Plan de negocios: las diferencias entre “conducir y manejar”
Para la mayoría de la personas conducir y manejar son sinónimos, en principio no habría diferencias en el uso cotidiano de estas palabras pero: ¿un conductor designado y el que maneja un auto siempre se comportan de la misma manera? Profundizando solo un poco en el tema resulta importante entender que no es lo mismo que alguien tenga la responsabilidad de conducir personas a que una persona las maneje. Hay todo tipo de ejemplos para ilustrar la diferencia, una conocida es la que existe entre conducir un país y manejarlo, una está atravesada por la responsabilidad y la otra habla de su ausencia.
¿Qué tiene que ver esto con economía y negocios?
Todos hemos tenido algún tipo de experiencia como parte de alguna “empresa” ya sea como: propietario, empleado, monotributista, emprendedor e incluso como familia. Un trabajador independiente reconoce que la responsabilidad de conducir su negocio recae sobre los hombros, en el caso de un empleado ser conducido por un empresario responsable o ser manejado azarosamente puede marcar la diferencia entre: un empleo estable, la precariedad laboral y el desempleo. Esto no quiere decir que el éxito o el fracaso estén garantizados pero hay una diferencia notable entre uno u otro. Cuando nos subimos a un transporte público, ¿Qué deberíamos valorar más: el comportamiento del conductor, el vehículo o ambos?
Los que conducen un vehículo o una empresa tiene responsabilidades similares, a partir de un punto de partida buscan llegar a otro lugar eligiendo el mejor camino, tratando de evitar la mayor cantidad de obstáculos que se le atraviesan sin quedarse a mitad de camino. Si además consideramos que la mayoría de las veces quien conduce va acompañado por otras personas la responsabilidad es aún mayor. Aquel que alguna vez emprendió un nuevo negocio sabe el compromiso que significa embarcar a su familia en un proyecto que está atado a múltiples variables y el riesgo que implica no dimensionarlas correctamente. En ese sentido para los “pasajeros” de una empresa el riesgo nos es menor, los obstáculos también los afectan.
Dejando de fondo el ejemplo de los vehículos es posible entender que para conducir una actividad comercial es necesario saber de dónde se sale y a donde se desea llegar. El camino que se elige es fundamental para evaluar las variables que influyen para llevar a buen término un negocio.
Viajando por el camino de 7 Lagos recordaba el tiempo que se tardaba en recorrerlo cuando la ruta era de tierra, no era lo mismo hacerlo en un auto que en una camioneta 4x4, si el viaje se hacía seguido el auto se deterioraba mucho más rápido (¿cuánto cuesta hacer el tren delantero a un auto?) e incluso había que evaluar si era conveniente ir en un micro de línea en vez de usar el propio auto. No era lo mismo ir en verano que en invierno, las condiciones del clima marcaban la diferencia entre hacer un viaje placentero o transformarlo en un verdadero riesgo. Hacer un cálculo de todas estas variables no es una tarea simple cuando hablamos de un negocio o un nuevo emprendimiento, más aun cuando la responsabilidad recae sobre el que busca alcanzar un destino o ciertas metas. A un emprendedor, muchas veces le toca manejar un fitito un día de lluvia por una ruta de tierra pero eso no significa que deba evitar salir, siempre y cuando pueda tener en cuenta las variables.
Todo esto que intento ejemplificar, de la manera más sencilla que se me ocurre, no es otra cosa que lo que está implícito en un Plan de Negocios. Si bien es posible encontrar muchos “instructivos” que hablan del tema considero que es fundamental tratar de entender que todo el tiempo intentamos planificar de manera intuitiva cuestiones como un viaje en auto por una ruta de tierra, un negocio o un emprendimiento a partir de una idea que puede ser excelente pero que sin un abordaje metodológico adecuado puede transformarse en una pesadilla.
Frente a la pregunta de: ¿Qué hacer? en un negocio/emprendimiento deberían surgir preguntas como: ¿Qué queremos ofrecer ?, ¿Dónde lo queremos ofrecer?, ¿A quién se lo queremos ofrecer?, ¿Cómo hacer?, ¿Hacia dónde queremos ir? y ¿Qué pretendemos lograr?.
No cabe duda que para todas las preguntas hay respuestas intuitivas que permiten manejar un negocio, incluso de manera exitosa, pero existen herramientas que permiten evaluar nuestras propias Fortalezas y Debilidades, pero entendiendo que muchas veces existen Oportunidades y Amenazas que se presentan en un ambiente que puede parecer o ser hostil. Luego hay que ponerlas sobre la balanza y decidir. Si bien el tema no se agota aquí es un comienzo, un primer paso.
Admito que no conozco de mecánica y tampoco se de construcción; podría seguir enumerando cuestiones que no se pero el punto es que no me avergüenza admitirlo y sé que es necesario confiar en las personas que tienen experiencia en esos temas. Quien este frente a un negocio o un emprendimiento debe saber que es posible contar con la colaboración de personas con experiencia que NO van a conducir nuestro destino pero nos pueden dar un GPS y enseñarnos a usarlo.
Ojalá puedan disfrutar planificar el viaje tanto como viajar.