"Escribimos para darles buenas noticias y muchísimas gracias"

La pareja de italianos que vinieron como turistas y por la cuarentena quedaron varados tres meses en Villa La Angostura, regresaron a su país y escriben sobre la experiencia vivida en la localidad.
La primera vez que salieron despues de la "cuarantena de regreso". En la foto, se ve detras de ellos, la estatua de la Magdalena, que sostiene el faro, uno de los símbolos de Turín.
04/07/2020

A las autoridades, a los ciudadanos, a la ciudad misma de Villa La Angostura

¿Se acuerdan? El , a quien agradecemos, el 12 de junio publicó dos notas sobre nosotros, italianos, llegados a Argentina el 26 de febrero y venidos a Villa La Angostura el 13 de marzo por pocos días, donde en cambio fuimos bloqueados durante casi tres meses.

Bueno, ahora que volvimos a casa a Turín, escribimos para darles nuestras noticias y muchisimas gracias.

Los tres meses pasados en VLA han sido un encanto: hemos tenido mucha suerte estando atrapados en este lugar maravilloso, entre personas todas amables y acogedoras, bien cuidados del virus que la Intendencia ha sabido mantener fuera de sus límites.

Además del Arbolito, del taxista Martín y de los demás que ya citamos, recordamos con simpatía a los tenderos de Siete Lagos (a empezar por el farmacéutico, hasta llegar a las chicas de La Mendocina y del Triton), y a los del centro: al muchacho con mamá calabresa de la Dietética Dulce Vida, a las señoras, chicas y chicos de Morgana Libros, Coiron, Proshop Aventura, Kirke, Artesania Mapuche y Regional, Los Vazquez, Arapos, Benroth (sobre el tema "chocolate", somos muy exigentes, ¡siendo turineses!) etc. y a todos los vecinos, que con discreción nos sonreían desde detrás de sus barbijos.

Ellos, junto con nuestros amigos Gerardo Ghioldi, Silvia Pages, Lucas Melo y Susana, Leo y Marcelo (mamá y hermanos de Gerardo), que desde Buenos Aires chateaban intensamente con nosotros, constituyeron nuestro mundo entre sus montañas, lagos, bosques.

 

Pero también los animales: las bandurrias cuando estábamos en Puerto Manzano y luego los chimangos, los teros, las perras y los gatitos de Silvia y el sol, la luna, las estrellas ... Un mundo mágico que amamos incluso con la lluvia torrencial, la nieve, las horas de falta de luz y agua, viviendo durante tres meses en un tiempo suspendido, escuchando los cuentos de Archivos del Sur de la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer, leyendo el Diario Andino y muchos libros sobre historia, naturaleza, problemas de Patagonia.

Así, nos apasionamos por las vidas de los pioneros, que reconocíamos en los nombres de las calles de la ciudad que, cuando finalmente pudimos salir, recorríamos con casi religiosa conciencia andando de compras y durante los largos lindisimos paseos al Correntoso, a la Laguna Verde, al Messidor, al Puerto, donde tuvimos el privilegio de ver
florecido el arrayan de la entrada del parque.


Como arquitectos y profesores comprometidos durante mucho tiempo en urbanismo y ordenación del territorio y en la defensa del patrimonio cultural y del paisaje, apreciamos mucho las arquitecturas de Bustillo y la uniformidad de casas y cabañas de madera de su ciudad, que hacen el lugar verdaderamente especial y excepcional a nivel mundial, que tendrá que seguir siendo protegido en estas cualidades.

Y nos quedábamos horas contemplando los cielos y los espléndidos paisajes y naturaleza, tan diferentes de todos los lugares que, siendo amantes de Argentina, habíamos visto en nuestros nueve viajes durante 10 años por todo el país!
El viaje de regreso fue menos agotador de lo que parece.

Por suerte, ayudados para el vuelo por el Consulado italiano, para el transporte a Buenos Aires - que durante mucho
tiempo nos pareció imposible por las muchas reglas antivirus - encontramos una empresa turística de Buenos Aires, convertida a organizar viajes de regreso.

El 15 de junio, dos chóferes vinieron con un remis de Neuquén ciudad al Muelle de Piedra para recogernos, diez días antes de las grandes nevadas de la semana siguiente, ¡por suerte!

Cuando llegaron a Ezeiza, con los chófores y el dueño del remis.

Siendo prohibido quedarse a dormir, dormimos y comimos bocadillos en el coche durante las 23 horas de viaje. Cuando acabamos de salir de VLA, poco a poco la altura de los árboles se iba reduciendo y muy pronto, para nuestro gran asombro, la naturaleza se hizo seca, como toda la estepa hacia el sur, con rocas rojas de geometrías extrañas
todo alrededor.

Ezeiza estaba espectral, vacío. El avión de Argentina Airlines llegó puntual a Roma después de 12 horas. Así, dijimos "hasta luego" a Argentina desde el aeropuerto romano, porque queremos volver lo más pronto posible a Villa La Angostura -esperamos - para verlos a todos, recorrer de nuevo el espléndido camino de los Siete  Lagos y disfrutar de cuánto el COVID-19 nos impidió ver (el parque, el museo, la península de los Arrayanes, Traful ...) y para navegar por los lagos .

.

En el "anfiteatro", camino a Piedra de Aquila.

De la situación en Italia podemos decir poco, porque sólo ayer empezamos a salir despues de nuestra cuarentena de regreso. Dicen que la vida ha vuelto a ser casi normal,  pero muchas actividades aún no han vuelto a abrir o están cerradas para siempre, se usa todavía mucho el teletrabajo y muchos de nuestros amigos tienen miedo de ir al
restaurante.

Si quieren, les mantendremos informados.

Entonces, ¡hasta luego y, de nuevo, gracias!!!!

Liliana Pittarello e Riccardo Bedron

 

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