MEDIOAMBIENTE

Un informe elaborado el año pasado por un especialista advertía que el Centro Ambiental estaba colapsado y con alto riesgo de incendio

El ingeniero César Daniel Becerra recomendó reducir cuanto antes los desechos acumulados y trasladarlos a un sector autorizado. También advirtió sobre los posibles efectos ambientales y la necesidad de prevenir nuevos focos de riesgo.
15/10/2026

Un informe técnico elaborado en 2025 por César Daniel Becerra, ingeniero en siniestros y seguridad ambiental, advirtió sobre la situación del Centro Ambiental de Villa La Angostura y calificó como “muy alto” el riesgo de incendio asociado a la acumulación de residuos forestales en el predio.

El documento fue dirigido al intendente Javier Antonio Murer y describió un escenario que, según el especialista, requería una intervención urgente: grandes volúmenes de desechos de origen forestal, posibles efectos sobre el suelo y el agua, obstrucción de un arroyo y condiciones que podían agravar el peligro durante los meses de mayor temperatura.

La conclusión del profesional fue contundente. En el informe sostuvo: “es necesario comenzar lo antes posible con motivo de lograr una reducción del material, de esta manera bajar el índice de riesgo”.

El planteo no se limitaba a retirar los residuos acumulados. Becerra también advirtió sobre la necesidad de establecer un sistema de tratamiento y disposición que impidiera que el problema volviera a repetirse en los próximos años.

El relevamiento fue realizado de manera presencial en el sector que el documento ubica en el kilómetro 21,06 de la Ruta Nacional 40, a unos siete kilómetros de Villa La Angostura.

La acumulación de residuos forestales y el impacto ambiental

El informe dividió la problemática en dos aspectos principales: la contaminación ambiental y el riesgo de incendio. Sobre el primero, el especialista explicó que la descomposición de la materia orgánica puede producir líquidos que, al entrar en contacto con el suelo y los cursos de agua, transporten sustancias contaminantes.

En ese sentido, advirtió sobre la posible generación de lixiviados, líquidos que se producen durante la degradación de los residuos y que pueden infiltrarse o desplazarse hacia otros sectores.

El documento señaló que los desechos estaban en contacto con el entorno hídrico y describió una situación que requería tareas de saneamiento.

“El arroyo que circula bordeando los desechos, se encuentra obstruido por los residuos”, consignó Becerra en el relevamiento.

A continuación, el especialista sostuvo que las aguas también se habían visto afectadas por los materiales acumulados y planteó la necesidad de recuperar el curso de agua.

“Será importante lograr un saneamiento con motivo de volver a la normalidad el lecho de agua”, indicó.

Las observaciones forman parte del diagnóstico técnico presentado en 2025. Para establecer la magnitud y el alcance efectivo de una eventual contaminación hídrica, sería necesario contar con análisis de agua y suelo, además de información actualizada sobre las condiciones del predio.

La descomposición de los residuos y los gases

Otro de los aspectos señalados fue la liberación de gases durante la degradación de la materia orgánica. El informe mencionó el dióxido de carbono y el metano entre los compuestos que pueden generarse durante estos procesos.

Becerra también describió el impacto visual que producía la acumulación de materiales en el lugar.

“La montaña generada por estos desechos, da a la vista de quienes pueden frecuentar el lugar un impacto negativo”, escribió el profesional.

De esta manera, el documento advirtió sobre una problemática que no se limitaba al volumen de residuos acumulados, sino que involucraba también la necesidad de recuperar las condiciones ambientales del sector.

“El Centro Ambiental se encuentra en estos momentos con un riesgo muy alto”

El apartado dedicado a la prevención de incendios fue uno de los más contundentes del informe.

Becerra explicó que los residuos forestales, por sus características combustibles, corresponden a materiales de clase A, categoría que incluye madera, papel y otros sólidos comunes.

En ese contexto, sostuvo que el volumen de material acumulado incrementaba la peligrosidad del predio y que las condiciones meteorológicas podían modificar sustancialmente el escenario.

La advertencia central quedó expresada en una frase del documento: “El centro ambiental se encuentra en estos momentos con un riesgo muy alto”.

El especialista fundamentó esa evaluación en la cantidad de residuos existentes y señaló que la humedad y las temperaturas más bajas reducían temporalmente la posibilidad de que se iniciara un incendio.

Sin embargo, alertó que el panorama podía agravarse durante los períodos más cálidos.

“En los meses de mayor calor hará que el riesgo de incendio aumente y se torne una gran amenaza”, advirtió.

