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OPINIÓN |
Gestos “progres”
Por Gonzalo
Regis
26/ 06/08- Siempre me sorprendió
esa dualidad que tienen los progresistas para con los Mapuches.
Lo “progre”, en este caso, es pedirles que vivan tal cual lo
hacían hace 100 años. O sea: lo progre es pedirles que sean
conservadores.
La escena es casi irrisoria: “deben ser lo que fueron, conservar
sus raíces” explican desde la comodidad de sus living con
tv, videocable y dvd, los mismos que no viven, ni cerca, de la manera que
vivían sus abuelos.
Lo cierto es que si los mapuches vivieran hoy como lo hacían hace
un siglo tendrían, a lo sumo, una esperanza de vida que no superaría
los 55 años.
Los tiempos han hecho que cambien, pero esos cambios no siempre han sido
buenos .
-“¿Sabes que pasa?
Andá a pedir trabajo de recepcionista con mi apellido y mi cara
y te vas a dar cuenta de cómo es la cosa” me ejemplificó
una vez un mapuche de unos 25 años en la toma del Belvedere.
Durante décadas lo mejor para los descendientes aborígenes
fue justamente, no parecerlo. A fuerza de necesidades, ellos mismos comenzaron
a creerlo y entonces, presionados por los escenarios, emprendieron el
abandono de su cultura.
Así es que llegan hoy a esta realidad bipolar de ser y no ser;
de exigirle al estado argentino justicia cuando no reconocen los fallos
judiciales; de reclamar derechos como pueblo originario cuando los originarios
no fueron ellos sino los Puelches y los Tehuelches; de pedir tolerancia
y respeto cuando destruyen un auto a pedreadas; de requerir que les restituyan
las tierras que sus antepasados vendieron a muy bajo precio, pero vendieron.
Pero para su suerte ahí están los “progre”,
que se han encargado muy bien de lavar las prendas sucias de algunas castas
aborígenes y los han convertido en las víctimas de la historia.
Muchos hemos oído el rumor -nunca confirmado, debo aclarar- que
sostiene que algunos miembros de la comunidad aborigen local prometían
(a quienes estuviesen dispuestos a ocupar el Belvedere) una parcela, si
les resultaba favorable el fallo judicial sobre la propiedad de las tierras.
Puede ser que ese rumor sea cierto, o puede ser también una de
las tantas sucias campañas que embarran la cancha.
Pero de cualquier manera, ambas interpretaciones tienen un punto en común:
el nefasto cinismo de los que usan la desesperación de una familia
sin hogar y juegan con sus ilusiones.
Encima, entra en el juego un maquiavélico gobierno provincial capaz
de tejer una maniobra como la del pasado aniversario de la Villa, cuando
días antes del festejo anunció la mesa de dialogo y un día
después del acto, la levantó.
Sospecho que nunca hubo intención de dialogar, de pagar el costo
político y resolver el tema.
Sospecho que lo único que pretendió Sapag fue evitar que
los mapuches le realizaran un escrache como el que le realizaron en el
2004 a Sobisch.
Pero ahora, sin actos oficiales a la vista y ya de lleno en su nueva faceta
“progre K”, el gobierno provincial llama a otra ( el termino
es equivoco porque no hubo una anterior) Mesa de Diálogo.
Así las cosas, la causa Mapuche, parece avanzar hacia un terreno
muy oscuro en el cual varios sectores buscan un provecho que, pareciera,
poco y nada tiene que ver con términos tan usados vanamente como
el respeto, la ley y la interculturalidad.
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