2025-10-14

SALUD

Alimentación saludable en la Adolescencia: ¿Misión imposible?

La Dra. Victoria Testa explica porqué entre redes sociales, publicidades engañosas y rutinas aceleradas, comer sano en la adolescencia parece una misión imposible y cómo revertirlo. Su columna a las 11:40 por FM Andina

La adolescencia es la etapa de la vida donde los individuos cursan con importantes y rápidos cambios en las esferas emocional, psicológica y física. En la pubertad aumenta la velocidad del crecimiento esquelético, de los músculos y de las vísceras. Se producen cambios en la composición corporal, aumentan un 50 % de su peso y masa esquelética y un 20 % de su altura. Crecen, en promedio, entre 20 y 30 cm en total.

Para que logren el crecimiento de su potencial genético es fundamental una alimentación adecuada, la cual en esta etapa de la vida en particular, suele estar atravesada por desarreglos en la calidad y cantidad de alimentos consumidos.

Las modas y los estereotipos que ofrecen los medios y publicidades afectan en muchos casos la autopercepción de la imagen corporal e invitan a buscar “dietas” alternativas con aparentes resultados inmediatos, generando en ocasiones trastornos de la conducta alimentaria.

Pero sin llegar a extremos, las y los jóvenes modifican hábitos naturalmente debido a cambios en el patrón de sueño, introducción a la nocturnidad y a consumo de sustancias, o actividades deportivas y esparcimiento.

Se sabe que aproximadamente el 70 % de las muertes prematuras del adulto por enfermedades no transmisibles, son provocadas por malos hábitos que se arrastran desde la adolescencia. Por eso es clave esta etapa para aprender a alimentarse saludablemente, porque además se modifican los sabores por las comidas (debido a una combinación de cambios hormonales, neurológicos y psicosociales).

Las realidades de los hogares están atravesadas por la situación económica, lo cual dificulta muchas veces la calidad de los alimentos que pueden llevarse a la mesa. Los adultos cuidadores no siempre disponen del tiempo para prepararlos y cocinar, e incluso en ocasiones no están disponibles por su trabajo a la hora de comer. Esto se combina con las publicidades engañosas que compiten fuertemente con sus atractivos empaquetados, dando por resultado opciones en el hogar acotadas y de mala calidad.

Por último hay que considerar las diferentes elecciones familiares filosóficas o culturales en relación a la alimentación, que debe ser respetada porque constituye a cada comunidad, en su identidad y en la transmisión de saberes.

La complejidad entonces de una alimentación saludable está atravesada por múltiples factores pero como todo hábito, se trabaja y puede ser modificado positivamente para incorporarlo a la rutina.

Recomendaciones (Manual para la aplicación de las Guías alimentarias para la población argentina):

Incorporar a diario alimentos de todos los grupos y realizar al menos 30 minutos de actividad física

Tomar 8 vasos de agua segura

Consumir a diario 5 porciones de frutas y verduras en variedad de colores

Reducir el uso de sal y alimentos con alto contenido de sodio (galletitas de paquete, gaseosas, ultraprocesados)

Limitar consumo de bebidas azucaradas y de alimentos con elevado contenido de grasas, azúcar y sal.

Consumir diariamente leche, yogur o queso

Al consumir carnes quitarle la grasa visible, aumentar el consumo de pescado e incluir huevo

Consumir legumbres, cereales preferentemente integrales, papa, batata, choclo o mandioca.

Consumir aceite crudo como condimento, frutas secas o semillas

El consumo de bebidas alcohólicas debe ser responsable. Se desaconseja en niños, adolescentes y embarazadas. Evitarlas siempre al conducir.

Etapas como el embarazo, la lactancia, “los 1000 días de oro” y la adolescencia requieren especial atención en el aspecto nutricional.

En la infancia y adolescencia es fundamental el acompañamiento de los cuidadores, el personal de salud y la escuela para el aprendizaje de los buenos hábitos alimentarios. El impacto de los mismos en la calidad de vida de las personas hace la diferencia en su crecimiento y desarrollo.

Dra. Victoria Testa

Pediatra (UBA). Especialista en Adolescencia.

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