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CARTA
DE LECTORES |
"Nuestros hijos de rehén"
“Los padres estamos
en un estado de impotencia, ante tanta inmoralidad, tanto del lado
del gobierno que no ejerce el poder, y resuelve esta situación,
y del gremialismo destructor y voraz y miope”. Escribe Miguel
Ángel Henríquez.
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7/04/09-
Los dirigentes gremiales con intransigencia que hace doler más
aún la falta de clases a nuestros hijos, nietos y adultos,
que quieren superarse y de esta manera tener un horizonte amplio
de expectativas laborales, con una formación superadora,
para ser mejores hijos, padres, trabajadores, y ciudadanos respetuosos,
con valores morales que nos identifique con nuestro mayores.
Los padres estamos en un estado de impotencia,
ante tanta inmoralidad, tanto del lado del gobierno que no ejerce
el poder, y resuelve esta situación, y del gremialismo
destructor y voraz y miope, ante la realidad que nos toca vivir.
Nuestros hijos son los que en un futuro no muy
lejano condenarán estas actitudes de desencuentros.
Que los políticos y funcionarios han llevado
a cabo la guerra más fría y letal de nuestra historia,
en contra de generaciones de argentinos. Argentinos que quedarán
en el camino sin alternativas, ni herramientas para superarse
en este mundo cada vez más difícil.
El egoísmo y soberbia de dirigentes gremiales
incide plenamente en la formación de los futuros ciudadanos.
Egoísmo por no resolver en él campo
que corresponde las situaciones laborales, y no tomar de rehén
a nuestros hijos, para conseguir beneficios personales. Y la soberbia
es, excluir la carga pública a que están sometidos
moralmente, por ser empleados del Estado y desconocer los derechos
de todos los estudiantes, aún a costa de sus propios intereses.
Es por ello que tomo las palabras de un gran pedagogo
y maestro rural, que con su lucha sin cuartel en el campo que
corresponde, sigue trabajando junto a otros destacados educadores,
cuando en realidad debería cómo miles de maestros,
estar retirado, en cambio tiene un sueño, una utopía,
un país diferente, con educación plena, aulas llenas
de estudiantes, que también tengan sueños, me refiero
al Prof. Lic.José Yorg-"Trabajar en escuelas de barrios
marginales cuyos alumnos también son de familias marginales
nos conduce inevitablemente a la reflexión acerca del papel
de la educación y de nuestra propia relación en
ése ámbito y la conclusión, sinceramente
hablando, es deprimente".
Deprimente es la realidad en este mundo conflictivo,
y sin soluciones, él gobierno pide se inicien las clases
y los dirigentes gremiales siguen tomando a nuestros hijos de
rehenes.
Miguel Ángel Henríquez
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