2014-01-07

“Ser Arrayán”

Si bien es un árbol asociado directamente con la Patagonia, en la antigua Grecia durante los primeros Juegos Olímpicos, se premiaba a los ganadores con una corona de hojas de arrayán. Por Claudio Penso.

 

En Argentina los arrayanes viven, principalmente en la región lacustre de los Andes patagónicos.

Es un vegetal de crecimiento lento y en el Bosque de los Arrayanes, se encuentran algunos ejemplares vivos tienen 600 años. Crece hasta los 15 metros y la circunferencia del tronco alcanza los 70 cm.

Mientras el árbol está vital, tiene un color canela rojizo, muy suave al tacto y con una temperatura llamativamente fría.

Esto se debe a que tiene una corteza muy fina que permite sentir la savia en su interior. La corteza a veces es atacada por musgos o bacterias pero se desprende con facilidad de cualquier impureza descascarándose, al hacerlo deja manchas blancas. Tiene follaje persistente y sus hojas están siempre verdes.

En el verano nacen pequeñas flores blancas y hermafroditas de perfume exquisito. Espera hasta el otoño para madurar sus frutos, que son comestibles y balsámicos, curan llagas y heridas. Contiene mirtol en sus hojas y frutos, una esencia antiséptica y aromática. El  tanino le otorga su carácter astringente y su color.

El arrayán fue muy valorado en la antigua  Grecia y el fruto se daba como ofrenda a Venus, la diosa del amor. Durante los primeros Juegos Olímpicos, se premiaba a los ganadores con una corona de hojas de arrayán y todavía hoy en varios países se usa como ofrenda a los que contraen matrimonio.

Algunos hombres tienen una esencia parecida al arrayán. Mantienen intensidad mientras están vivos y sólo cuando enferman y mueren se desdibuja su color distintivo. Como el árbol presentan  una temperatura fría al tacto. Eso no significa que no vibren, sino que pueden mantenerse en su eje al mismo tiempo que casi puede sentirse cómo corre la savia por su cuerpo. Pueden desprenderse de cualquier agresión sin herirse. Tienen la piel sensible pero simplemente la sueltan para volver a restablecerse.

Saben que el crecimiento es un proceso lento pero intenso y a veces se entrelazan con otros para fundirse en un mismo ser.

Claudio Penso, especialistas en impulsar procesos de cambio y crecimiento. Contacto claudio@claudiopenso.com

Fuente: El Cordillerano

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