EN PRIMERA PERSONA

"La guardia estaba completamente vacía”: el reclamo de una familia por una restricción en el Hospital

Maximiliano Iborquiza y Estefanía Ghione cuestionaron que solo uno de los padres pudiera acompañar a su hija de 11 años, quien había sufrido una caída en bicicleta. Si bien destacaron la calidad de la atención médica, pidieron revisar los criterios que limitan el acompañamiento familiar en situaciones de angustia.

Le escribo estas líneas con la necesidad de manifestar una preocupación e incomprensión ante una situación vivida recientemente en el Hospital de Villa La Angostura, institución en la que me he atendido durante más de 45 años y donde han recibido atención médica mis hijos, mis padres, mis tíos y mis primos a lo largo de décadas.

​Quiero destacar, ante todo, que la atención médica recibida siempre ha sido y sigue siendo excelente. No tenemos absolutamente nada que reprochar sobre el profesionalismo y el trato del personal; al contrario, toda mi familia está profundamente agradecida por la calidez y el cuidado que nos han brindado en cada oportunidad.

​Sin embargo, en esta ocasión vivimos un episodio que no logramos comprender. Acudimos a la guardia junto a mi esposa acompañando a nuestra hija de 11 años, quien sufrió una caída en bicicleta y se encontraba asustada y con mucho dolor. Para nuestra sorpresa, el profesional de guardia nos informó que solo podía ingresar uno de los dos padres a acompañarla.

​Comprendería perfectamente una restricción de este tipo si la sala de urgencias estuviera colapsada o con una alta demanda que exigiera limitar la circulación. Sin embargo, al momento en que atendieron a mi hija, la guardia estaba completamente vacía. No había nadie más esperando.

​Resulta difícil entender el criterio o la política institucional que impide que ambos padres, en una situación de angustia y con la guardia desierta, puedan contener a su hija de 11 años mientras es asistida. Excluir a uno de los progenitores bajo estas circunstancias carece de sentido humano e institucional, y desatiende el acompañamiento emocional que un menor necesita en ese momento.

​Confío en que hacer pública esta inquietud sirva para que las autoridades del hospital revisen o apliquen con mayor flexibilidad y sentido común normativas que, en casos como este, terminan opacando la excelente labor que la institución realiza a diario.

​Atentamente,

​Maximiliano Iborquiza

Estefania Ghione

 
 

Maximiliano Iborquiza

Villa La Angostura (8407)

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