La observación reforzaba su recomendación de intervenir antes de que las condiciones climáticas resultaran menos favorables para el traslado y la manipulación de los materiales.

La prevención como herramienta central

El informe hizo hincapié en la necesidad de adoptar medidas preventivas para reducir las posibilidades de que se origine un incendio y limitar sus consecuencias.

En ese sentido, Becerra afirmó: “Como especialista en incendio, una de las formas de reducir el riesgo es realizando una gran tarea preventiva”.

El documento desarrolló conceptos vinculados con la protección estructural, la prevención y la extinción, en el marco de las disposiciones nacionales de seguridad e higiene laboral.

La propuesta consistía en actuar sobre los factores que incrementaban el peligro, con especial atención a la cantidad de material combustible concentrado en el predio.

La acumulación de residuos forestales, según el diagnóstico, requería una intervención que combinara la reducción del volumen existente, el manejo seguro de los materiales y su traslado hacia un destino autorizado.

El pedido al intendente Murer: comenzar cuanto antes

En las conclusiones, el profesional recomendó iniciar las tareas de reducción de residuos aprovechando las condiciones climáticas que consideraba más favorables.

La justificación era que el traslado de los materiales podía realizarse con menor riesgo que durante los meses de temperaturas elevadas.

“A criterio de quien realiza este informe es de suma importancia comenzar lo antes posible con esta actividad”, escribió Becerra en el documento dirigido al jefe comunal.

El planteo apuntaba a evitar que la acumulación continuara creciendo y a reducir la cantidad de material susceptible de alimentar un eventual incendio.

El informe también propuso que la tarea se desarrollara con la participación de los distintos actores involucrados y bajo el cumplimiento de las medidas de seguridad y protección ambiental correspondientes.

En sus conclusiones, el especialista sostuvo que los residuos debían ser trasladados hacia “una disposición final en un sector autorizado y que no genere riesgo alguno”.

La recomendación incluía, por lo tanto, no solamente la remoción de los desechos, sino también la necesidad de garantizar un destino adecuado para los materiales retirados.

La advertencia de fondo: el problema puede repetirse

Más allá de la urgencia de reducir la acumulación existente, Becerra planteó que el Centro Ambiental necesitaba una estrategia de gestión a largo plazo.

El argumento era que los residuos forestales seguirían generándose y que, sin un sistema de acopio y procesamiento adecuado, el predio podría volver a enfrentar una situación similar.

“Es importante ir planificando a futuro la forma de acopio y proceso de los materiales”, señaló el especialista.

En el mismo párrafo, advirtió sobre el riesgo de repetir el escenario en los próximos años: “dentro de unos años volverse a encontrar con esta problemática nuevamente, dado que los desechos se van a seguir generando”.

La observación introduce una cuestión central para la gestión municipal: la necesidad de contar con un mecanismo permanente para administrar los residuos forestales, en lugar de depender exclusivamente de operativos destinados a retirar los materiales cuando la acumulación alcanza grandes dimensiones.

El documento planteó que la solución debía contemplar tanto el saneamiento del sector como la prevención de nuevos episodios de acumulación.

“Devolviendo a la naturaleza sus componentes originarios”

En el cierre del informe, Becerra resumió el objetivo ambiental de las medidas propuestas.

“Sin duda esta actividad generará también, el saneamiento ambiental del sector que hoy se encuentra totalmente colapsado, devolviendo a la naturaleza sus componentes originarios”, expresó.

La conclusión del especialista fue que la intervención debía comenzar cuanto antes, pero también debía formar parte de una política sostenida de gestión de residuos, con procedimientos adecuados para el acopio, el procesamiento y la disposición final.

El documento anticipó que posteriormente se incorporaría material ilustrativo, como fotografías, videos y mapas, para complementar el relevamiento.

Qué se sabe y qué falta establecer

El informe de 2025 dejó asentadas las advertencias de un profesional sobre la acumulación de residuos forestales, el riesgo de incendio y los posibles efectos ambientales en el Centro Ambiental de Villa La Angostura.

Sin embargo, para conocer la situación actual resulta necesario determinar qué medidas implementó el Municipio desde la presentación del documento, cuánto material permanece acumulado y si se realizaron estudios que permitan establecer el estado del arroyo y de los suelos del sector.

También será relevante conocer si existe un plan de tratamiento y disposición de los residuos forestales que permita evitar nuevas acumulaciones.

La advertencia técnica quedó planteada en 2025. La evolución posterior de la situación y las medidas adoptadas requieren información actualizada del Municipio y una nueva evaluación del predio.