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Las especies nativas y su lugar en nuestros jardines y veredas

03/06/2024
Las especies nativas y su lugar en nuestros jardines y veredas

La apreciación del privilegiado entorno del que disfrutamos cotidianamente debería incluir la valoración de las plantas y fauna autóctonas, que han co-evolucionado durante miles de años.

De la gran diversidad de nativas que nos rodean podemos elegir algunas para su ubicación en nuestro jardín según su porte, altura y desarrollo. Algunas necesitan más sol, otras se adaptan a la media sombra. Unas con follajes siempre verdes, otras nos sorprenden con sus tonos rojizos. Algunas crecen bajas, otras parecen querer tocar el cielo. Para todas ellas tenemos un lugar, el mejor para verlas crecer y desarrollarse.

 

Nuestros árboles:

El notro, con sus hermosas flores rojas y menor tamaño es ideal para adornar veredas y jardines pequeños, de buena exposición solar, y es una buena propuesta para reemplazar al sorbus (especie exótica que se expande con mucha velocidad, desplazando a las especies nativas)

El maitén- con su follaje colgante y perenne-, el arrayán- con su hermosa corteza color canela-, el radal- de flor discreta, pero con propiedades medicinales- y el ñire- con su follaje que vira a tonos de naranja en otoño- requieren más espacio, pero son aptos para parques y jardines de mayor tamaño, adaptándose a condiciones de sol o media sombra. Los de porte grande, como los Coihues y los cipreses tienen un gran desarrollo y deben ubicarse alejados de construcciones.

Nuestros arbustos:

Tenemos muchas opciones de nativas arbustivas, para dar volumen y profundidad a nuestros jardines. Los calafates- que nos regalan sus frutos comestibles-, el corcolén -con su explosión de flores amarillas-, el chilco – imán de picaflores- y el pañil, con su flor redonda y naranja, fuente de alimento de los abejorros nativos, son opciones para cualquier tipo de exposición solar, desde pleno sol a lugares más sombríos. Para esos lugares de poco sol también podríamos incluir canelos, taiques (con su flor naranja), maquis (cuyo fruto se puede usar para hacer vinagres, dulces y licores), espino azul (de hermosa flor azul violáceo). Las chauras, las lauras, el michay, las 7 camisas y la parrilla toleran tanto condiciones de sol como de media sombra.

 

 

Nuestras gramíneas y herbáceas:

Gramíneas de buen tamaño, cómo la caña colihue y las cortaderas, pueden otorgar mucha personalidad a un jardín, y alinearlo con estilos más naturalistas, en tendencia actualmente.

Para aportar color nuestra región nos ofrece la exuberancia de los amancay, así como distintas orquídeas patagónicas, la original flor del topa topa y el geum magallánico. La nalca, y algunos helechos como el punque o la hierba de lagarto, pueden dar volumen y estructura en sectores muy húmedos y hasta anegadizos.

No nos olvidemos de nuestras plantas nativas a la hora de planear nuestro jardín. No sólo son las que mejor se adaptan a las variaciones de nuestro clima y requieren menores cuidados y mantenimiento, sino que atraen y dan soporte a aves e insectos nativos, que dependen de su presencia para sobrevivir. Elegiremos las plantas, árboles, arbustos y flores más adecuados a nuestro entorno, así las disfrutamos, adornamos veredas y sumamos formas y colores.

Escribieron para grupo Árbol Adriana Trillo y Mirta Luque. Fotos de Lili Gelman.

 

Bibliografía: “Jardines en el bosque” autores: Adriana Matar, Claudia Atencio y Diego Pisano.

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