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Grupo Árbol: la identidad de las Araucarias, Coihues y Cipreses…

14/06/2022
Grupo Árbol: la identidad de las Araucarias, Coihues y Cipreses…

A lo largo de la historia, vemos cómo la naturaleza y en especial nuestros Arboles, se convirtieron en el emblema que identifica al Territorio del Neuquén.

Compartimos hoy parte de nuestra identidad y algunas curiosidades para cuidar y valorar más el bosque que nos rodea.

Cuando escuchamos el nombre de estas tres especies, nos lleva a pensar en una imagen con montañas, lagos, árboles de gran porte y los paisajes imponentes que encontramos en la Patagonia.

Pero estos árboles, ademas de ser protagonistas de muchas fotos de nuestro amado y admirado “Sur”, también tienen mucha historia. Historia de evolución de estos suelos, historias de pueblos originarios y también de pobladores que han tenido que aprender a vivir en estas tierras y aprovechar toda la sabiduría y recursos del lugar.

Cuando estaba investigando acerca de estos ejemplares, sorpresivamente mi padre me contó que la escuela primaria a la que había ido en Buenos Aires, lleva el nombre de “Provincia de Neuquén” donde cada día cantaban el himno de la provincia, anterior a la hermosa canción de los Hermanos Berbel. Este himno ya nombraba a las Araucarias, Coihues y Cipreses, que de alguna manera nos resumen, nos unifican de norte a sur y nos representan de todas las maneras.

Hoy nos dedicaremos a la Araucaria araucana, Pewén o Pehuén, también llamada pino araucano, piñonero, pino araucaria, pino patagónico o pino de brazos.

Esta es la especie que forma parte de la bandera de la provincia de Neuquén desde el año 1958 y está presente también en el escudo de la ciudad de Junín de los Andes.

Para comprender su importancia en la cultura y alimentación neuquina, nos remitimos a la sabiduría ancestral de los pueblos originarios.

El pueblo pehuenche que vivía cerca de los bosques de pehuenes se reunían bajo los árboles milenarios a rezar y hacer ofrendas pero no cosechaban sus frutos porque consideraban que eran venenosos.

Cuenta la leyenda que un invierno largo y crudo, la población se había quedado sin comida, los ríos se habían congelado, los pájaros habían emigrado y la tierra, cubierta de nieve, no les ofrecía alimento alguno. Niños y ancianos comenzaban a morir de hambre, y muchos sentían que Nguenechen, el Dios creador, no escuchaba sus plegarias.

Los más fuertes partieron a buscar alimento pero todos volvían con las manos vacías.

Un joven regresaba avergonzado por no poder ayudar a su familia y repentinamente, un anciano se le apareció y le preguntó extrañado: “¿No son suficientemente buenos para ustedes los piñones? Cuando caen del pehuén ya están maduros, y con una sola piña se alimenta a una familia completa. Lo puedes hervir o simplemente tostarlos en el fuego”. Y así como apareció, se fue.

El muchacho siguió su camino, pensando en lo que había escuchado. Apenas llegó al bosque, buscó bajo los árboles y guardó en su mano todos los frutos que encontró.

Los llevó ante el Lonko y le contó las instrucciones del anciano. El jefe escuchó atentamente al joven; se quedó un rato en silencio y finalmente dijo: “Ese viejo no puede ser otro que Nguenechen, que bajó otra vez para salvarnos.”

Se dice que desde ese día, los mapuches que viven junto al árbol del pehuén y que se llaman a sí mismos pehuenches nunca más pasaron hambre y esperan que nunca, tan precioso árbol, les sea arrebatado.

 

Características y Usos

La Araucaria araucana o Pehuén es un árbol perenne, que alcanza los 50 mts. De altura, con tronco recto, cilíndrico que puede llegar a medir 3 metros de diámetro. La ramificación comienza a varios metros del suelo con una gran apariencia simétrica que la hace sumamente reconocible y vistosa. 

Existen plantas masculinas y femeninas, con diferencias morfológicas en las placas que forman la corteza y en los conos, siendo mucho más vistosos los femeninos.

El pehuén masculino tiene 5 o 6 ramas que sobresalen de la copa, como dirigiéndose, largos, hacia arriba; mientras que el femenino, conocido como piñonera, da una piña cada dos años. Libera su polen entre diciembre y enero, las semillas maduran entre marzo y abril. 

Es una especie endémica de Argentina y Chile; se desarrolla en suelos arcillosos con buen drenaje, en general de origen volcánico y en zonas que mantienen baja temperatura durante la mayor parte del año. Generalmente forman grupos puros en comunidades abiertas. Es una especie de lento desarrollo y larga vida, pudiendo alcanzar aproximadamente los 1000 años.

En una reciente investigación realizada en forma conjunta por el CONICET y el Parque Nacional Lanín (PNL) para interpretar las características de adaptabilidad de las araucarias y sus procesos reproductivos, los científicos descubrieron que estos árboles tienen la particularidad de aumentar la producción de semillas durante los contextos de sequías prolongadas. Esta cualidad del pehuén se vuelve especialmente valiosa en estos tiempos, con más de 14 años de sequía en la provincia y un riesgo de incendio forestal que las acecha. Frente a los violentos embates de la sequía y el fuego, las araucarias se reproducen todavía más para seguir vigentes.

Si bien podemos verlos y reconocerlos en diferentes lugares de la Provincia, las poblaciones más desarrolladas se encuentran en la llamada Ruta del Pehuén, que une las localidades de Aluminé, Villa Pehuenia y Caviahue-Copahue, un hermoso circuito turístico para recorrer. 

La especie es protegida en grandes áreas de conservación en Argentina y Chile y está prohibida su tala, ya que antiguamente la madera se utilizaba en la construcción, carpintería y para la fabricación de mástiles para embarcaciones.

En la Patagonia argentina es una especie protegida en el Parque Nacional Lanín y en los Parques y reservas provinciales de Copahue, Batea Mahuida y Boca del Chimehuín. Asimismo, en Chile también es muy protegida y fue declarada monumento natural.

¿Cómo podemos incorporarlo en nuestra alimentación?

Las semillas del Pehuén, llamadas piñones (en mapugundún  ngülliw), son comestibles y tienen alto valor nutricional. Por largo tiempo han sido elemento básico de la dieta tradicional de los pehuenches.

Para cosechar piñones, debemos esperar al menos 25 años, ya que recién ahí comienza su período productivo.

Se pueden hervir o cocinar en el horno, y comer directamente. También se puede moler y utilizar su harina. Unos cuantos piñones en una ensalada o en una sopa vegetal, pueden ser un gran complemento nutricional.

Son ricos en proteínas, muy recomendados para jóvenes en crecimiento o deportistas, ácidos grasos esenciales como Omega 3 y Omega 6 y Vitamina B, cuya riqueza energética es muy beneficiosa en personas con trabajos de gran desgaste físico o intelectual, así como aquellos que viven en zonas frías.

Los ácidos grasos Omega también fluidifican la sangre y protegen contra ataques cardíacos, derrames cerebrales y problemas circulatorios, contribuyen a la disminución del colesterol y la presión arterial.

La resina del tronco se utiliza para tratar úlceras y dolores de cabeza. Además, esta resina posee propiedades antioxidantes que reducen la propagación del cáncer y las enfermedades virales.

 

Bibliografía / Fuentes:

Araucaria araucana - Juan Ignacio Molina y K. Koch. /

La Mañana del Neuquén

 

Escribió Valeria Jaliquias para el grupo Árbol.

 

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