Historias de vida: Francisca Ojeda de Martin (última parte)

En esta entrega, Mercedes "Mechi" Palavecino escribe sobre la vida de la reconocida pobladora.
Historias de vida: Francisca Ojeda de Martin (última parte)
05/09/2021

Foto 1-Panchita, Nené Barbagelata, Ricardo Matías, Francisco Capraro, Francisco Andrade y otro, Pza.Capraro, año 2000 foto, Mechi Palavecino

La semana pasada comenzamos a interiorizarnos en la vida de Francisca Ojeda, “doña Panchita”, denominada así por todas  las personas que la conocimos y  amamos.

Panchita fue una persona de pequeñas dimensiones, cuyo rostro irradiaba siempre optimismo, alegría, ganas de vivir y gratitud. Sencilla, sumamente sociable y activa.

En relación a cómo conoció a Norberto Martin, quien fuera su esposo y compañero de vida como ya dijimos,  nos narró que fué en la Isla Victoria, donde ella había concurrido a visitar a una de sus hermanas, casada con Pascual Rosales, quien trabajaba en el vivero de la Isla  en ese tiempo, y que  allí había ido Norberto a vender carne. Norberto  había nacido en la Península San Padro pero habia sido criado en el paraje El Vinagre, en el perilago.

En aquellos tiempos, generalmente las mujeres se casaban muy jovencitas, y es por eso que las parientes de Panchita la aconsejaban que se casara para no quedar “para vestir santos”, como se decia antes, ya que los chicos Capraro crecerían y ella habría dejado su juventud en la tarea de cuidarlos y se quedaría soltera y sola. Se casaron finalmente en 1953, como ya vimos en el artículo de la semana pasada y durante un año y medio vivieron en El Machete, pero, luego del nacimiento de Ester en 1954, Norberto consiguió trabajo como mecánico de motores diesel en la Usina que generaba la energía eléctrica del pueblo y se ubicaba al lado de Parques Nacionales, en el actual puerto.

Foto 2-Norberto Martin en el Correo, foto archivo Museo Histórico Regional

Panchita me comentó que cuando Estercita tendría un año aproximadamente, y vivian en el Cruce, la señora Margarita de Knapp  fue a buscarla a su casa para proponerle trabajar unos meses en verano como mucama en la residencia Inalco. Recordemos que a solicitud del presidente J.D.Perón, el Sr. García Merou,  propietario de Inalco, habia tenido que vender su propiedad a Jorge Antonio (presidente de Mercedes Benz de Argentina,  empresa de capitales alemanes) para no ser expropiado. El encargado en ese tiempo era el Sr. Jeffrey Knapp, (que decía ser ingles) quien habia solicitado a don Francisco Capraro le recomendase  alguien para trabajar alli y él pensó en Panchita, que habia cuidado de sus hijos durante tantos años y era de su absoluta confianza. Ella lo conversó con su esposo y decidieron aceptar. En una entrevista que le realicé a fines de 2016 ella me narró esta historia que, según me dijo en esa oportunidad, nunca habia comentado demasiado con nadie. El caso es que Panchita tomó como referencia que su hija Ester estaba aprendiendo a caminar en ese tiempo, asi que calculamos que sería el año  1955 aproximadamente.

 Me dijo que estaban alojándose en la residencia dos matrimonios “gringos”, ella no sabía de que país eran, y que el hombre mayor era mas autoritario y caprichoso, según sus términos “mal arriado”, recuerda que jamas la saludó, ni la miró, ni le contestó si ella le hablaba, como si  hubiese sido un mueble. Panchita era mucama y moza alli, también ayudaba en la cocina si era necesario, aunque habia una cocinera, la señora de apellido Matias. Panchita recuerda que fué poco tiempo el que estuvo alli, dos meses aproximadamente, ya que los matrimonios se fueron y ella regresó a su casa con su esposo y  su hija. Nunca le dio importancia a este hecho hasta que sus hijos le compraron un televisor grande y allí, viendo un documental de la segunda guerra mundial, al ver a Aldolfo Hitler  sostuvo que fué la persona que ella atendió ese tiempo en Inalco, el señor “mal arriado”. Yo personalmente la contacté con Abel Basti, el periodista e investigador sobre esta temática que vive en Bariloche, y este testimonio forma parte de uno de sus últimos libros. Todas las personas que trabajaron en ese tiempo allí, ahora han fallecido, lo que dificulta la tarea de cruzar la información.

