"El Aquelarre inmobiliario y el miedo"

Gerardo Minnaard escribe sobre los proyectos inmobiliarios, las excepciones y las consecuencias ambientales.
28/09/2020

 

Estamos al principio de una transformación global porque lo único que necesitábamos  era la correcta gran crisis.

Sabemos desde hace mucho que el negocio inmobiliario culmina en añadir varios ceros al valor de los terrenos por el mero hecho de incorporarlos a como dé lugar a lo urbanístico. La llave de este negocio la tienen los políticos.

A este se le suma claramente el régimen aceitado del otorgamiento de innumerables excepciones que han llegado hasta derogar con cualquier argumento lo dispuesto por el Código Civil y Comercial que dispone en su artículo N°1974 dispone para el Camino de sirga que el dueño de un inmueble debe dejar libre una franja de terreno de quince metros de ancho en toda la extensión del curso, en la que no puede hacer ningún acto que menoscabe aquella actividad.

En Angostura se construye a ocho metros o menos del lago con el régimen de plusvalías o de responsabilidad empresarial. También se traslado de hecho al Barrio Las Piedritas el parque industrial modificando solo los coeficientes FOT y FOS pero claro eso fue en función de la crisis del Cordón Caulle Puyehue. Hoy es la bulimia económica que produce la pandemia COVID 19. La historia ya la conocemos. Es una doble carambola para la Villa y también claro para la Patagonia Argentina porque se ven claramente distintas acciones de migración interna.

 Un rasgo diferencial del presente boom inmobiliario es el mayor afán de comprar terrenos o viviendas como consecuencia de lo que aun se padece en los grandes centros urbanos donde la vida complicada por el mayor tiempo de aislamiento del mundo ha hecho reflexionar a muchos sobre el particular.

Y ocurre esto cuando las gestoras de inversiones ofrecen, junto a los productos financieros, productos inmobiliarios que se pueden comprar sobre el papel, viéndolos por internet. Hasta una parcela con rio te podes comprar, como los lotes 8 y 9 del aviso que se publica más abajo, en el que en un terreno de 500 metros cuadrados se puede construir una vivienda de hasta 160 metros cuadrados.

 El problema ecológico estriba en que se tala el bosque nativo o las especies exóticas sin contemplar ninguna legislación al respecto y los desechos los echan al rio o paleo causes directamente. Además la construcción es una actividad muy exigente en energía,  material y tiene una gran incidencia territorial. Así las cosas se está instalando un modelo territorial, urbano, constructivo y un estilo de vida que resultan mucho más exigentes en recursos y pródigo en residuos y en daños ecológico-ambientales que los previamente existentes.

Y como si todo esto fuera poco envenenamos a nuestro entrañable lago Nahuel Huapi. Derrames cloacales, lixiviados de un basurero construido anexo al arroyo Calfuco, corrientes subterráneas. Todo va al lago, ahí donde las sacamos el agua que consumimos a diario.

 Ahora bien, por qué vemos la ausencia de rebelión civil frente a una tiranía despótica y la sumisión que esta conlleva.

¿Por qué no luchan y combaten si las masas son mayoría? La respuesta es simple. No se rebelan porque tienen miedo.

Ese miedo colectivo es irracional. Porque se sustenta en que las masas olvidan que ningún régimen por organizado que esté y despiadado que sea, puede callarlos a todos.

Creo que hasta podría ser un miedo inducido.

Todos los seres humanos tenemos miedo. Pero, creo que en Angostura, ha llegado la hora de buscar una respuesta entre todos. Tendríamos que responder a la siguiente pregunta:

¿Vamos a seguir viviendo con miedo, el resto de nuestras vidas y vamos a dejar a nuestros hijos y nietos sin país y sin futuro?

Gerardo Minnaard

DNI N°16586613

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