"L.A. Paraíso de intereses"

El vecino Roberto Simonian detalla cómo ve La Angostura actual y pregunta “¿Quién controla las ordenanzas, quien sanciona a los infractores?”
03/12/2019
L

as callecitas de la Angostura tienen ese no sé qué, circulo por cualquier calle y me encuentro con infinidad de cráteres, restos de podas, vegetación invadiendo las calles, alguna basura desparramada, y muchos hermosos perros sueltos.

 En los barrios humildes el paisaje está multiplicado. Veo a mamás arrastrando el cochecito de su bebe por donde circulan los vehículos, no veo veredas, ni senderos ni protección, los vehículos no reducen la velocidad, los peatones que se jodan.

Cierro los ojos, sueño y me imagino una selva natural y me maravilla ver que vivo en un Parque Nacional protegido como cuando llegue a la Villa, hace 21 años.

 Para verificar que mi sueño es irreal, que es solo un sueño.

 Recorro otros barrios y veo las mismas imágenes, con la excepción de la Avenida Arrayanes, en donde se nota un poco la mano del hombre y me imagino que es otro mundo, aunque nadie respeta la velocidad máxima.

Cuando camino por las transversales de la Avenida, también con veredas intransitables, muchos residuos, infinidad de locales vacíos, no veo turistas paseando por estas? calles?

No saben apreciar el atractivo del descuido y la precariedad.

 No está bueno vivir en una mezcla de bosque habitado y abandonado, por seres vivos y pensantes.

 Es increíble la depredación de los bosques, quien controla las ordenanzas, quien sanciona a los infractores?

 A los Reyes de la selva, también llamados poderes económicos e inversores lo único que les preocupa es su vida, sus inescrupulosos negocios y sus bienes, desean dinero y más dinero, ellos deciden, cuando, como y donde, destruyen el paraíso y todos callados, seguramente con la aprobación de quienes tienen la autoridad que les otorgamos para controlarlos, sancionarlos si corresponde. Y el resto vive como puede, no todo es honesto, ético y justo.

 Mientras tanto los responsables de conducir y controlar miran para otro lado, aunque seguramente trabajan mucho, pero no se nota, el que no llora no mama y el que no afana es un gil, hermoso cambalache.

 No creo que Dios quiera que el paraíso se destruya, mientras esto sucede nos mantenemos en silencio ante tan grave depredación e injusticias. A pesar de ser un renegado, el aire, los cerros, el lago, los Amigos y los árboles que aún quedan me dan paz?? no se hasta cuando.

Respetuosamente

 Roberto Simonian

DNI 8340883

 

 

 

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