Foto 3-casa Baladini, foto Mechi Palavecino

Siguiendo el derrotero de la vida de Panchita, cuando recién vinieron de El Machete vivieron en el Cruce, en la casa de la señora Valerina de Baladini que después fue de Barbagelata (creo que se refiere a una de las casas mellizas que habia antes sobre la avenida, donde ahora está el local “la Araucaria”), en ese tiempo, en el año 1957 nació su segundo hijo, Andrés. Como Norberto trabajaba en la vieja Usina en la Villa (puerto actual) el señor Zucklin, encargado alli y que vivia en el piso superior de la misma Usina, le ofreció su casa en El Cruce para que se la cuidara y de paso se ahorraba el alquiler, quedaba en frente a lo de Soto, y vivieron tambien como dos años alli. Nació en 1958 Héctor Abelardo, su tercer hijo, “Tati”.

Dejaron la casa de don Zuckin y “le alquilaron a don Murer su casa, donde están las antenas esas, que estuvo el cable alli, las pantallas esas de la televisión”, después de vivir alli, estuvieron un tiempo en lo de Palma hasta que les ofrecieron trabajar como encargados en  “Inaltu Lafken”, propiedad del doctor Surra Canard , en la zona de la laguna Selva Triste. El doctor Surra Canard era médico especialista en nefrología, vivian en Capital y él venia unos quince dias (yo no recuerdo haberlo conocido) pero su esposa, “la tía Nina” se quedaba todo el verano aquí, se iba recién en el mes de mayo.Tenían un Ford T negro, que era el único vehículo así que habia en la zona. Recuerdo que se le daba manija en la trompa para arrancarlo, y la tia Nina era una señora muy simpática y campechana, simple, fumaba cigarrillos mentolados en una boquilla larga, (yo nunca habia visto eso) y tenia una voz muy grave.

Foto 4 – Panchita y la “tia Nina”-foto familiar

Recuerdo en el año 1974 yo estaba estudiando en La Plata y con Tato, mi hermano que en ese tiempo estaba trabajando en Capital Federal, fuimos a visitarla a su departamento en el centro. Recuerdo que ella se puso muy contenta de vernos y compartimos una tarde con ella.

 Panchita dice que allí sí que le tocó trabajar y mucho, ya que tenía que  hacer todas las cosas en el chalet, tener limpia la casa para que  cuando ellos llegasen estuviese  todo listo, las compras hechas, la comida preparada, la casa calentita…ella era quien  lavaba, planchaba, hacia el fuego, tenia la leña, y además de eso, hacía las cosas en su propia casa, donde atendía a sus tres hijos y a su marido.  Hacía la huerta y los jardines, tenia el pasto cortado, a la tardecita regaba. Yo recuerdo a Panchita en esa casa, en mi infancia, era una casa de madera, de dos pisos y ellos vivian arriba, abajo era garage y leñera. Panchita siempre hacia el pan, que era tan rico!!! con manteca y dulce también casero. Su huerta tenia muchas verduras y frutales. Panchita trabajaba de sol a sol.

Trabajaron como cuidadores en este chalet unos 25 años aproximadamente. En 1983 comenzaron a vivir en su casa propia en el barrio Calafate, donde pasaron sus últimos años de vida.

Foto 5 – familia Martin en el jardin del chalet, foto familiar

Una gran tragedia enlutó su familia. El 15 de abril de 1989 un accidente en el lago, una embarcación que regresaba de una marcación  en el paraje El Vinagre, donde vivia la familia de Norberto y actualmente vive Tati, desapareció en el lago con sus cuatro tripulantes, todos vecinos del pueblo. Andrés Martin, en ese momento vicepresidente del Consejo Deliberante local, Ramiro Vidal, (a quien recuerdo mucho porque fuimos compañeros en la escuela primaria) tesorero de la sucursal local del Banco Provincia, Peti Navarro, cuidador de una propiedad en el Country Cumelén ( padre de Valeria)  y Osvaldo Vera, también compañero mio de la escuela. El único cadaver que apareció en esos dias  fue el de Peti Navarro, en una playa de la Isla Victoria, del resto de los tripulantes  y de la lancha  misma jamás se supo nada.

Foto 6 -  artículo diario

A los dos años de este lamentable suceso, falleció también Norberto Martin, quedando Panchita sola con sus  hijos y sus nietos. En su casa, esta mujer luchadora tuvo su huerta propia y su jardín, que cuidaba con gran esmero como hizo con todas las cosas en su vida.

