ARCHIVOS DEL SUR

Y un día también tuvimos una salita de primeros auxilios

La museóloga y profesora de Historia Mercedes "Mechi" Palavecino relata la curiosa historia de la creación del primer centro de salud que tuvo la localidad.
Y un día también tuvimos una salita de primeros auxilios
02/08/2020

A veces, las comodidades y servicios con los que contamos en la actualidad nos hacen perder de vista como pudo ser la vida antes, cuando estos no existian, y las  penurias y trámites interminables desarrollados ante ausentes autoridades residentes en Buenos Aires, que por la carencia de buenas comunicaciones y caminos, siempre quedó muy lejos, por muchas personas a veces ignoradas o no reconocidas,  para contar con estos servicios básicos que hoy disfrutamos y naturalizamos. Ya escribimos sobre el Correo y las  comunicaciones, hoy lo haremos sobre la sala de primeros auxilios  y la salud pública.

Los primeros habitantes que vivieron en nuestra región cuando comenzó la colonización no contaban con servicio médico ni sala de primeros auxilios. En Bariloche estaba el doctor Vereenbrughen, médico suizo que atendia a los vecinos alli, a principios de 1900  y aquí tuvimos a la señora Bàrbara  Hogaburg de Drasckler, suiza-estadounidense, que se instaló con su familia en Paso Coihue en 1907, quien   oficiaba de partera y , posteriormente una de sus hijas,  la sra. Emma, ejerció el mismo oficio para las vecinas que lo necesitaban, aunque a veces tambien la misma familia debia resolver el tema, ya que las inclemencias del tiempo, las escasas comunicaciones y la intransitabilidad de los caminos hacia  imposible la llegada a tiempo de doña Emma, quien se movilizaba a caballo, y en su cintura llevaba siempre un revolver, “por las dudas”.

Otros tiempos.  Doña Emma se casó con Eberto Weeks y ambos habitaban el lote 13 que posteriormente Exequiel Bustillo pagó los canones en Buenos Aires, que seguía quedando muy lejos, y los Weeks debieron conformarse con quedar en un rinconcito de lo que habia sido su tierra, y al morir Eberto, Emma debió dejar el lugar, pero contó con la solidaridad de sus amigos los Jewell, que le permitieron instalarse en un pequeño espacio en su propiedad  en Puerto Manzano, donde actualmente está “el manzanito” y “La Delfina”. 

También se contaba con las machis o curanderas,  que practicaban la medicina natural a través de hiervas y plantas medicinales  tan abundantes en nuestro bosque andino patagónico, y que hoy este conocimiento está bastante poco difundido, con exepciones, como el caso de la  doctora Sara Itkin. Según Conrad Meier, cuando se instaló gendarmeria aquí, en la década del 30,  hubo gendarmes enfermeros que cubrían algunas necesidades médicas básicas también, y de hecho existió “la casa del enfermero”, aunque no pudimos saber con certeza dónde estaba ubicada.


Foto - Casa del enfermero-fotografia colección flia. Goyeneche-Museo Histórico Regional

El Dr.  Carlos Gustavo Behnisch llegó a Bariloche en su luna de miel en 1945, recién recibido de médico en la Universidad de Buenos Aires, con su tesis sobre cáncer de lengua. Alemán de nacimiento, llegó con su familia a la Argentina, como tantos europeos,  luego de la primera guerra mundial , allá por 1920, contando con 7 años de edad. Su esposa, Harriet Schrader, descendiente dinamarquesa, era música y cantante pero había estudiado enfermería para colaborar con él. Al ver nuestras bellezas naturales y enterarse de que en el pueblo en aquellos dias no se contaba con médico ni hospital,  decidieron establecerse aquí. Desde  Buenos Aires trajeron  equipamiento e instrumental médico y algunos medicamentos  comprados con sus ahorros y tras un largo y accidentado viaje en tren y automóvil (recordemos que en ese tiempo Menem aun no habia gobernado y se contaba con servicio de ferrocarril, que demoraba 36 hs desde Plaza Constitución a S.C.de Bariloche, si todo andaba bien,  y desde Bariloche hasta la Villa eran 108 km de tierra y ripio que en invierno, complicaban muchísimo  el viaje)  llegaron a la Villa. Se establecieron en la construcción que tenia Carlos Hensel y su esposa Hortencia, que posteriormente fué La Granja, alquilándoles unas habitaciones  para vivienda y consultorio.

