HISTORIA

Los Carmoney y el poblamiento de la Villa

A través de la vida de Coti Carmoney, la subcomisión Archivos del Sur aborda la historia de Villa La Angostura.
Los Carmoney y el poblamiento de la Villa
a chacra de los Carmoney en Selvana - Florentina Vargas y José Santos Carmoney, hijos: Lucrecia, Luis, Ana, Coti, José, Anastacio, Julio y Adolfo.Colección escuela 104
03/05/2020

Historias de Vida: Coti Carmoney

Faltan pocos días para que se cumpla el 88° aniversario de la fundación de Villa La Angostura. 

Este hecho histórico sucedió un 15 de mayo de 1932 con la creación de la estación radiotelegráfica en el puerto de Villa La Angostura.

En esos años la presencia humana en la zona se daba principalmente en las Lomas del Correntoso. 

Los Paichil y los Antriao como tantos mapuche ahora convertidos en familias errantes  habían retornado a sus lugares de origen al menos desde 1888, es decir 3 años después que terminara la última etapa de limpieza étnica de la “Conquista del Desierto” en 1885. 

Los Paichil y los Antriao lograron que el segundo gobierno de Roca les diera el famoso lote 9 de la Colonia Nahuel Huapi por su papel protagónico siendo los baqueanos y boteros de la Comisión de Limites del Perito Moreno de 1895-99. 

Se les sumaron pobladores de los orígenes más diversos que fueron llegando atraídos por la fallida Colonia Agrícola Pastoril Nahuel Huapi de 1902. 

Algunos de ellos debido a las pésimas condiciones de colonización que planteaba el gobierno central, basado en una profunda ignorancia de las condiciones de la naturaleza agreste de la cordillera vieron fracasados sus sueños pero otros lograron sobrevivir a la cordillera celosa.


Coti Carmoney y la Virgen coleccion Archivos del Sur

También llegaban de Chile innumerables campesinos y mapuche que huían del “exitoso” proceso de colonización chileno pero que dejaba de lado a los que no obtenían los títulos de propiedad sumado a que las colonizaciones se producían en los territorios mapuche conquistados a sangre y fuego  durante la Pacificación de la Araucanía, por lo cual los obligaba a cruzar la cordillera e intentar asentarse en el Nahuel Huapi y otros parajes patagónicos.

La familia Carmoney es el ejemplo vivo de todo este derrotero de los sin papeles pero que con muchísimo trabajo, rebeldía y obstinación marcaron un hito en la vida de los angosturenses. 

Son muchas las familias que imitaron a los Carmoney y gran parte de nuestro trabajo está dedicado para rescatarlos del olvido de la historia oficial. Vaya a ellos nuestros mayores respetos

Fragmento de la entrevista a Coti Carmoney realizada un 5 de mayo de 1999 

El cruce de la cordillera y la “maldición” de la Virgen

…Mis abuelos eran Luis Alberto Vargas y Matilde Maldonado.

Llegaron a este lugar cuando no había nada, cuando esto era todo un bosque. Cruzaron la cordillera de a caballo, porque los padres de mis abuelos, los que venían siendo mis tatarabuelos, fueron inmigrantes de España y se instalaron en Chile.

Ahí mi abuelo “se” creció, fue cura y después se casó con Matilde Maldonado. Es en Chile donde nació mi mamá, Florentina Vargas.  Cuando ella tenían cinco años fueron de a caballo hasta Bariloche, no había ninguna población, era todo un bosque, después volvieron a Chile y retornaron cuando ella tenía unos 14 años y ya se instalaron aquí.

Mamá se casó muy joven, supongo que tendría unos 17 o 18 años cuando la tuvo a mi hermana mayor, Lucrecia,  que es del año 1916, mi otro hermano, David,  era de 1920 y yo nací en 1922.

 

Cuando mis abuelos volvieron a Chile pasaron por un lugar donde había 8 chicos que se les habían muertos los padres, eran chiquititos y uno de esos se quiso venir con ellos, así que lo trajeron como si fuese un hijo más, se llamaba Alfredo Vidal, que era el hermano de crianza de mamá.

