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En lo que va del año, Recursos Forestales detectó tres grandes apeos no autorizados en Angostura

23/06/2022
En lo que va del año, Recursos Forestales detectó tres grandes apeos no autorizados en Angostura

Por Catalina Nardi

Actualmente, Angostura se encuentra en medio de un proceso de cambio de la cobertura arbórea. Esto se debe, por un lado, al incremento de habitantes que deciden construir en la zona; y por otro, al ciclo natural de los árboles nativos.

 Iván Suarez, ingeniero forestal a cargo de la Dirección General de Recursos Forestales, aclaró esta situación y las medidas que toman para prever el bienestar de los vecinos y sobre todo del medio ambiente.

En principio Suarez, resaltó que la Dirección General de Recursos Forestales viene a reemplazar lo que anteriormente era la Agencia Local de Producción Agropecuaria (ALPA), cumpliendo su función como autoridad de aplicación de diferentes leyes que velan por las alteraciones que se pretendan hacer de la cobertura vegetal, no solo aquello que tienen que ver con los árboles sino también con los estratos arbustivos y herbáceos.

La dirección se hace cargo de ocho mil hectáreas pertenecientes a Villa la Angostura y a seis mil de Villa Traful y, a pesar de encontrarse con la imposibilidad de contratar más personal debido a la emergencia habitacional, aseguró que intentan no tener trámites pendientes, aunque sean muy pocos los efectivos de área para controlar toda la superficie que abarcan.

“Como autoridad hoy por hoy, la mayor actividad que tenemos son las intervenciones que se solicitan a raíz de las nuevas edificaciones que se están dando. Nosotros somos los primeros que vamos al lugar a ver qué es lo que hay, si hay árboles de qué especie, cuáles son sus dimensiones, el estado sanitario: si están atacados por hongos o no, si tienen ramificaciones secas que puedan llegar a cortarse y caer. Ahí tenemos que ver que, si bien en esos lugares todavía no hay obras en construcción va a ver gente trabajando, incluso en días de lluvia o con vientos, debemos prever que no haya riesgo para estos operarios“.

La dirección divide cada sector y cada lote de la localidad bajo una categoría de conservación, según el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN, Ley 2.780), para luego corroborar si las intervenciones y las obras que se quieren hacer primero cumplen con sus condiciones. Por ejemplo la categoría roja, que son zonas que generalmente se encuentran en las partes altas, por encima de la cota 900, no se puede intervenir a no ser que sea una cuestión de emergencia o por la seguridad de las zonas lindantes. La categoría amarilla es un poco más permisiva pero cada intervención debe ser justificada y, la categoría verde permite realizar cambios en la cobertura, pero siempre con el compromiso de reforestar.

Teniendo en cuenta todos esos criterios, la Dirección se encarga de asignar la autorización correspondiente para la intervención de cierta zona, sin embargo Suarez afirmó que suelen recibir llamadas de vecinos que denuncian posibles apeos no autorizados. En esos casos la dirección se encarga de pedir la nomenclatura catastral o domicilio para revisar en sus registros si la intervención está autorizada o no, a partir de ahí, los efectivos del área van al lugar, constatan  el trabajo realizado y cuantifican los árboles que se han tirado, determinan de qué especie son, cuál es la situación del terreno, cuál es el grado de afectación del ambiente y cuál es  la actitud de la persona que esté haciendo la intervención.

 Estas cuestiones se tienen en cuenta al momento de determinar y cuantificar la sanción, la cual además de medirse en términos monetarios va acompañada de medidas de mitigación y reforestación. De este modo no se trata simplemente de pagar una multa sino de comprometerse con la situación boscosa de la localidad.

Para asegurarse de que el propietario realice la correspondiente reforestación del área intervenida, la dirección al autorizar la obra presenta una documentación que, en palabras del ingeniero forestal “es una suerte de declaración jurada en donde se detalla, de acuerdo a la superficie del lote y las áreas de explotación de la obra, que hay sectores de la propiedad en donde cada uno de los propietarios se compromete a reforestar, por ejemplo por cada nativa que se apea es necesario reforestar 3 más. Si el propietario no cumple con esa reforestación no podrá conseguir el aprobado de final de obra”.

