2011-11-28

Filmaron película sobre el “plan atómico” en la Isla Huemul

Alumnos de la Universidad Nacional de Villa María, Córdoba, filmaron una película sobre el plan atómico que desarrolló en la Isla Huemul, el físico austríaco Richter. Historia del fallido proyecto.

Estudiantes de la Universidad Nacional de Villa María (Córdoba) filmaron en San Carlos de Bariloche un documental de 27 minutos sobre el Proyecto Huemul, desarrollado por el científico austríaco Ronald Richter, dedicado a la investigación atómica en la Argentina durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón (1946-1952).
El trabajo, titulado “Huemul: ¿Fracaso o punto de partida?”, fue elaborado totalmente en Bariloche y fue impulsado y financiado por la Secretaría de Comunicación Institucional de esa casa de estudios cordobesa.
Por eso, el legislador Daniel Cortés propuso declarar de interés científico, social y cultural la filmación y producción del referido documental.
El documental retrata “los intentos del presidente Perón, junto al físico austríaco Richter, por ubicar al país en la cima de la investigación atómica, a partir de la fusión nuclear controlada”, expresó la Universidad Nacional de Villa María.
El filme apunta a generar “una reflexión respecto de la magnitud de los errores cometidos y del legado positivo que de este proyecto científico, desarrollado entre 1948 y 1952, se ha desprendido”. Fundamentó el legislador Cortés, Presidente del Bloque Peronista Crecer Con principios
Para concretar el proyecto a fines de 1949, por orden del gobierno nacional, se inició la construcción de laboratorios secretos en la isla Huemul, ubicada en un sector del lago Nahuel Huapi.
El documental fue filmado y editado por los alumnos Claus Miller y Eric Muzart, de la carrera de Diseño y Producción de Imagen.
Muzart dijo que “el proyecto del video surgió hace unos años de parte de Claus (Miller), que tenía contactos en Bariloche. Y a través de ese contacto realizó entrevistas con personas que participaron en la génesis del Proyecto Huemul y que incluso trabajaron al lado de Richter y que actualmente están relacionadas con lo que derivó del Proyecto Huemul: el Instituto Balseiro y el Centro Atómico Bariloche”.
Historia del proyecto Huemul

Ver video documental:


http://www.cinema7.com/projekthuemul/web.html

A fines de 1949 se inició la construcción de laboratorios secretos destinados a este proyecto en la Isla Huemul, en el lago Nahuel Huapi de la Patagonia argentina. En marzo de 1951 Richter comunicó a Juan Domingo Perón que los experimentos habían tenido éxito y el gobierno anunció:
"El 16 de febrero de 1951 en la Planta Piloto de Energía Atómica en la Isla Huemul, de San Carlos de Bariloche, se llevaron a cabo reacciones termonucleares bajo condiciones de control en escala técnica."
Perón anunció que la energía de fusión nuclear sería distribuida a domicilio en recipientes similares a las botellas de leche que eran comunes en esos tiempos. Desde 1948 el físico austríaco Ronald Richter presentó al Presidente Perón un proyecto para desarrollar la fusión nuclear controlada, posibilidad que en ese momento no había logrado ningún laboratorio en el mundo y que a 2006, es un tema de gran interés porque implicaría contar con una fuente prácticamente inagotable de energía, que se pensaba utilizar en la transformación industrial del país. Esto entusiasmó al gobierno y Richter inició sus trabajos en el Instituto Aerotécnico de Córdoba donde por otra parte el Ing. Kurt Tank llevaba a cabo experiencias exitosas en el diseño y construcción de aviones retropropulsados.
La Comisión Nacional de Energía Atómica a cuyo frente estuvo primeramente el Coronel Enrique P. González y a partir de 1952 el Capitán de Fragata Pedro Iraolagoitia, había sido creada en mayo de 1950. Tenía entre sus objetivos brindar apoyo al proyecto Huemul, pero no se limitó a esto sino que, primero González y luego Iraolagoitia en mayor medida, consultaron a los expertos que tenían a la mano sobre la idoneidad de Richter y la veracidad de sus afirmaciones.
Así, en septiembre de 1952 la Isla Huemul fue visitada por una comisión fiscalizadora integrada por José Antonio Balseiro, Mario Báncora, Manuel Beninson, Pedro Bussolini y Otto Gamba. Los pormenores sobre la constitución de esta comisión fiscalizadora y sus conclusiones están muy bien descriptas y documentadas en el libro "El Secreto Atómico de Huemul" de Mario Mariscotti.
Balseiro fue traído especialmente de Mánchester para integrar esta comisión. Su participación en la misma fue en realidad fortuita, pero finalmente resultó una de las más relevantes.
Balseiro y Báncora denunciaron el engaño y la imposibilidad de tal proyecto que se había mantenido, con un gran presupuesto y en absoluto secreto, en la Isla Huemul. Los informes, concisos y sobrios, y sus argumentos detallados, fueron decisivos cuando a los pocos meses Iraolagoitía dio por concluido el Proyecto Huemul.
La isla recibió, posteriormente y a raíz de este proyecto, el apodo "huele-a-mula" (ver Notas). Además del Informe Balseiro, la historia del proyecto fue objeto de una ópera, un libro, y varios artículos y cartas en revistas científicas.
Según Cardona, Cohen, y Louie, en la biografía de Leo Falicov, el costo total del proyecto fue de unos 300 millones de dólares (en valor corriente en 2003).
Luego de esto Balseiro y Báncora quedaron vinculados a la CNEA a la que se habían incorporado otros científicos que volvían del exterior como también algunos que habían sido alejados de la Universidad por el gobierno. Al concluirse el Proyecto Huemul, la CNEA ya había iniciado actividades de investigación en sus instalaciones de Buenos Aires. Así se habían comprado el sincrociclotrón y un acelerador de cascadas que dieron origen al desarrollo de la física nuclear en la Argentina. Se formó un grupo de radioquímica con el Prof. Walter Seelman-Eggebert que hizo aportes originales identificando diversos isótopos nuevos. Grupos de radiación cósmica, que se habían iniciado en la Universidad de Buenos Aires, encontraron su ámbito allí. Al poco tiempo se iniciaron actividades en metalurgia, ya que para ese entonces la CNEA había decidido que se dedicaría a desarrollar las bases necesarias para la tecnología de reactores cubriendo todas las áreas científicas conexas.

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