OPINIÓN |
¿Gastos necesarios?
4/11/08- En
distintas partes de la entrevista Julio Suárez se refirió
a la nota publicada por este diario y el matutino “Río Negro”,
sugiriendo cierta intencionalidad política para desprestigiarlo.
Y sacado del “manual del político de turno”,
apeló al más antiguo y sencillo de los métodos discursivos
para disimular la fragilidad argumental: desplazar el eje de la cuestión
al plano personal (puntos en los cuales no me detendré porque realmente
no lo amerita).
De esta manera, deja de ser importante si es una verdad
objetiva el hecho de que un gobierno que pregona la “austeridad”
y se victimiza diciendo que no tiene recursos para aumentar el sueldo
de sus asalariados destine casi $15.000 a tres cargos políticos
totalmente prescindibles.
Por supuesto que dirán: “son necesarios,
el ministro necesita gente de su confianza que lo mantenga informado”.
Claro que sí. Pero acaso no existe para eso la estructura partidaria?
O las autoridades del partido local existen solo para pegar afiches y
hacer campaña?.
Y si el ministro no encuentra a nadie de su confianza
dentro de esa estructura para encargarle tamaño trabajo como el
de informarle los problemas que aquejan la zona (los informes que eleva
cada dependencia estatal a las respectivas áreas provinciales y
toda la información pública que circula, parece no ser suficiente),
y necesita pagarle, pues que lo pague de su bolsillo.
De pronto, quieren convencernos sobre la necesidad
de que los ciudadanos “banquemos” la estructura y
el funcionamiento de un partido, financiemos las aspiraciones
de un candidato a la nada misma y, solventemos de nuestros bolsillos
la plataforma de “despegue” de un determinado político.
En todo caso, cuando sean ELECTOS, los ciudadanos les pagaremos
el sueldo que les corresponde por ejercer sus funciones. Pero
no antes.
Si la estrategia del gobierno provincial es “apuntalar”,
“posicionar” y “afianzar” a Julio Suárez
como futuro candidato a intendente, otorgándole un puesto
que le permita estar en contacto con la comunidad, nos está
exigiendo, sin consultarnos, que financiemos sus intenciones electoralistas.
Si las designaciones (tanto de Suárez como De los
Ríos y Cacault) corresponden a una estrategia partidaria interna
en esa puja de poderes entre el sobischismo y el sapagismo, ¿Por
qué debemos financiarla los ciudadanos? ¿Por qué
lo dan por hecho? Porque es así desde siempre, dirán algunos.
Y eso, ¿los legitima?
Pero seamos menos cínicos y supongamos que todo lo que mencioné
en el párrafo anterior es un razonamiento acotado propio de una
mente paranoica. Supongamos que los cargos no tienen esa doble intencionalidad
y que la preocupación del Ministro es real. En una situación
económica “crítica” como se harta Sapag de señalar,
el gasto es excesivo.
PD: Y quiero aclarar algo. Este comentario no sólo
se refiere a la designación de Suárez y su defensa,
sino al cargo político que ocupa De Los Ríos y el
exintendente Roberto Cacault. Y en el caso de Cacault hay un detalle
que parece haberse pasado por alto en el ruido del escándalo,
y por eso lo destaco: cobraría su primer sueldo en noviembre
por un supuesto trabajo que NUNCA REALIZÓ y que él
mismo reconoció desconocer, puesto que el ministro todavía
no lo había designado.
Mariana Muriel Fernández
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