2011-06-23

Cómo evoluciona la erupción del Puyehue – Cordón Caulle

Un geólogo y vulcanólogos de Chile visitaron la zona. "La posibilidad de que ocurra una explosión posterior al crecimiento del flujo es factible. En la última erupción de 1960 se desarrolló a un mes de iniciado el derrame de lava", asegura el informe.

Durante el fin de semana pasado el director de Director Geohiggins Taller de Geología (Rancagua), Jorge Romero Moyano, junto a vulcanólogos de la Universidad de Chile, visitaron la zona del cordón Caulle.
En contacto con Tiempo Patagónico, Romero Moyano nos informó que el objetivo era medir los cambios que habían ocurrido en relación a la geoquímica, agua, fuentes termales, gases, entre otros, después de la erupción. Geohiggins realizó trabajos de terreno midiendo los depósitos del volcán, ya sean de caída de cenizas como también de lahares que descendieron por los ríos.
Con el visto bueno de autoridades chilenas pudieron acceder hasta el paso fronterizo Cardenal Samoré, lugar desde donde era perceptible el sonido del volcán, de una espectacularidad única. En esa zona se reportaba caída de ceniza fina al momento del relevamiento.
Un detalle interesante es que en territorio chileno, al menos hasta ese momento, no se habían reportado grandes caídas de ceniza, que según Sernageomin rondaría espesores de hasta 45 cms como máximo en inmediaciones del volcán.
Sobre el cauce alto del río Nilahue se reportaban piedras pomez de hasta 45 cms y troncos calcinados. Una de las fotos que acompaña esta nota muestra el tamaño de esas piedras comparadas con una pala, y en otra, sectores altos del curso del río Nilahue.
Según indicaba Romero Moyano, los datos obtenidos serán analizados en laboratorio, con los cuales se podrá obtener mayores antecedentes de cómo se gestó esta erupción. Además, serán dados a conocer primeramente a las autoridades nacionales, y después a través de revistas científicas. Las cenizas volcánicas están siendo secadas en un horno a 40º C para ser mandadas en los próximos días a Claire Horwell, quién les hará un análisis y las contrastará con otras muestras obtenidas en la Patagonia por otros científicos.
Analizando la información, los especialistas indican que el volcán habría tenido un cambio en la actividad, de explosiva a una actividad de efusión de lava con leves columnas de ceniza. Esto significa que ha terminado una fase de explosividad y ahora continuará el crecimiento de las lavas. Sin embargo no se cierra la posibilidad de que se registren explosiones nuevas, ya que las lavas de estas características (riodacíticas) fluyen extremadamente lento y en ocasiones taponan el cráter, obstruyéndolo y acumulando la presión de los gases, lo que genera otras explosiones violentas. Esa posibilidad aún está latente y sólo el tiempo se encargará de dar la razón (días, meses).
Con ello, la posibilidad de que ocurra una explosión posterior al crecimiento del flujo es factible. En la última erupción de 1960 se desarrolló a un mes de iniciado el derrame de lava. En otros casos, como el del volcán Láscar (en el norte) en 1993, el crecimiento de un domo obstruyó el cráter por unos dos años antes de explotar. Todo depende de los fluidos concentrados al interior, de la inyección de magmas y de la estabilidad de la cámara al interior del volcán.
Aunque parezca a esta altura un detalle, no está mal recordar que Puyehue y Cordón Caulle pertenecen al mismo complejo volcánico. En este caso el Cordón es parte de la fisura que está ladera abajo, hacia el oeste noroeste del cráter del Puyehue.
Varios lectores nos consultaron si era factible que en una fase posterior, el volcán pudiera seguir con el proceso eruptivo directamente desde su cráter principal. Al respecto, especialistas en el tema nos indicaron que es muy difícil que el cráter principal entre en actividad dado que esta se está gestando por el flanco. O sea que esa probabilidad es baja, aunque no nula.
Por Erica Sánchez para Tiempopatagonico.com

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