ARCHIVOS DEL SUR

A 25 años del último viaje de don Jaime de Nevares

Archivos del Sur transcribe fragmentos de una entrevista a Rubén Capitanio, testigo de la vida y obra del Monseñor Jaime de Nevares.
A 25 años del último viaje de don Jaime de Nevares
24/05/2020

El martes 19 de mayo pasado el programa radial El Tren que se difunde todos los martes y jueves por la mañana en FM Los Lagos que lleva adelante Daniel Osovnikar, le hizo una jugosa entrevista a Ruben Capitanio, testigo privilegiado de la vida y obra del  Monseñor Jaime de Nevares. Gracias a la generosidad de ambos  es que podemos ponerla a disposición de ustedes.

La entrevista es profunda y sin atajos. Se exploran cuatro ejes fundamentales: el Pueblo Mapuche, las dictaduras y el rol de la Iglesia, los trabajadores del Chocón y el papel de De Nevares en la Constituyente del 94.

A continuación trascribimos las ideas principales de Ruben Capitanio que definen a don Jaime como un humanista – Archivos del Sur

¿Podés darnos un retrato de don Jaime a 25 años que partió en su último viaje?

…Hoy se cumplen 25 años desde que falleció nuestro primer obispo Jaime de Nevares y para los cristianos y pienso que también para muchos ciudadanos de Neuquén es una fecha de compromiso más que de recuerdo dolorido, de ese día que don Jaime dejó de estar de una manera y empezó a estar de otra. Dejó de estar físicamente y pasó a estar en el corazón de todos aquellos que entendieron que vale la pena vivir la vida para los demás y con los demás. 

Un signo claro de esto es que cuando él llegó a Neuquén y encontró la Catedral sin terminar, en el año 71 estaba todo listo para techarla, por otra parte era de una gran belleza artística gracias a los carpinteros, ahí quedó y al día de hoy se ve a la Catedral sin terminar porque don Jaime después de 30 años de pastor llegó a la conclusión: no gastaremos un peso en terminar la Catedral, mal llamada casa de dios porque dios no tiene casa, la casa de dios está en el corazón de todos los seres humanos hasta que en Neuquén haya una familia que no tenga una casa digna y desgraciadamente en Neuquén hay demasiadas familias que no solo están sin casa digna sino están sin casa, hoy la  toma Casimiro Gómez es una muestra evidente, si fuera por el deseo de don Jaime habría que empezar a desarmar la Catedral y convertirla en casas para tantas familias que viven a la intemperie.

Rubén Capitanio y Monseñor Jaime de Nevares

¿Cómo fue la vinculación con las comunidades mapuche de la provincia de Neuquén?

Don Jaime sentía que era el hermano de este pueblo al que se le había encargado que lo acompañara a la manera de Jesús de Nazaret y como dice la biblia: Jesús recorría todos los pueblos. Él estaba donde hubiera un ser humano que sufría ahí estaba Jesús. Don Jaime siguió ese ejemplo y esto lo llevó a estar presente y él decía no para llevarles ni enseñarles sino para compartir y recibir por eso la comunidad Huayquillan de Colipilli lo declaro peñi (hermano), lo declaró mapuche (marzo de 1990). Una distinción  que para él que tuvo muchas distinciones como el Doctor Honoris Causa de la Universidad del Comahue, un hombre reconocido en el país y en el extranjero, a él lo llenó de verdadera emoción. En nuestra capilla San Sebastián de Plottier tenemos el humilde y valiosísimo pergamino que le entregaron a don Jaime en esa comunidad donde lo declararon peñi. Uno ve que en esas palabras está la firma de un pueblo que descubre en ese huinca alguien con quien insertarse para volver a brotar. Esto es para nosotros un compromiso… para no dejar que se vuelvan a pisotear los brotes de esa raíz que tantas veces fueron pisoteados por los que hablan de argentinidad y de patria.

La Confederación mapuche, que es la unión de los hermanos y hermanas mapuche de las distintas comunidades nacieron al calor del corazón de este hombre, no como protector sino como alguien que entendió y puso su corazón y su servicio. En esa época los que no somos mapuche de nacimiento pero somos de raíz, tenemos que agradecerles a ellos que uno de los lugares que brotaron haya sido el corazón de este obispo, que fue quien entendió que el Pueblo Mapuche tenía derechos y reconocimientos que nunca se le tuvieron que haberle negado. Como fue un hombre concreto, por eso fue que acompañó concretamente, no con declaraciones sino que acompañó a este pueblo en sus inicios de reivindicación, de organización como Confederación.

