A 9 años de la erupción del Cordón Caulle ¿La región está preparada para otro evento similar?

Un informe realizado el año pasado por la Universidad de Ginebra en colaboración con el INTA, analiza cómo fue la respuesta de las localidades más afectadas y las vulnerabilidades.
A 9 años de la erupción del Cordón Caulle ¿La región está preparada para otro evento similar?
04/06/2020

"Aún cuando hubo estudios y discusiones científicas previos acerca de la probabilidad de ser  afectados por una erupción volcánica, desde el punto de vista de gestión de la emergencia  volcánica, podemos decir que ninguna de las localidades afectadas se encontraba suficientemente preparada antes del 2011"*, sostiene a modo de introducción el informe elaborado por la Universidad de Ginebra en conjunto con el INTA, para el cual consultaron a las instituciones y  actores que intervinieron en la emergencia volcánica en Villa La Angostura, Ingeniero Jacobacci y Bariloche.

El 4 de junio de 2011, muchos vecinos de Villa La Angostura se enteraron de la cercanía a varios volcanes activos y que podían ser afectados por una erupción. Hacía semanas que el Puyehue-Cordón Caulle daba señales de actividad creciente, y el Servicio de Geología y Minería de Chile (SERNAGEOMIN) venía informando sobre su evolución. Pero de este lado de la cordillera, nunca se informó a la comunidad. El día anterior a la erupción, el SERNAGEOMIN había declarado que la erupción era "inminente", era cuestión de horas o días. En aquel momento, sólo DiarioAndino y el diario Río Negro informaron a los vecinos lo que advertían los pares chilenos.

Sin embargo, tampoco se dimensionaba el posible impacto que finalmente tuvo el evento. 

"Por motus propio, las 24 hoas, quienes integramos Protección Civil de los Municipios intercambiamos info. Es una suma de voluntades. El sistema de alerta temprano lo generamos nosotros de manera totalmente voluntaria, recabando información", asegura Marcos Arretche, Director de Protección Civil de Villa La Angostura, a cargo de Defensa Civil durante la erupción del complejo volcánico en el 2011.

A raíz de la erupción, establecieron contactos fluidos con especialistas del Conicet y pares de Chile. "El contacto es más aceitado que años atrás, tenemos los contactos y sabemos qué mirar", apunta Arretche. 

Si bien el gobierno nacional ha invertido en un sistema de monitoreo, es sólo para determinados complejos volcánicos.

El diagnóstico

"A pesar de que la región afectada pertenece a una de las zonas volcánicas más activas de  Suramérica, las poblaciones analizadas dentro del marco de este proyecto (Villa la Angostura,  San Carlos de Bariloche e Ingeniero Jacobacci) no contaban con protocolos de gestión de crisis volcánicas previamente a la erupción del Cordón Caulle (CC) en 2011. Por este motivo, la respuesta frente a la erupción se fue desarrollando a medida que las necesidades e impactos iban sucediendo", sostiene el informe.

Sin embargo, agrega,  cada localidad conformó el Centro de Operaciones de Emergencia (COE) inmediatamente después de la erupción "confiando en el apoyo y la contribución de muchos actores como la Defensa Civil, el INTA, el SEGEMAR, las cooperativas, los bomberos, los voluntarios, y los científicos. Sin embargo, las funciones,
miembros, horas de reunión y medidas de mitigación fueron sustancialmente diferentes para cada localidad". 

En ese sentido, apunta que "una de las grandes carencias durante la emergencia fue la falta de información a todos los niveles. Desde la alerta temprana de erupción emitida por el Observatorio Volcanológico de  los Andes del Sur de Chile (OVDAS), hasta la información que llegó a la población. Esto conllevó a una subestimación de la magnitud del impacto de la erupción y una desintegración entre los diferentes actores implicados en la gestión de la emergencia". 

La necesidad de diseñar planes de emergencia y contingencia, así como establecer una comunicación con las autoridades chilenas a cargo del monitoreo de los volcanes, fue una de las lecciones más importantes que dejó la erupción del Cordón Caulle, "los cuales se han ido desarrollando en menor o mayor medida para cada
localidad", indica, y destaca: "La complejidad inherente a las erupciones volcánicas y su relación con las sociedades
actuales requiere estrategias innovadoras acerca de cómo evaluamos y gestionamos el riesgo volcánico".

"En el caso de Villa La Angostura por ejemplo, después de la gestión de emergencia por lahares  asociados a la erupción del CC, ha venido desarrollando un Plan de Riesgo y Evacuación por  aumento de los cauces de ríos. Por otra parte, Bariloche  se ha adherido al Marco de Sendai para  la Reducción del Riesgo de Desastres y ha legislado los planes de emergencia dentro de una ordenanza en los cuales se cuenta con 30 escenarios de emergencia para la ciudad. La ley
nacional de gestión del riesgo (SINAGIR) ha sido crucial en este sentido", detalla. 