“En lo que va del año se han reconocido tres casos de apeos no autorizados que fueron considerables, sucedieron en superficies que no son fáciles de que pasen desapercibidas”, explicó Suarez.

Actualmente intentan atender las múltiples consultas que llegan desde los particulares, así como también desde el municipio para ver si resulta más conveniente cortar un árbol o solamente recurrir a una poda.

 Sin embargo, Suarez sostiene que estos esfuerzos por el momento no estarían teniendo los resultados esperados debido a que quiénes trabajan en el sector, no cuentan con los medios y herramientas pertinentes para atender solicitudes demasiado elaboradas. Estas situaciones son más frecuentes en la época otoñal, en la que es más adecuado cortar o podar árboles. De todas formas, es necesario resaltar que también se trata de una época de gran cantidad de días con lluvias y vientos, lo cual influye en los resultados esperados.

Situación de Manzano

En el barrio de Puerto Manzano se han observado varios apeos de grandes dimensiones, en diferentes sectores.

 Ante esta situación Suarez expresó que “en ese sector puede haber sitios que estén en categoría blanca que si bien está fuera del OTBN muchas veces tienen bosque nativo, de tal forma que tenemos autoridad aplicación. Hay que tener en cuenta que esa zona tiene mucha cobertura de vegetación exótica, es decir pinos. Hoy en día esta especie es un problema, ya que altera las condiciones del suelo, impide el crecimiento de otras plantas y genera un colchón de material seco que corre riesgo de incendiarse, por lo tanto lo que tratamos de hacer es ir cambiando de manera organizada esa cobertura exótica por nativa. Siempre con el compromiso de no dejar descubierta esa superficie.”

En cuanto a la situación de cambio que está sucediendo en la localidad, el ingeniero forestal adviertió que en la Patagonia el bosque empieza a desplazarse a medida que avanza la población.

“Esto se debe en principio al ritmo de crecimiento que está teniendo Villa la Angostura, hay cada vez más personas que deciden invertir en la localidad para construir, lo cual implica intervenir la cobertura arbórea. Pero también se debe a la característica de la vegetación local, mucha de la cobertura vegetal está en una condición natural que es propia, es decir son arboles añosos que seguramente tienen algún grado de enfermedad o ataque de hongos que se producen por las condiciones ambientales.”

“Muchas veces vemos arboles hermosos de un metro y medio de diámetro y de una altura de 35 metros pero que se encuentran en situación de enfermedad y en cualquier momento se pueden caer, entonces nosotros autorizamos el apeo de esos árboles por cuestiones de seguridad y nos duele autorizarlos porque por fuera los vemos hermosos, gigantes, pero por dentro están podridos. Y conseguir un árbol de esas características lleva su tiempo y sabemos que seguramente no llegaremos a ver en nuestra vida otro árbol así. Pero es parte del cambio que está experimentando la Villa”

 

Los planes y los proyectos

Por otro lado, la Dirección General de Recursos Forestales destacó que a través de los Fondos Forestales de la Ley 2.780 y 26.331, actualmente se están financiando planes de manejo presentados por el municipio, los cuales se encuentran en diferentes estados de avance y que totalizan poco más de dos millones de pesos, en conjunto, en la última transferencia de fondos.  

Los planes en cuestión son: plan de manejo de bosque nativo mediante actividades turístico-interpretativas de bajo impacto en el predio de eco huertas; restauración de áreas de bosque nativo intervenidas y degradadas en el ámbito del ejido municipal; plan de gestión de riesgos de incendios de interfaz urbano-forestal.

A su vez, se recordó que anualmente se abre la convocatoria para que privados (particulares o empresas) o comunidades originarias, puedan presentar proyectos y así, ser evaluados para la adjudicación de fondos. Para cualquier consulta referida al proyecto o  solicitudes que resultan ser de nuestra injerencia, favor de comunicarse a través de su correo electrónico [email protected]

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