ESPECIAL PARA DIARIOANDINO

Microbiota, un mundo adentro nuestro

La microbiota (también llamada flora intestinal) la conforman el conjunto de microorganismos que viven en la superficie de nuestro intestino. Cómo cuidarla y funciones. Por la bioquímica Milagros Boglich.
Microbiota, un mundo adentro nuestro
05/09/2019
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or Milagros Boglich (Laboratorio Bioanalizar)

El tubo digestivo es estéril hasta el momento del nacimiento. A partir de entonces empieza a colonizarse por microorganismos procedentes de la madre, el alimento ingerido y el entorno del recién nacido.

La microbiota (también llamada flora intestinal)  la conforman el conjunto de microorganismos que viven en la superficie de nuestro intestino.

 No hablamos de pequeñas cantidades, sino de trillones de células microbianas de cientos de especies diferentes de bacterias; entre ellas las más comunes son: 

tres grandes familias:

−Firmicutes (Lactobacillus, Clostridium…)

−Bacteroidetes (Bacteroides, Prevotella…)

−Actinobacterias (Bifidobacterium.

Al conjunto de todos estos microorganismos (bacterias, virus y hongos) que nos colonizan (diferentes órganos y sistemas, principalmente el tubo digestivo) es lo que llamamos Microbiota

 

Actúa como un órgano más del cuerpo humano.

 Pesa entre 1,5 y dos kilos y está compuesta de 100.000 millones de microbios, que incluyen como mínimo 1.000 especies diferentes de bacterias que comprenden más de tres millones de genes (150 veces más que en el genoma humano).

Solo un tercio de nuestra microbiota intestinal es común a la mayoría de la gente, mientras que los otros dos tercios son específicos en cada persona. En otras palabras, podríamos describirla como un carné de identidad, ya que es única para cada individuo”

La imagen de estos organismos vivos acampando a sus anchas en nuestro interior puede resultar como mínimo inquietante, pero lo cierto es que son grandes aliados y es fundamental cuidarlos y protegerlos para garantizarnos una buena salud

Funciones de la microbiota

En el momento actual son muchos los aspectos que se desconocen sobre el funcionamiento de la micro­biota. Sin embargo, está establecido su papel crucial en el sistema inmunitario, metabólico y hormonal, así como en la relación eje intestino-cerebro

Fredrik Bäckhed, investigador de la Universidad de Sahlgrenska, en Suecia, "la microbiota intestinal está implicada en distintas enfermedades antiinflamatorias y autoinmunes, entre ellas las alergias, la enfermedad de Crohn y el asma.

La flora intestinal también tiene relación con la salud cardiovascular, como han mostrado distintos estudios en los últimos años

La alimentación que damos a esa comunidad bacteriana afecta de forma directa a nuestra salud. Las grasas saturadas, por ejemplo, favorecen el aumento de poblaciones microbianas (firmicutes) asociadas a la obesidad.

 En cambio, los alimentos ricos en fibra insoluble (como las verduras, el pan integral y las semillas) facilitan el crecimiento de bacterias beneficiosas (bacteroidetes) que reducen el sobrepeso, según una investigación publicada en Gut and Liver.

Y no solo la silueta está influenciada por estos habitantes de nuestro intestino. 

La flora intestinal también tiene relación con la salud cardiovascular, como han mostrado distintos estudios en los últimos años

Últimamente han aumentado las evidencias sobre su relación con el eccema,  la dermatitis atópica, diabetes tipo 2, las enfermedades inflamatorias intestinales y algunos tipos de cáncer y trastornos inmunológicos también mantienen una estrecha relación con la microbiota.

¿cómo podemos protegerla? Contamos con un arma potentísima, la alimentación. Realizando modificaciones en la dieta está comprobado que podemos mejorar nuestra flora o perjudicarla

Hay dos sustancias básicas para tener una flora sana y son las más estudiadas en relación a ella: los prebióticos y los probióticos

Los prebioticos son fibra fermentada que nuestro cuerpo no es capaz de absorber pero que que promueven el crecimiento y la actividad de un número limitado de especies bacterianas beneficiosas

Los prebióticos se encuentran de forma natural en frutas y verduras como los tomates, los plátanos, los ajos, las cebollas, los espárragos y las alcachofas. Y también en el salvado y los frutos secos, alimentos todos ellos que conviene que incluyamos de forma habitual en nuestra dieta.

En cuanto a los probióticos, la Organización Mundial de la Salud los define como "microorganismos vivos que tienen efectos benficiosos para la salud, (...) actuando frente a afecciones tales como infecciones gastrointestinales, ciertos trastornos intestinales, alergias e infecciones urogenitales". Algunas de estas bacterias podemos encontrarlas en yogures y fermentos lácteos, así como en forma de suplementos 

Las grasas del pescado azul (sardina, salmonete, atún, salmón, trucha, bonito, pez espada, caballa, anchoa, palometa, , arenque, , jurel, angula, cazón, (son beneficiosas para la microbiota, pero las saturadas la perjudican

En roedores se ha comprobado que cambios en la microbiota intestinal se correlacionan con funciones cognitivas, comportamientos sociales y respuestas relacionadas con el estrés, la ansiedad y la depresión. También se ha demostrado que la microbiota juega un papel importante en el desarrollo neuronal y en enfermedades neurodegenerativas. De alguna forma existen una compleja comunicación entre productos de la microbiota intestinal y las funciones del sistema nervioso central, lo que se ha denominado el eje cerebro-intestino. 

*Bioquimica, Laboratorio Bioanalizar (frente al CEF 7)

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