CRUZANDO FRONTERAS

Voluntariado en Francia: la inspiradora historia de un joven angosturense

Durante ocho meses, Alejo representó a Villa La Angostura en el programa “Montañas y Lagos”, enfocado en enfrentar los desafíos del cambio climático y fortalecer el vínculo entre Argentina y Francia.
30/10/2025

¡Hola a todos! Mi nombre es Alejo, soy de Villa La Angostura, y en el marco de la convocatoria para realizar un voluntariado en Francia para la segunda fase del proyecto de cooperación binacional “Montañas y Lagos” (a la cual se puede aplicar hasta el viernes 31/10 inclusive. Puede acceder a toda la info acá: https://drive.google.com/file/d/144_lFv6eV8W7Bx1w2nwTON2Qqel6CGo8/view?usp=drive_link), quería compartir un poco acerca de mi experiencia como voluntario para la primera fase de la misma iniciativa, para así motivar de alguna forma a postularse a quienes quizás aún no se lo hayan hecho. El proyecto tiene como objetivo principal fomentar el intercambio de experiencias entre distintos entes territoriales de los Alpes Franceses y de la Patagonia Argentina sobre los retos del cambio climático y el desafío de equilibrar el desarrollo turístico con la preservación del ambiente.

El dispositivo francés que permite este tipo de voluntariados se denomina “VSC : voluntariado en servicio cívico”, y permite a jóvenes de todo el mundo comprometerse con alguna causa por el bien común y realizar una “misión” - como le llaman – por un periodo de tiempo que puede ir desde algunos meses hasta 1 año, y que pueden estar relacionadas a proyectos ligados a una diversidad de temas, como la preservación del ambiente, la educación, la inclusión, etc. Algo que está muy bueno sobre este dispositivo, es el hecho de que no es necesario contar con experiencia previa ni nada por el estilo, sino que sólo hace falta tener una gran motivación por ayudar en alguna causa, aunque algunos proyectos específicos que lo implementan pueden requerir ciertos requisitos.

En mi caso, tuve la oportunidad de viajar a Francia y participar como voluntario para el proyecto desde diciembre de 2023 hasta agosto de 2024, 8 meses inolvidables para mí. Me encontraba en la ciudad de Grenoble, la “capital de los Alpes”, como le suelen decir. Una ciudad relativamente parecida en cuanto a su tamaño y dinámica a Bariloche, con un importante polo tecnológico, rodeada de montañas, y con gran conectividad hacia otros pueblos y lugares muy hermosos. Allí se encuentran las oficinas de Tétraktys, la ONG francesa que coordina el proyecto de cooperación entre ambos países, donde pasaba bastante tiempo. Junto conmigo también realizaba su misión de voluntariado Bastien, un joven francés de la región de Isère con quien formamos un binomio de trabajo intercultural y entablamos una gran amistad. Si bien él también realizó su misión en Francia, tuvo la posibilidad de venir a Argentina durante 3 semanas.

Las actividades que realizaba eran muy variadas, algo que para mí fue clave, ya que pude aprender un montón sobre muchos temas y desenvolverme en lugares y situaciones muy diversas.

Mis tareas se desarrollaban de lunes a jueves de 9 a 17hs, y el tiempo se exprimía al máximo. Cuando no estaba en las oficinas de Tétraktys, me encontraba en los municipios socios del proyecto. Una de las actividades que realizaba era organizar presentaciones para cursos de escuelas francesas donde los alumnos podían descubrir las características generales de Argentina y la Patagonia, degustar comida típica del país, e incluso escuchar un poco de folclore. También, charlábamos sobre la naturaleza y acerca de cómo ellos percibían el cambio climático en sus territorios. Generalmente, esto se hacía en las clases de español.

También, organicé actividades culturales sobre Argentina para el público en general, siempre intentando relacionarlo con el turismo y el medio ambiente. Así, preparamos tardes de cine y debate sobre la vida en la Patagonia o incluso acerca de modos de producción agrícola; armamos presentaciones sobre la Antártida con especialistas desde Argentina, y hasta participé en un programa de radio junto con otros voluntarios para charlar sobre nuestros países.

