ARCHIVOS DEL SUR

El Museo de la Patagonia y su gente: conociendo a Américo Eduardo Pérez Navarro

En esta entrega, Romina Braicovich de Archivos del Sur entrevista a un referente del Museo.
El Museo de la Patagonia y su gente: conociendo a Américo Eduardo Pérez Navarro
Eduardo Abad, Américo Pérez, Yago de Jorge, Eduardo Pérez (1999). Colección Familia Pérez.
21/02/2021

Por Romina Braicovich*  

Conocí a Eduardo allá lejos y hace tiempo, los dos éramos muy jovencitos y creo que sentimos que nos uniría por siempre esta gran pasión por el conocimiento.  Siempre creí que el trabajo de aquellos que están “detrás de los objetos” no era realmente visibilizado. Poder trabajar con las huellas que la humanidad ha dejado a lo largo de su historia no es un trabajo cualquiera, no es un pasatiempo, requiere de seriedad, compromiso, formación y a mi entender de mucha pasión. Mi carrera me ha llevado a recorrer muchos lugares de este país y algunos pocos del mundo, y pocas veces conocí personas que me transmitieran lo que Eduardo transmite desde su saber.

Esta es una invitación a leer fragmentos de nuestra charla, pero también es una invitación a visitarlo a él y a los compañeros del Museo de la Patagonia desde otra mirada, una mirada que comprenda que detrás los objetos, vitrinas y carteles que recorremos hay personas que están en cada uno de los detalles, en lo que se intenta mostrar, en lo que se pretende y decide contar. 

La entrevistas la hicimos por teléfono, un poco nos da bronca no haberlo podido hacer como corresponde, sentados en el Museo, registrando el momento, uno de los tantos vividos allí pero que esta vez tenía otra intención, que era la de visibilizar el trabajo real que llevan adelante los compañeros.

Eduardo es muy preciso siempre, eternamente amable, sabemos que guarda muchos recuerdos, algunos de los cuales solo se cuentan en determinados momentos que compartimos en el trabajo en equipo. El Museo siempre fue como la casa de muchos. No recuerdo haber tenido un no como respuesta a cada pedido o pregunta realizada. Agradezco en nombre de muchos de mis compañeros el que nos hicieran sentir que podíamos trabajar con total libertad.

 

 

Eduardo Pérez N. Colección Dario Xicarts.

 

Aquel día, cuando hablamos con Eduardo y le preguntamos cómo empezó todo su derrotero por el Museo, fue como siempre al grano:

Eduardo: “Comencé a trabajar en el Museo en Marzo de 1993, entré como reemplazo de personal de atención al público, el contacto lo hizo mi papá (Américo Pérez) que ya llevaba trabajando desde el año 1977 en el Museo, también como personal de atención al público. Estuve de custodia, guarda salas (…) después también estuve como colaborador de montaje de exposiciones. En ese momento quien estaba en las exposiciones y en armado de diseño y manejo de colecciones era Claudio (Tam) Muro, la Directora era Cecilia Girgenti, Licenciada en Antropología social, quien llevaba años trabajando en el rediseño de las salas. En 1994-95 se planea toda la sección del segundo piso de acá y se decide que en vez de hacer un área de Depósito se haga un área de “Reserva”. En ese momento, aparte de hacer atención al público, empecé de a poco a trabajar en el sector de Manejo de Colecciones con las capacitaciones que me daba Claudio (...) estuvimos en el armado de estanterías, trabajo con textiles, con metales, documentos, separando así las colecciones por el material que lo componían, o sea que fue todo un proceso en esa época, hasta que surge en el año 1998, la idea de estudiar Museología”.             

                                                                                        

 

  Américo Pérez en el Museo (2011). Colección Familia Pérez.     

 ¿Entonces sentiste que al final habías encontrado algo que te había gustado? Como dijiste antes, vos tenés una historia con Parques que viene de familia, pero contanos de qué manera pudieron calar tan hondo esas raíces…

 

Eduardo: “Bueno, mi vinculo con Parques ya viene de carrera, de historia, mi abuelo Manuel Jesús Pérez comenzó a trabajar en 1937 en Parques Nacionales, estuvo en la construcción y el arreglo ahí de la anguilera y fue el primer marinero del Modesta Victoria, después fue caminero, después fue guarda hilo, después trabajó en el cementerio, después estuvo en la caballeriza de Parques y en el año ´67, entra mi viejo a trabajar a Movilidad, estuvo como playero, como asistente del Área de Movilidad hasta 1977 cuando lo trasladan al Museo.