También me contó Panchita en esas largas charlas que compartimos, que cuando se creó el Club Angostura, en la década del 60 quizás, ella colaboraba lavando las camisetas de los jugadores.

Recordamos a los viejos vecinos de antes en la Villa, que éramos pocos y se estaba desarrollando El Cruce y era allí donde se podia instalar la gente, ya que Parques Nacionales habia previsto la zona del puerto actual como Área Residencial,  las tierras ya tenia dueño y los terrenos eran muy grandes.Vivíamos alli solamente las familias de los funcionarios públicos que desempeñaban sus tareas y tenian la vivienda en ellos, como el caso de mi familia, ya que mi padre era el Jefe de Correos, el caso del Guardaparque, (que en ese tiempo era uno solo), recordamos a don Marcos Fernández, su esposa Gaudencia, sus hijos, Boyita, Hugo, Carlos y el menor Marquitos. Don Marcos fue también Juez de Paz, pero no logramos recordar si primero fué juez o primero guardaparque, el caso es que estuvieron varios años viviendo en el lugar, luego se fueron a Bariloche, donde están actualmente algunos de sus hijos y sus familias. También Antonio Munar, que trabajó en la Usina luego que fracasara el proyecto atómico de la Isla Huemul, donde él habia venido a trabajar, con su familia , y su esposa Norma García habia conseguido trabajo como maestra, primero en Bariloche y luego en nuestra escuela 104. Antonio fué también Juez de Paz.

Foto 7 – Norberto, Panchita y un nieto, Mauricio, en su casa del Calafate, foto familiar

 En verano venían a pasar la temporada, ademas del matrimonio Surra Canard, el doctor Copello, que era dentista y vivia en La Quimera, propiedad actual de Pedemonti. En frente de La Flecha está la propiedad de la familia Arbolave, quienes pasaban aquí tambien la temporada de verano. Estaba también Sexto Eggidi alquilando el Hotel Angostura, pero todos creíamos que era el dueño, con su esposa Lucia Venturini  y sus dos hijos, Kika y Kiko. En el Messidor estaba cuidando la familia de don Roberto Marimón, su esposa Lina, y sus hijos Graciela y Roberto.

Un tiempo, en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción, vivió una señora española, doña Dolores Nuñez viuda de Paz, nunca supe por que vivía alli esa señora, y Panchita tampoco, y lo recordamos con curiosidad. Tenia un hijo, Santiago Paz, pintor y concertista de guitarra. Santiago se casó en Buenos Aires con Lucresia, que era Asistente Social y vivieron en la casa que está antes de llegar a la Iglesia, y luego en una casita dentro de Selvana, que era una propiedad cuyos cuidadores eran Rodolfo Garcia, su esposa Olivia Almonacid  y su hija Cristina.

En la Villa vivía también la familia de Enrique Barbagelata, su esposa y su hijo Héctor, la familia Misurack, que cuidaban la propiedad de Gándara, la familia Hensel, en La Granja.

Al cierre de la entrevista realizada por mi colega Marcela Varangot, Panchita manifiestó estar agradecida con la vida, a pesar de haber vivido en forma muy humilde, nunca le faltó un plato de comida ni ropa para vestirse. Que de todos los trabajos que desempeñó, el que más disfrutó fue el de cuidar de los hijos de don Pancho Capraro, por eso dice haber sido bendecida, porque también tuvo su familia propia, crió sus hijos, tiene nietos y ahora también bisnietos!!!

Foto 8 – Panchita, sus hijos, el Vicegobernador Figueroa y el Intedente Caruso, al otorgarle la Mutisia de Plata en 2017 - foto Mechi Palavecino

En mayo del 2017 la Municipalidad de Villa La Angostura otorgó la Mutisia de Plata a doña Panchita, en reconocimiento al trabajo social que desarrolló a lo largo de su vida en este pueblo.

El 20 de setiembre de 2019 dejó de existir físicamente, a los 95 años de edad, pero siempre estará viva en la memoria de todos los que la conocimos.

Foto  9- Panchita con su hija Ester, su hermana Beatriz y su bisnieta Alejandra.

 

-Entrevistas, charlas y recuerdos personales de Mechi Palavecino en distintas oportunidades

-Entrevista de Marcela Varangot 30-09-1999

- Natalia Belenguer, libro “El paraíso tembló”, Ed. La Grieta, 2020

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