2025-04-08

"Pude darle paz a una madre y un padre": el bombero que halló el cuerpo de Matías Vergara relató cómo fue el rescate en la montaña

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La montaña cordillerana de Villa La Angostura está envuelta en tristeza por el final que nadie esperaba ni se atrevía a imaginar. Matías Ezequiel Vergara fue hallado sin vida tras más de dos semanas de intensa búsqueda. La desgarradora noticia fue confirmada por sus propios padres, pero el hallazgo no fue casual: detrás hubo un rescate complejo, emocionalmente movilizante y con un protagonista inesperado.

Ismael Ayala, bombero voluntario de la Central 5 de Villa La Angostura, trabajador del correo y experimentado rescatista de montaña, fue quien encontró el cuerpo del joven. A sus 26 años, Ayala tiene un profundo conocimiento de la geografía local y una estrecha relación con la familia de Ezequiel. “Yo no me siento como un héroe, simplemente ayudé a un conocido. Por fortuna pude darle tranquilidad y paz a una madre y un padre que estuvieron muchos días angustiados”, relató en diálogo con LMNeuquén.

El hallazgo fue el domingo entre las 13 y 13:30 horas en una zona escarpada del Cerro Belvedere, a unos 7 km del casco urbano. Todo comenzó con el pedido del tío de Matías, Pablo Arias, quien recurrió a Ismael por su experiencia y su vínculo personal. “Fui alumno de su escuela de taekwondo y ahí conocí a Ezequiel, que también era compañero mío. Por eso decidí ayudarlo”, explicó el rescatista.

Ismael, acompañado por su hermano Daniel Ayala y el propio tío de Ezequiel, emprendió el ascenso hasta el filo La Cruz. Desde allí, él continuó solo por la alta montaña, adentrándose en zonas de difícil acceso. Fue entonces cuando los primeros indicios aparecieron: una mochila, huellas, y más adelante, la campera de Ezequiel cuidadosamente colocada sobre una piedra, sujetada con otras tres. “Ahí se terminaban las huellas, y el desfiladero presentaba un precipicio”, detalló.

La intuición y su experiencia lo guiaron a descender con técnicas de escalada por unos 200 metros. “A mi amigo lo encontré de frente, a menos de un metro. Fue un momento muy fuerte, pero elegí mantenerme firme y actuar con profesionalismo para obrar en consecuencia”, expresó conmovido.

Tras confirmar el hallazgo, Ismael regresó sobre sus pasos para informar a los tíos y a una comisión policial que ya se encontraba en la zona. La operación de rescate, debido a la complejidad del terreno —con piedras sueltas, superficies lisas y acceso casi imposible sin cuerdas—, se completó al día siguiente con apoyo técnico.

La historia de este rescate no solo deja al descubierto el costado más doloroso de una comunidad conmocionada, sino también el compromiso silencioso y profundo de quienes eligen servir. Ismael Ayala, desde la humildad y la empatía, fue el puente entre el dolor de una pérdida y la necesidad de cerrar un ciclo con dignidad.

 

 

Con Información de LMN

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