2025-05-09

Aleros, galerías y pérgolas: arquitectura que dialoga con el sol

el Arquitecto Anibal Lening expica cómo simples ajustes en la construcción pueden reducir el consumo energético significativamente, utilizando el sol para calentar y refrescar los espacios de manera natural. SU columna hoy 11.40 por FM Andina.

Hoy quiero hablarte de algo que a veces pasa desapercibido, pero que cambia radicalmente cómo vivimos: los aleros, las galerías, las pérgolas... y su relación con el sol.

El movimiento eterno del sol

Aunque estemos en cualquier lugar del planeta, el sol sigue el mismo patrón: sale por el este y se pone por el oeste. Pero ese recorrido se inclina según la época del año.

En nuestra latitud, Villa La Angostura —unos 40° Sur—, esto pasa:

En el solsticio de invierno (21 de junio), el sol sale en el Noreste y se pone en el Noroeste. Durante el día, sube poco sobre el horizonte: apenas llega a unos 28° de altura en el punto más alto. En el solsticio de verano (21 de diciembre), el sol sale en el Sudeste y se pone en el Sudoeste, pasando mucho más alto en el cielo: hasta unos 75° de altura.

En los equinoccios (21 de marzo y 23 de septiembre), el sol sale exactamente por el Este y se pone exactamente por el Oeste, alcanzando una altura intermedia de unos 50°.

Saber estos movimientos es clave para diseñar aleros que trabajen a favor de la casa.

¿Cómo debería ser un alero en Villa La Angostura que dé al NORTE?

Pongamos un ejemplo práctico: Si queremos que un alero deje pasar el sol de invierno (cuando necesitamos calor), pero bloquee el sol de verano (cuando queremos sombra), tenemos que calcular su profundidad.

Para una ventana estándar, a 2 metros de altura del piso, un buen alero para nuestro clima debería: Permitir la entrada de sol entre el 21 de marzo y el 21 de septiembre (otoño e invierno). Proteger de la radiación fuerte entre el 21 de octubre y el 21 de marzo (primavera y verano).

 

¿Cuánto debería medir el alero? - Una regla práctica para Villa La Angostura:

👉 el alero debería sobresalir aproximadamente entre 60 y 70 centímetros por cada metro de altura de la ventana. Es decir, para una ventana a 2 metros, un alero de entre 1,2 m y 1,4 m sería ideal. Obviamente esto puede afinarse usando programas de simulación solar.

 

Un poco de historia

Los pueblos originarios, y luego las culturas coloniales, ya sabían cómo trabajar con el sol. Las casas coloniales, por ejemplo, usaban galerías profundas para amortiguar el calor. Las pérgolas renacentistas en Europa combinaban belleza, sombra y frescura. En climas fríos como el nuestro, los aleros protegen de la nieve y también ayudan a manejar el ingreso solar de manera inteligente.

Diseñar para el sol: sabiduría simple

Un alero bien calculado permite que el sol de invierno entre en la casa y la caliente de manera natural. Y en verano, proporciona sombra, reduciendo la necesidad de ventiladores o aire acondicionado. Así, reducimos el consumo de energía sin necesidad de tecnología costosa.

Sumar ventilaciones cruzadas para aprovechar los vientos, y materiales locales bien aislantes, completa el combo de eficiencia.

 

Volver a construir con inteligencia

No se trata de llenar las casas de paneles solares (aunque ayudan). Se trata de pensar primero en eficiencia pasiva: usar menos energía porque diseñamos mejor, con más sentido común hace la diferencia.  Y donde el sol nos enseña… todos los días.

Temas de esta nota
Te puede interesar