Atendieron allí a los vecinos, los que podian pagar lo hacían, y los que no, igual eran atendidos. No tenían vehículo, por lo que para visitar a sus pacientes contaban a veces con la buena voluntad de los  que tenian alguna movilidad, sino lo hacian a caballo,o  caminando, y si era en el perilago, en lancha o algun bote. Algunas veces utilizaban tambien su klepper, que era un kayak para dos personas, desarmable y plegable, obsequio de su madre. Este kayak actualmente se encuentra expusto en nuestro Museo, en el puerto, donado por su familia.

Foto Dr.Behnisch con su esposa, navegando con su klepper

En ese tiempo, Angostura se hizo capital del Departamento de Los Lagos, en la aún Gobernación del Neuquén, que era Territotio Nacional, y se creó la Comisión de Fomento, cuyo primer Jefe comunal fue don Francisco Capraro. Este contexto nacional y provincial nos permitirá entender el abandono que tenia nuestro naciente pueblo y todo lo que debió padecer la familia Behnisch para poder atender las necesidades médicas de los vecinos, en condiciones tan precarias y de aislamiento, con escasos caminos y la intransitabilidad de los mismos en los largos inviernos. Todo quedaba lejos y Dios siempre atendió en Buenos Aires. En “la Villa”, como denominábamos antes al actual puerto, existía desde 1943 un terreno cedido por Parques Nacionales para construir alli una Sala de Primeros Auxilios.

El dr. Behnisch procuró resolver, a través del Coronel Irusta, presidente de Parques Nacionales, el grave problema que representaba la falta de un lugar adecuado para la atención de los pacientes y su cuidado, comentando dos casos graves y recientes que debió afrontar, un trabajador que habia sido aplastado por un coihue, lo que le ocasionó conmoción cerebral y fracturas varias, no pudiendo derivarlo a Bariloche por la falta de una ambulancia y por no poder solicitar una al hospital alli, ya que el telégrafo se encontraba en el Correo, que atendia hasta las 20 hs. Otro caso complicado fué un paciente que padecía meningitis y requeria cuidados máximos de higiene y vivia en condiciones muy precarias. Se necesitaba contar con un lugar para internación, un hospital. El Coronel Irusta intervino ante la Dirección Nacional de Salud Pública y éstos ante el Gobernador del Territorio del Neuquén, Coronel Bartolomé Peri, quien envió un arquitecto para relevar el terreno para  el emplazamiento de un futuro centro de salud  a construirse algún dia, ya que el terreno donado  por Parques según el Dr. Behnisch no era apto, porque se inundaba, el ruido de los motores de la Usina electrica (actual museo) no lo acompañaba y quedaba  muy a trasmano para los pobladores. 


Foto - Dr. Carlos Gustavo Behnisch

El doctor Behnisch proponía un terreno ubicado en un lugar mas alto y soleado, cerca del Cruce y mas cómodo para los vecinos( en ese lugar se construyó, muchos años después, nuestro primer hospital). El doctor envió al arquitecto fotos del lugar elegido, y croquis dibujados por él, de la planta, instalaciones y disposición interior del futuro hospital, con posibilidades de  ampliaciones , la profundidad a que se encontraba la napa de agua, y un listado del personal necesario para su funcionamiento. Previó el doctor el  crecimiento de la Villa, pensando también en la  ruta internacional a Chile, que comenzó a construirse 10 años después, e incorporando a  Traful, que  no tenia centro de salud tampoco.

Parques Nacionales ofreció  provisoriamente una sala  en  su seccional de Angostura hasta que se construyera el edificio para ese fin y en junio de 1947 se inauguró, contando con la visita de autoridades nacionales. Después de tres años de su llegada al pueblo, se lo contrató como médico, por cinco años,  con sueldo y viáticos. Hasta ese momento el doctor Behnisch se manejaba con lo poco que  aportartaban los vecinos que podian hacerlo, como ya hemos dicho y las cosas que le llevaban  otros vecinos. El hospital de Bariloche colaboró enviando un Jeep Willys verde oscuro y techo de lona, que ocasionó muchos dolores de cabeza al doctor,que no era experto en el volante y terminó manejándolo generalmente su esposa.

