turísticos
frente a otros sitios de turismo, tanto locales, regionales como
mundiales. De aquí se desprende todo lo que el turista
viene a buscar en un lugar de vacaciones: atractivos naturales,
calidad y trato en la atención, seguridad tanto en la vía
pública como en el tránsito y con fácil acceso
a los sitios de esparcimiento y visitas, actividades culturales
y servicios como gastronomía y salud.
Las localidades turísticas deben crecer y desarrollarse
con una política de ordenación territorial a fin
de integrar a la población local democráticamente,
solidaria y con igualdad de oportunidades para todos, mediante
la utilización racional de los recursos naturales, para
alcanzar una armonía y equilibrio entre la naturaleza y
el hombre, generando así actividades sustentables
de: desarrollo social, cultural y educativo, económico
y productivas; con la necesidad de crear una fuerte identidad,
una creciente conciencia y mentalidad turística-ambiental
para mejorar la calidad de vida con una proyección cada
vez más competitiva al mundo, para competir frente a otras
zonas vacacionales en calidad y no en precios.
La Argentina debe aprovechar y utilizar los atractivos con los
que cuenta, turísticamente, para darle el valor que se
merecen y que le corresponde tener, por el peso que tienen en
y dentro de la cultura e historia de cada una de nuestras provincias
y porque no también del país, y por los ventajas
que esta actividad económica nos ofrece para poder desarrollarnos
humanamente en calidad de vida y crecer sustentablemente junto
a los visitantes.
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