Las consecuencias y la falta de información

El estudio señala que la complejidad adicional asociada a los peligros secundarios y consecuencias en cascada"prolongan y agravan los impactos a corto y largo plazo. En particular, la removilización continua de las cenizas volcánicas finas por acción del viento ha generado un impacto  prolongado en el tiempo, incluso hasta nuestros días".

El análisis del impacto en tres de las localidades más afectadas por la erupción, Villa la Angostura, San Carlos de Bariloche  e Ingeniero Jacobacci revela que se necesita una comprensión más profunda "de la interacción entre la intensidad y tipología de los peligros con los diferentes sistemas expuestos en esta región". En ese sentido, señala que el mayor inconveniente y dificultad es compular los datos del impacto de una manera eficiente. 

"Durante el periodo de gestión de la crisis, no se cuenta con suficiente tiempo para diseñar  plantillas de toma de datos, esenciales para el análisis del impacto; después de la crisis, los  datos son escasos y no homogéneos lo cual es a menudo muy difícil de interpretar",  apunta. 

Lecciones aprendidas

"La necesidad más importante que surge a partir de la erupción del CC-2011 es la implementación de alertas tempranas e información sobre los eventos volcánicos potenciales. Los protocolos que se vienen implementando a través del Plan Nacional para la Reducción de Riesgo son fundamentales para incrementar la comunicación y el esfuerzo conjunto entre Chile y Argentina, no sólo para el monitoreo volcánico, sino para desarrollar estrategias de alertas tempranas", asegura el estudio. 

También apunta la necesidad de trabajo conjunto y coordinado entre distintos organismos y la definición específica de las funciojes y responsabilidades de cada componente del Comité de Emergencia y el diseño de planes de contingencia. 

"En este sentido, la legislación del SINAGIR en 2016 abrió grandes perspectivas en materia de reducción de riesgo en Argentina. Paulatinamente todas las provincias y comunidades se van adhiriendo a este Plan Nacional para la Gestión de Riesgo.Aunque la percepción recurrente de las comunidades ante el CC-2011 es la falta de preparación adecuada, previamente a la erupción, también lo es la sensación que actualmente se han aprendido muchas lecciones, se están implementando muchas estrategias de gestión y la preparación para un evento futuro es substancialmente mayor".

Monitoreo

El Programa de Evaluación de las amenazas volcánicas de SEGEMAR se conforma por las  cartas y estudios de peligrosidad volcánica realizados en el marco del Programa Nacional de  Cartas Geológicas y Temáticas del Instituto de Geología y Recursos Minerales (IGRM) y por el Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV).

La misión principal de dicho programa es la mitigación del riesgo volcánico al que se encuentra expuesto el territorio nacional, su población e infraestructura.

Uno de los grandes desafíos es la gestión de riesgo volcánico en áreas binacionales como es el caso de Chile y Argentina. El 27 de enero de 2013 se firmó el  acuerdo binacional para el control, monitoreo y gestión de las erupciones en el área fronteriza de ambos países.

De la misma manera, se firmó un acuerdo específico sobre el monitoreo de los volcanes Copahue y Puyehue entre SERNAGEOMIN (Chile) y SEGEMAR (Argentina). De acuerdo al Protocolo Binacional de alertas volcánicas, la comunicación entre ambos países se  hace a través de SEGEMAR, el cual es el encargado de emitir los avisos al VAAC-SMN a las autoridades de Protección Civil (Nacionales, Provinciales y Municipales).

Actualmente el OAVV ha diseñado su código de niveles de alerta volcánica y los reportes quincenales de la actividad, al igual que está trabajando en el diseño de un nuevo sitio web con alto contenido acerca de los procesos volcánicos, los sistemas de vigilancia, alertas, etc.

Particularmente, las alertas volcánicas son emitidas en la plataforma de SINAGIR-Digital. Todas las actividades del OAVV se encuentran dentro del marco de SINAGIR, y están en colaboración con diversas instituciones nacionales tales como el SMN, CONAE, IGN, Universidades y CNEA, al igual que organismos internacionales como el SERNAGEOMIN, el
Servicio Geológico Colombiano (SGC), el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) y las
Universidades de Wisconsin-Madison y de Mainz.

 *Participaron referentes de Parques Nacionales, SEGEMAR, Bomberos, Universidad de Buenos Aires y representantes de Protección Civil de las distintas localidades, entre otros. Por Villa La Angostura participó el director de Protección Civil, Marcos Arretche.

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