Foto -Dr. Behnisch con Jeep, Casa del Guardaparque-

En 1948 llevó a cabo una campaña de vacunación por un brote de fiebre tifoidea en Traful, entre octubre y noviembre y  registró haber vacunado a 961 personas, entre adultos y niños, en la zona. También debió ocuparse de un grave problema en el lago Espejo, donde los pobladores contrajeron para - tifus y el medicamento, preparado en Buenos Aires, debia proporcionarse como máximo 48 hs. despues de elaborado, por lo que se enviaba en avión a Bariloche y desde alli se traía en lancha a la Villa y el doctor debia llevarlo en lancha también a  Inalco, donde  lo  esperaban  para ir a caballo al Espejo y proporcionárselo a los pacientes. Toda una odisea.

En ese tiempo se mudaron al Cruce, a una  propiedad de doña Olga Balladino, sobre la actual avenida Arrayanes, donde aun permanece la araucaria. El doctor insistia sistemáticamente ante las autoridades nacionales y provinciales sobre nuestra necesidad de contar con el centro de salud, enviaba estadísticas e informes de su trabajo, de las acuciantes necesidades sin resolver y de tanto reclamar la burocracia se iba moviendo, muy lentamente para el que espera. En 1948 inició giras de servicios médicos a Villa Traful, Quintupuray, Cuyín Manzano, La Lipela, Limay y demás parajes del departamento de Los Lagos. Reclamaba que se lo proveyera de combustible para realizar sus salidas. Como la familia se iba incrementando con la llegada de los hijos, construyeron su vivienda en El Cruce, actual Topo Gas, en la calle Belvedere al 200 .

 En el año 1951 desde el Hospital de Bariloche le enviaron una ambulancia en lugar del Jeep, pero no era apropiada para nuestros caminos de aquel entonces, luego de desbarrancarse en el rio Bonito y sufrir solamente daños materiales, volvió al Willys, mas apto para esta zona. Cuando le correspondia renovar su contrato en el año 1953,  decidieron dejar este bello lugar y regresar a Buenos Aires, para darle un mejor estudio a sus hijos, que ya estaban en edad escolar. Fué muy dura y desgastante la lucha por procurar conseguir la dotación de un centro de salud, pero no fue en vano su esfuerzo, la semilla se plantó y con los años  se vió concretado, pero ellos ya no estaba aquí para verlo. Cuando finalmente se inauguró el Hospital, en 1962, nadie tuvo la delicadeza de comentarles el hecho e invitarlos, siendo que tanto habia batallado el doctor para lograr esto. 

En el año 1994  la Municipalidad de Villa La Angostura decidió reconocer el esfuerzo de nuestro médico pionero y se le otorgó la Mutisia de Plata, máxima condecoración que se otorga a nuestros vecinos destacados por actividades hacia la sociedad. En el año 2010 cuando se mudó el hospital al  edificio que ocupa actualmente, desde la Comisión de Patrimonio se hizo la solicitud que el hospital se llamase Dr. Behnisch, en homenaje a nuestro médico pionero, pero desde el Consejo Deliberante no se tomó la iniciativa. A pesar de ello, hay  una calle con su nombre y el año pasado, los vecinos del barrio hospital decidieron que el edificio diseñado por el doctor Behnisch y que fuera el primero  del hospital, debia llevar su nombre. Hoy funcionan en él oficinas municipales. Vinieron familiares del doctor para ese pequeño y merecido homenaje. 

Esta historia continua…..

Foto - Dr. Behnisch con don Jorge Barbagelata, en 1994.

Este texto fue realizado por Mechi Palavecino para Archivos Del Sur,  sobre la base de testimonios orales de Conrad Meier, el libro Pioneros del Nahuel Huapi, de Roberto Marimón y una entrevista realizada por el Ing.Werner Diem a la Sra. Harriet Schrader en su casa en Buenos Aires en el año 2009, editado posteriormente por la Comisión de Patrimonio.

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