Bueno, durante todos esos años mi papá estuvo en atención al público y justamente se dio la suerte y la casualidad de que había una vacante en ese momento en el Museo por falta de personal, y yo salía del secundario. Pasé un año buscando trabajo hasta que ocupé la vacante. De a poquito fui aprendiendo mucho, mucho, mucho… uno cuando es chico parece una esponja, absorbe todo lo que le dan, todos los conocimientos y a mí siempre me gustó la historia y quise en algún momento estudiar la carrera, estuve a punto pero… la Museología pudo más… quizás en algún momento arranque devuelta la carrera de Historia”.                                                          

                                     
                                             
 Manuel Jesús Pérez en la anguilera. Fuente: Colección Familia Pérez.

 

¿Y cómo pudiste estudiar Museología trabajando en Bariloche, sabiendo que no podías en ese momento ni dejar la familia ni el lugar de trabajo?

“En ese momento se estudiaba a distancia, en La Plata, y bueno en el año 1998 comencé mis estudios y 12 años después, como en el 2010, pude terminar la carrera, porque en realidad era todo una complicación (…) siempre hubo poco personal en el Museo, teníamos que hacer muchas cosas a la vez, o sea, atención al público, trabajo de colecciones, montaje, exposiciones, arreglos, traslado de vitrinas, viajes a Isla Victoria o viajes adonde se tenían que hacer trabajos vinculados al Patrimonio, así que de a poquito me fui metiendo en el “Mundo de los objetos y del Museo”, justamente por eso, porque Cecilia Girgentis y Tam me dieron ese aval para poder hacer ese trabajo y como uno era joven y tenía muchas ganas y mucha curiosidad iba aprendiendo y gracias a eso uno iba conociendo todos los trabajos en el Museo, desde limpieza de baños, hasta trabajo en colecciones, o sea, todo un tema”.

Trabajar en un Museo es muy especial, aquellos que logran aproximarse a la biografía de los objetos sienten que su atracción y lo que pueden contarnos es interminable. Solo hay que saber o intentar hacerlos hablar ¿No?

“Claro, ese es mi trabajo (…) la ventaja de estar en el área de Colecciones y trabajando para el Museo es eso, que uno tiene la suerte de manejar, conocer y saber qué es lo que tiene y qué es lo que se guarda y qué es lo que hace que el Museo tenga o guarde o preserve lo que tiene. Este Museo al ser de la Patagonia tiene piezas muy importantes pero a nivel patagónico (…) desde una simple piedrita o mineral o azufre o ceniza que cayó en 1960 del volcán, una punta de flecha, raspadores, raederas, sobadores, arcos, cueros pintados, quillangos, ponchos, clavas, insignias, (…) objetos que pertenecen a gente que ha hecho o participó en la historia de Patagonia, documentos importantes, libros que tienen que ver con la Cuestión de Límites, Mapas que se utilizaron para poderse guiar en este espacio, listado de visitantes, listado de trabajadores, la variedad y la gama de documentos de valor es impresionante”.

 

Canoa monóxila.Colección Museo de la Patagonia.

¿Y qué hacemos con todas esas colecciones? ¿Cuál es la decisión que el Museo ha tomado con respecto a esas piezas o colecciones que resguarda?

“La intención es que la gente las pueda ver, las pueda utilizar, pueda hacer uso de esas colecciones que nosotros preservamos, que en realidad estén abiertas a la comunidad, para todo el mundo. Ese es el objetivo, que, desde un niño de jardín de infantes hasta un adulto mayor de 99 años pueda tener acceso a la información y a poder observar y ver objetos de época, dándole todo lo que contienen, no solo ver el objeto sino mostrar todo el trabajo de investigación que hace mucha gente. Nosotros somos como el intermediario del objeto y todos aquellos que lo estudian (…) hay muchas disciplinas que trabajan con base en objetos que son preservados en un Museo”.

 

 

  Quillango. Colección Museo de la Patagonia.

 Y bueno… hasta acá llegamos por hoy, como les dije al comienzo, queríamos mostrarles algunos fragmentos de la charla que tuvimos con Eduardo. Para la semana que viene les proponemos continuar con él ya que nos va a mostrar de qué manera han llevado adelante sus compañeros y él este “Museo en Transformación” propuesto por el Parque Nacional Nahuel Huapi. Como siempre, les decimos gracias por acompañarnos y esperamos volver a encontrarlos la semana que viene.

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* Archivos del Sur, subcomisión de la Biblioteca Popular Osvaldo Bayer – Villa La Angostura y Dirección de Antropología de la Provincia del Neuquén.

 

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