He sido testigo privilegiado en alguna rogativa mapuche cerca de Junín de los Andes Chiquilihuin por ejemplo, he sido testigo como los huincas éramos invitados de afuera, en aquella época el criterio de las comunidades era que en las rogativas solamente participaban los mapuche, los invitados éramos bien atendidos pero solo participaban ellos, él único que ingresaba a dar vueltas con su caballo junto con los demás mapuche en torno al Rehue y  participaba de la ceremonia era don Jaime. Esta unión hizo que los defendiera en todos los lugares donde pudo defenderlos.

Con la dictadura  pinochetista en Chile empiezan a llegar un sinfín de exiliados, perseguidos políticos. ¿Cuál fue el rol de don Jaime con los migrantes?

En el 73 cuando la dictadura criminal de Pinochet hizo una masacre que luego se extendería en el 76 en la Argentina con Videla y sus secuaces, don Jaime abrió su corazón y las puertas de la Iglesia de Neuquén a todos los perseguidos sin preguntar. Don Jaime entes de hacerse sacerdote salesiano estudió derecho y ejerció la abogacía. Era un hombre de derecho, de la república, de la constitución nacional y provincial, tenía una especial sensibilidad en dar derechos a los pueblos y a las personas. Más allá de lo que podía sentir como simpatía personal, él entendía que los pueblos tienen derecho a elegir a sus gobernantes y estos gobernantes tienen derecho a ser respetados porque han sido elegidos por su pueblo. El estado de derecho para don Jaime había que defenderlo como un derecho sagrado. Aquel famoso dicho “Vox Populi Vox Dei”, lo que dice el pueblo es lo que quiere dios, por eso defendía a todas aquellas personas víctimas de la dictadura fueran de donde fueran. Él no le preguntaba a nadie ¿por qué era víctima? Con ser víctima de la dictadura ya era  alguien a quien se debía abrazar y proteger.

Así trabajó incansablemente por las víctimas de la dictadura chilena y argentina. Algunos dijeron que la democracia tiene que ser reconciliación y hay que olvidarse y dejar el pasado, don Jaime se opuso firmemente contra toda ley de impunidad cuando los militares en junio del 83 quisieron dictar la auto amnistía y a principios del 84 el gobierno de Alfonsin empezó a ceder a las presiones militares y no hablemos de la absurda y criminal decisión de Menen de  indultar a los genocidas.  

Se oponía terminantemente no porque no quisiera la reconciliación de los argentinos sino porque él distinguía entre reconciliación e impunidad. Entre ser cómplice al tapar los crímenes  a una verdadera reconciliación basada en la Justicia, en la Verdad y la Memoria. Fue muy claro y por eso cuestionó mucho a nuestra propia iglesia cuando no hizo lo que debía hacer y todavía no lo hace para saber toda la verdad y se recupere toda la memoria y se haga toda la justicia que está pendiente. 

Cuando se quiere construir un país sobre la impunidad…estás construyendo sobre arena sin cimientos de tal forma que cualquier viento o loquito que se sienta iluminado te golpea toda la construcción.

¿Cuál fue la vinculación de don Jaime con los trabajadores del Chocon?

Una de las críticas que le hacían es que estaba poco en la Catedral de Neuquén y los que hacían esta crítica eran los que estaban muy poco o nada con el pueblo de Neuquén. Querían al obispo encerrado en la Catedral y no lo querían verlo dando vuelta en los parajes del interior o barrios neuquinos. Querían los elementos litúrgicos y no querían verlo comer empanadas y tomar un vino en cualquier ruca o barrio… 

…Si el obispo se queda encerrado en la Catedral no tiene sentido ser obispo, no tiene sentido el servicio que está prestando... 

Por eso estuvo en el Chocón o Piedra del Águila, él no esperaba que le mandaran una nota informándolo de una situación que padecía la gente, era el obispo que iba al encuentro de aquellos que estaban necesitando reclamar sus derechos y por eso en la marcha de la caminata de Piedra del Águila salió al encuentro de los trabajadores y se encolumnó para acompañarlos hasta llegar a Neuquén.