En ese último viaje, mi abuelo trajo la primera Virgen que llegó a este lugar.

Esa virgen tiene una historia la pobrecita, ahora dicen que es la que está en el barrio Las Margaritas, pero es solo un pedazo, nosotros la conocemos, fue nuestra Madre desde chiquititos, tuvo mucha historia, hasta la robaron de la Iglesia.

Contaba mamá, que cuando venían de Chile a caballo, el abuelo traía la Virgen por delante, él era medio nervioso y se enredó en medio del bosque, se enojó con la virgencita y la tiró, siguieron unos metros y el caballo de mi abuelo se rodó aplastándole la pierna en plena cordillera, ella le dijo : - " eso es lo que ganaste por tirar a la Madre". Cuenta, que era tanto el dolor que tenía, que le pidió que alguien pasara por ese lugar y que lo perdone.

Al poco rato, venían los Anticura, que eran de los primeros vivientes en El Rincón, venían cuatro de a caballo, de Chile también, y ahí lo encontraron y lo levantaron. 

Los Anticura ya tenían un ranchito chiquitito, y como la gente antes se curaba sin medicinas, le entablaron la pierna como un mes, se mejoró y ahí se vinieron.

Se instalaron en El Pinar, limpiaron todo ese bosque, que hoy está lleno de pinos.

En esa misma época vino mi padre, Don José Santos Carmoney que también era jovencito, se casaron y se instalaron más arriba, allá en la Selvana, ahí donde está cerrado con alambre, en la zona de los álamos, ahí nacimos nosotros, ahí se hicieron el rancho. (Actualmente barrio Maikana, los álamos siguen en pié)

Carmoney vino de Chile, de 12 años llegó por Río Turbio.

No sabemos si tiene origen mapuche, él no lo sabía hablar, los abuelos eran Juan Carmoney y Rosa Barría, papá era primo hermano de Domingo Barría.

Por acá siempre se dijo que los españoles mataban a los indios, nunca escuché hablar en mapuche…


Coti entrando a Selvana con los álamos de fondo donde estaba la casa paterna 

En esos años no había nadie a quién pedirle las tierras

Todavía no había llegado Parques, entonces llegaba la gente y se asentaba, cualquiera podía ocupar un campo, hacían sus casitas y sus lugares de siembra, no había que pagar. Se llamaba Tierras y Colonias, en esos años no había nadie a quien pedirle.

Todas esas eran tierras de nadie. 

Todos esos campos limpios de Selvana eran la siembra de mi padre, se sembraban 20 bolsas y se cosechaba cualquier cantidad, ahí hicieron su vida. Papá era muy trabajador, tenía cerdos, gansos, pavos, gallinas, avena, arveja, trigo, habas, no se podía comprar porque no había negocios.

Se hacían los cercos, las casas estaban hechas de palos labrados con hacha nomás, los techos eran de tejuelas que él mismo hacía junto a Vidal con un machete.

El piso era de tierra, no se conocía la estufa, ni el calentador, ni las velas, o los vidrios  o el kerosene. Me acuerdo que mamá tenía un fogón donde cocinaba en la olla.

No había pan, porque no había harina, me acuerdo que mi padre hervía el trigo y lo molía en una piedra que había encontrado de los indígenas de antes, a eso lo llamaban catuto, lo cocinaban en grasa de cerdo,  una fuente bien grande y un café tostado de trigo bien molido sin azúcar.

Después nos hacía ñaco con el trigo, que podía ser la cena, también una olla de papa hervida.

Así se vivía siempre pienso que ahora que hay tantas cosas y la gente está enferma, es porque no se criaron con lo natural. Nosotros tomábamos té de pañil, menta, manzanilla, hinojo, ajenjo para el dolor de estómago, salvia para la tos, toronjil para el corazón, también teníamos frutas como el maqui, el calafate, me acuerdo que mi padre hacia (que se parecían a unas uvas) una chicha de maqui, lo ponían en botellas, era riquísimo, también había zarzaparrillas, los pinachos, la caña colihue cuando venía nueva, usted busca abajo, es como los espárragos, mamá los saltaba con grasita de cerdo. Umm!!!

