Las razones de la falta de billetes en los cajeros automáticos

Luego de las críticas del ministro de Turismo, José Brillo por la falta de efectivo en cajeros durante el fin de Semana Santa,  Daniel Britos explica cuales son los motivos y plantea algunas posibles soluciones a la problemática.
Las razones de la falta de billetes en los cajeros automáticos
19/04/2017

Hay un dicho que dice: “todo depende del color del cristal con que se mire”. Este refrán es  muy funcional  en algunas ocasiones y pertenece a una cuarteta del  escritor español Ramón de Campoamor y Campoosorio.  Campoamor se refería específicamente  a que nada es verdad y nada es mentira. Lo que quizás quiso decir este escritor es que a veces hay que  tratar de tener en cuenta cuestiones que no son tan visibles.

En la discusión sobre la disponibilidad de dinero en los cajeros automáticos durante los fines de semana largos hay algo de esto. Creo que 23 años  en el sistema financiero me permiten “intentar” contextualizar un poco  la cuestión.

Negar el hecho de que, en momentos de mucho turismo,  falta dinero  en los ATM sería como querer tapar el sol con las manos pero los motivos son varios y  si se pretende resolver cualquier problemática es necesario conocer las causas.

El billete de $100 fue, durante mucho tiempo, el de mayor denominación de nuestro país;  cuando  el color del cristal con que lo vemos es otro y, a ese dato,  le agregamos que este billete, con la cara del General Roca,  ocupó el ranking de los 18 billetes de mayor denominación con menor valor del mundo la cuestión cambia.  Actualmente Venezuela, con el Bolivar,  ocupa un lugar de privilegio en ese funesto podio.  Los que vivieron desagios saben de lo que hablo.

Hasta no hace mucho tiempo los cajeros automáticos se cargaban con billetes de $20, $50, $100 y hasta dólares… esto dejo de hacerse y actualmente se cargan solo  billetes de $100;   creo que a nadie se le escapa lo que significa la pérdida del poder adquisitivo y  nuestros billetes son un reflejo de esa realidad.

Pero dentro de esta  gama de colores del cristal con que se mira es necesario entender  que el uso de efectivo sigue siendo un hábito muy difícil de desterrar, uno de los motivos claramente obedece a la baja bancarización de las actividades comerciales.  Resultaría sencillo sacar conclusiones de este dato y responsabilizar a los comerciantes por la falta de dinero en los cajeros pero sucede que, por la venta con tarjetas,  ellos pagan comisiones  del 5% al 10% (según el tipo de tarjeta y condición impositiva).  Este es un costo fijo que ciertos tipos de actividades no pueden soportar y mucho menos  si a esto le agregamos el resto de los costos fijos (alquiler, impuestos, etc.). Claramente la cuenta  de  resultados, para ellos,  es negativa y, siendo pragmático,  es entendible que algunos  sigan cobrando en efectivo.

Ahora bien, un cajero automático es una máquina que tiene características y especificaciones técnicas que hacen que sus prestaciones sean administradas  por  cada entidad bancaria, es por ello que algunos bancos deciden que las personas puedan extraer un máximo de: $1.000 por día, otros $3.000 y algunos permiten que sus clientes retiren hasta  $5.000 diariamente.  Resulta inevitable entender que algunas de estas entidades financieras también toman  decisiones como la de no  invertir en tecnología, las  consecuencias son claras:   faltan equipos o  equipos que resultan obsoletos acusando fallas por  desgaste de los materiales  que  finalmente causan que dejen de funcionar.  Nuevamente sería fácil responsabilizar a los  empleados por la falta de dinero en los cajeros pero creo que cargar las tintas sobre ellos no sería acertado.

¿Qué pasa con las cadenas de supermercados?, ¿Por qué ellos siempre pueden entregar efectivo?

La respuesta no es tan compleja, sucede que son una de las fuentes más importantes de recaudación de dinero en efectivo, trasladar ese dinero es costoso, depositarlo también  y en función de ello la alternativa más sencilla y económica es volcarlo nuevamente al circulante.  Un negocio secundario muy interesante que: no necesita tecnología,  no genera costos extra, que  representa un ahorro importante para ciertas empresas y que adquiere mayor relevancia cuando no hay dinero en los cajeros.

Solo presenté algunos colores de cristales pero  existen otros más subjetivos y complejos de explicar pero que claramente  conformarían un vitraux de muchos colores.

¿Cuáles son las posibles soluciones?

Se podrían bajar las comisiones  que cobra el sistema financiero por las compras con tarjeta y estimular a los comercios para que operen con medios electrónicos de pago.  Se podrían cambiar o agregar cajeros automáticos (inversión en infraestructura). Se podrían cargar los cajeros  con billetes de $200 y $500 duplicando o hasta quintuplicando la capacidad operativa de cada ATM.  Se podrían realizar controles  que busquen verificar que “todos” los cajeros funcionen y tengan provisión completa de billetes en los momentos que los clientes y los turistas lo necesitan.

 ¿Por qué no se tomaron esas medidas?

Probablemente  porque algunas de las respuestas no están en Villa La Angostura.

 

 

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