Esto hizo que el pueblo neuquino sin distinción de religión o ideología lo asumiera como el hermano, el compañero de camino que se interesaba por la vida del Pueblo. Esto hizo que a 25 años de su muerte sea uno de los poquísimos obispos del país que es recordarlo por su pueblo.

Hay quienes lo recuerdan de ocasión para quedar bien, me acuerdo hace 25 años cuando murió los que llegaban a la Catedral arreglándose la corbata y se ponían en escena para figurar ante ese pueblo que lloraba a su hermano y a su obispo. He escuchado decir a dirigentes políticos,  alguno de los cuales de nefasta memoria como el ex gobernador Sobisch: fue nuestro maestro. 

Seguramente fue maestro para muchos, pero hay que reconocer que muchos de sus alumnos no aprendieron nada.

¿Cómo fue su papel en la Convención Constituyente del 94 elegido para reformar la Constitución Argentina?

 Al enterarse del Pacto de Olivos ¿Cómo lo vivió? ¿Cómo analizás aquella época donde estaban algunos políticos muy jóvenes, que hoy son vigentes en la política argentina y otros con cara de piedra que refrendaron el pacto de olivos?

Primero: recuerdo que don Jaime nunca quiso tener un cargo político y digo partidario, entonces decían que no era la lo mismo ser candidato a convencional constituyente, que son ciudadanos y ciudadanas que  van a mejorar la Constitución que está en vigencia, a tener un cargo partidario para un función ejecutiva o legislativa de un proyecto partidario. Él hacia esa distinción. Fue candidato a convencional elegido por el pueblo y tanto lo entendió el pueblo neuquino que ganó esa elección contra toda la historia de la provincia (en forma arrasadora) y fue acompañado por Edith Galarza. Él creía firmemente en los derechos constitucionales por eso se comprometió.

Segundo: él sabía que se metía en un terreno barroso donde se podía salpicar y no tuvo miedo, no dijo: yo no me ensucio, yo no me salpico. No tuvo miedo en comprometerse más allá que fuera salpicado con tal de servir a su pueblo en algo tan importante como era la reforma de la Constitución. Me lo dijo a mí la noche anterior a viajar a Santa Fe donde funcionó la Convención Constituyente, mientras preparaba la valija y me dijo: mirá no llevo muchas cosas porque intuyo que me voy a tener que volver pronto.

El acuerdo (Pacto de Olivos) que don Jaime lo llamaba anticonstitucional e impopular, ese acuerdo de Alfonsín con Menen y te podrá gustar cualquier justificativo pero somos muchos los que creemos que el fin no justifica los medios. 

El no tuvo miedo en ensuciarse fue hasta el final, no actuó con prejuicios y lo dice en el texto de su renuncia: hasta ahora guardaba en mi corazón la esperanza que esto se pudiera revertir. No se tentó con el cargo y se justificó y dijo: bueno ya que estamos me quedo a ver que se puede hacer (como la mayoría de los constituyentes). 

Cuando vio que su presencia en la Constitución Constituyente se podía convertir en complicidad renunció y se vino, también lo acompaño Edith Galarza, su compañera de fórmula en un gran gesto por parte de ella.

Así se explica que cuando volvió a Neuquén había un grupo muy grande de ciudadanos neuquinos con un gran cartel que decía: Gracias don Jaime por cumplir tu palabra. Él había dicho: si no puedo defender todos los derechos de mi pueblo, renuncio y me vuelvo y así lo hizo. La grandeza de no actuar con prejuicio y no dejarse tentar y hacerse cómplice porque te gusta la alfombra 

Tercero: ser consecuente con lo que uno dice y que muchas veces se disimula para acomodarse a la realidad que te lleva a un puesto político como le pasa a tantos militantes.

Por todo esto es que vale la pena seguir la huella de don Jaime, que es recorrer junto aquellos que tienen derechos. Todos tenemos la necesidad de acompañarnos.

Jaime de Nevares y su chata

Las fotos que acompañan esta entrevista son de un Hombre Fiel. El andar de Don Jaime de Nevares por Rubén Capitanio – Fundación Fábrica de Artistas.

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