…A veces cuando no me puedo dormir vuelvo a mi niñez, como me gustaría volver a ella, no sabíamos una mala palabra, nosotros íbamos a la escuela, que quedaba en donde hoy está la Universidad de Cuyo, estaba al pie de la costa, desde ahí se ve la población de mi padrino Ruiz en la isla Menéndez, hoy se ven unos álamos…


Coti y don Juan Antiago y nietas colección Carmoney Antiago

…Nosotros no conocimos a ningún indio, estaban los Quintana, los Chumuy, los Cayunes, los Antriao en la costa, Leonardo Ruiz en la isla Menéndez, después llegaron los Cárdenas, los Marimón en la Estacada, Jewell, el norteamericano en Puerto Manzano, mi mamá decía que los primeros pobladores estaban sepultados allí, eran los Mermuses (Mermuth).

En el galpón vivía el abuelo Vargas, después se fue al Cruce y entró Saldivia, 

él estuvo muchos años de cuidador, después se pasó al otro lado de Puerto Manzano. Después llegó Miranda con una tropa de animales que iban del sur para Chile. A Miranda lo puso mi padrasto.

En Cumelén estaba Ezequiel Bustillo, Emma Ragh en el Once, los Meier en el Espejo, los Lynch en Quetrihue, en Correntoso estaba un austríaco Enrique Luhrs que puso un bolichito, vendía sal, azúcar por esa época empezaron a venir cosas en el vapor, era el Cachirulo.

Capraro llegá después, también los Barría eran de la época de papá, después vino Murer, también Carlos Hensel en la Granja, los Pilones Barbagelatta en Huemul, los Pochos (Barbagelatta) en Santa María. También estaban los Avila (en Ragintuco).

Rafael Cardenas llegó más abajo del Pinar y se hicieron una casa, ahí conocimos la música, nosotros nunca habíamos escuchado. Hacían bailes, tocaban el acordeón, ahí iban los Barbagelatta, los Marimones, los Avila, que eran los gringos de a caballo, me acuerdo que esa noche Papá nos retó porque llegamos tarde…

Después de todo lo que pasamos, cuando uno ya tiene heridas, ya no le tengo miedo a nada.

…Después que murió papá, mamá se casó de nuevo. A Selvana llegó Cornelio Jashman (Hachman) que era un encargado holandés, siempre nos trató muy mal, cuando pasábamos para abajo para hacer las compras nos echaba los perros, después no nos dejó pasar más. Él quería que nos fuéramos de ahí. El dueño nos había dejado una hectárea pero después se murió, era gente de dinero que hizo las casas de piedra.

Ahí fue peor, porque se quedó el gringo, después nos quemó la casa, no había nadie, todos mis hermanos trabajaban, yo estaba en Cumelén. Al quemarse la casa, mi mamá pobrecita, se hizo un ranchito bajo el radal y ahí el gringo la mando echar con Gendarmería.

De ahí no sabíamos que hacer, nos fuimos a Bariloche, a Parques Nacionales. Por ser primeros pobladores le dieron a mamá una hectárea acá cerca del cementerio, en ese tiempo se pagaba por pastaje. Cuando Parques le pasó las tierras a la Municipalidad (proceso de Municipalización) se empezaron a hacer las casas, no se respetó la hectárea que mamá tenía, así que nos quedamos sin nada.

Después salió con Carlitos Almada (gobierno de Mariano Barria) el derecho de población a los primeros pobladores y tenemos un terreno allá arriba (barrio Las Margaritas – Mallin)

Después de todo lo que pasamos, cuando uno ya tiene heridas, ya no le tengo miedo a nada.

Lo mismo que a uno le pasa te enseña a vivir.

Hasta el próximo domingo

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