Además de estas visitas para actividades específicas a los municipios socios franceses: la Comunidad de Municipios de Oisans y de Matheysine, y el municipio de Chamrousse, también pasaba tiempo descubriendo el territorio para aprender sobre su funcionamiento y estrategias en temas relacionados al turismo, a la conservación de la naturaleza, y al senderismo, entre otros, y así luego compartir dicho aprendizaje para que las instituciones involucradas de nuestro país logren un mejor entendimiento de la realidad francesa, y vean si las medidas aplicadas allá en estos temas son replicables o no. Estas eran las llamadas “jornadas de observación y descubrimiento”. Para ello, tenía reuniones y visitas al terreno con intendentes, técnicos, guardaparques, productores, referentes del sector turístico, etc., para conocer el trabajo que llevan adelante, las dificultades que presenta el territorio, y las herramientas con las que cuentan para lograr sus objetivos.

Sin embargo, también pasaba tiempo en las oficinas de Tétraktys en Grenbole. Allí me dedicaba a redactar documentos con información sobre distintas temáticas (por ejemplo, la historia de la región del Parque Nacional Nahuel Huapi y las localidades asociadas, el funcionamiento del Estado en Argentina, etc.) destinadas a los socios franceses para que ellos también logren un mejor entendimiento del territorio argentino.

A su vez, junto con Bastien, facilitábamos la coordinación y el intercambio de información entre ambos países, participábamos en reuniones de seguimiento y planificación de las acciones que veníamos llevando adelante, realizábamos controles presupuestarios, e incluso, ya cuando estaba más cómodo con el idioma, traducíamos documentos.

También, participamos en la creación del sitio web del proyecto, donde redactamos cada una de sus secciones y diseñamos sus elementos gráficos, e incluso tuve la posibilidad de escribir mes a mes un “diario de viaje”, en el cual daba cuenta de las actividades realizadas tanto en el ámbito laboral como en mi tiempo libre (aquí el link al sitio web: https://www.alpes-patagonie.tetraktys-ong.org/es/pagina-de-inicio/)

Por otra parte, gran parte del tiempo estaba dedicado a la organización de la visita de la delegación político-técnica argentina a los municipios socios franceses. Esto implicaba no sólo averiguar precios y reservar alojamientos o vuelos, sino que también armar un cronograma completo de actividades casi minuto a minuto, coordinando con cada persona involucrada qué se iba a hacer y de qué manera, para asegurarse de que todo esté en orden a la hora de la llegada de la delegación. Asimismo, dado que el año pasado la ONG Tétraktys cumplía 30 años justo en la fecha de la visita de la delegación, tuvimos la oportunidad de participar en la organización de su evento para celebrarlo, encargándonos junto con Bastien de la organización de la Mesa Redonda sobre el futuro de las comunidades de montaña frente al cambio climático. Para ello, invitamos a especialistas en la materia para que diserten frente a un amplio público, y armamos un video reportaje sobre la visión de los jóvenes locales y el cambio climático (el cual se puede ver aquí: https://youtu.be/iSW70my19M4?si=hm5GIT7Nf-_s-GgK)

De vuelta en Villa La Angostura una vez finalizada mi misión, dediqué tiempo a compartir el aprendizaje adquirido y mi experiencia como voluntario internacional en escuelas, instituciones y eventos al público, mediante charlas y presentaciones.

Para finalizar, me gustaría resaltar lo grandioso que puede resultar esta experiencia. No sólo tiene impactos positivos en el aspecto personal, ya que es un gran desafío irse a otro país, donde uno se encuentra y convive con una cultura distinta, y aprende a desenvolverse en contextos diversos, lo que le permite ampliar su criterio y punto de vista, pero también profesionalmente permite un aprendizaje constante y una adquisición de herramientas muy variadas (desde el aprendizaje de un nuevo idioma y la práctica de las destrezas comunicacionales, hasta la utilización de programas informáticos, entre otros), que lo ayudan a uno en el futuro, y le abren las puertas a nuevas oportunidades.

Ser voluntario del proyecto significa ser un embajador del territorio, y si bien implica una gran responsabilidad y compromiso, es también una forma de redescubrir y aprender aún más acerca de su lugar, al mismo tiempo que conoce otro nuevo. Por lo tanto, es una gran idea tomar en consideración esta posibilidad, y postularse para el voluntariado, para lo cual hay tiempo hasta este viernes 31 de octubre inclusive.