El Calafate, de fruto ancestral a “superberrie”

El calafate, ahora en flor en Villa la Angostura, está próximo a dar sus frutos que pasaron de ser considerados una baya ancestral protagonista de dulces tradicionales a transformarse “superberries” por sus propiedades nutritivas y antioxidantes. Por Melina Pariente.
El Calafate, de fruto ancestral a “superberrie”
18/11/2015
E
l Calafate (barberis microphylla) es un arbusto espinoso nativo del Sur de Argentina y Chile. Se trata de un arbusto perenne, siempre verde. Se lo considera un símbolo de la Patagonia Argentina, en especial en la ciudad de El Calafate y también en la Patagonia Chilena tiene especial presencia, por ejemplo en Punta Arenas el himno de la ciudad dice que “el que come calafate ha de volver”.

 El arbusto

Puede llegar a los 1,5 metros de altura y tiene un tronco muy ramificado desde su base. En la base de sus hojas posee espinas de unos 2 cm de largo y las flores son colgantes y de color amarillo limón. Florece generalmente de octubre a enero.



El fruto

El fruto, también llamado calafate, es una baya de color azul negruzco de 1 cm de diámetro que contiene semillas angulosas. Se recolecta en verano para consumirlo fresco, elaborar mermeladas o jaleas. Una versión de un mito selknam habla del calafate, contando que quien saborea el fruto de esta planta siempre vuelve a la Patagonia.

 


 Los berries, una moda súper nutritiva
Desde hace un tiempo se habla de esta familia de frutos que se popularizaron en el mundo por sus propiedades antioxidantes y nutritivas, llamándolos “súperalimento”.

Entre este grupo de frutas pequeñas no sólo está el calafate, también se destacan las frambuesas, frutillas, arándanos, cerezas, moras y grosellas.

Los beneficios que generan esta moda de consumo son:

-Los frutos tienen bajo valor calórico

-Son ricos en vitamina C, fortaleciendo el sistema inmunológico

-Son ricos en vitamina E, ayudando al cuidado de la piel.

-Son potententes antioxidantes

-Tienen poder antiinflamatorio, antifúngico y antibacteriano.



Berries de la eterna juventud

Los berries son un antioxidante natural, por eso son tan preciados. Poseen un alto contenido de polifenoles que combaten y protegen el cuerpo de los radicales libres, responsables del envejecimiento prematuro de las células. A su vez, los polifenoles tienen propiedades antiinflamatorias, regenerativas y ayudan a prevenir enfermedades degenerativas.

Dónde

La especie habita desde el centro-oeste de Neuquén, hasta aproximadamente el paralelo 45º de latitud Sur. Crece en zonas elevadas, de elevación media y en el interior de los valles.



Cómo

El calafate se suele cultivar comercialmente por sus frutos, que tienen usos en repostería en forma de dulces, jaleas o jarabes. Además, la fermentación del fruto puede dar origen al vino de calafate, una especie de licor frutado de un gran sabor.

Julio Cabana, técnico del INTA Calafate en Santa Cruz, explica que “mediante la introducción al cultivo del fruto del calafate, se contrubuye a la conservación de los recursos vegetales de la Patagonia, y se pueden generar posteriormente nuevas opciones productivas sustentables que diversifiquen la actividad agropecuaria”.

Según Cabana “la alta demanda de este producto ancestral, tanto para productos regionales como para usos medicinales, origina la domesticación de esta planta silvestre para incentivar su cultivo”.

 

Usos medicinales

La planta posee “berberina”, presente en las plantas del género Berberis, y este compuesto tiene un efecto antibacterial.

El cocimiento de la raíz de la planta depura la sangre y los frutos triturados y mezclados con miel son de gran ayuda para gripes y resfriados.

 

El mito

El mito del calafate es una historia contada por los tehuelches y selknam, que fue adoptada en el folklore de Argentina y Chile e intenta explicar el origen de la planta.

Existen dos versiones principales, una cuenta la historia de amor entre dos jóvenes de tribus diferentes y se cuenta en Argentina y Chile, la otra habla de una anciana tehuelche abandonada y se cuenta sólo en Argentina.

La Doncella Calafate

El mito cuenta que un jefe tehuelche tenía una hija llamada Calafate, una hermosa joven de ojos dorados que siempre había obedecido en todo a su padre. Pero las cosas cambiaron cuando el clan de Calafate recibió a un joven selknam para que estuviera a prueba entre ellos y superara los rituales de iniciación para convertirse en hombre. Surgió el amor entre los dos jóvenes y pensaron en irse juntos a pesar de que el jefe se oponía a esta unión. Al padre de Calafate tuvo que pedir ayuda a un chamán, que no podía hacer que se acabara el amor, pero sí mantenerlos separados para siempre. Así, Calafate fue transformada en una planta espinosa que nunca antes había sido vista en la región, con flores doradas como los ojos de la joven. El joven se transformó en ave y recorrió la región en busca de Calafate. Un día se posó sobre un arbusto para probar sus frutos y se dio cuenta que eran tan dulces como el corazón de Calafate. Así lograron reencontrarse.

En la Patagonia se toma este mito y se cuenta que quien prueba los frutos del Calafate será parte del embrujo, por eso se habla de que el que come Calafate no deja de regresar a la Patagonia.

 
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