La ceniza volcánica redujo considerablemente la población de Chaquetas Amarillas
Aproximadamente a las 16:30 del 4 de junio de 2011, las localidades cordilleranas de Villa La Angostura y Bariloche vieron oscurecerse el cielo, y una secuencia de relámpagos iluminar la cordillera. El complejo volcánico Puyehue - Cordón Caulle estalló en una gruesa nube de material volcánico. Desde entonces, la caída de arena primero y luego ceniza volcánica ha afectado el NO de la Patagonia e incluso alcanzado localidades más alejadas, producto de su transporte en una pluma arrastrada por los fuertes vientos del Oeste.
Las secuelas de la erupción del volcán sobre la actividad económica, tanto aquella vinculada al turismo (el aeropuerto de Bariloche permaneció cerrado por meses) como para el sector agropecuario, fueron de una severidad inesperada. Aún hoy, a 9 meses del histórico evento natural, y ya con una actividad sísmica francamente disminuida, dichos efectos se perciben en el humor (y en la economía) de muchos habitantes de varias localidades de la Patagonia.
Ahora, ¿pudo la ceniza volcánica traer, aunque pequeño, algún resultado positivo?. Esto parece ser el caso de lo observado en cuanto a la disminución de la abundancia de la molesta avispa chaqueta amarilla (Vespula spp). No hay duda, que hasta el observador menos avezado ha notado muchas menos avispas en varias localidades de la zona cordillerana de Río Negro y Neuquén.
El grupo de Ecología de Poblaciones de Insectos del INTA, EEA Bariloche ha investigado este fenómeno en los últimos meses, con el fin de responder esta pregunta. Las licenciadas Maité Masciocchi y Ana Julia Pereira, bajo la dirección del Dr. Juan Corley, integrantes del mencionado grupo y del Conicet, colocaron trampas cebadas con carne en una variedad de sitios, algunos afectados por las cenizas y otros exceptuados de este fenómeno, a modo de control. Este último grupo de sitios es clave, ya que los cambios año tras año, en la abundancia de muchas especies de insectos, no son raros de observar y puede deberse a una multiplicidad de factores, como por ejemplo aquellos derivados de eventos climáticos regionales, cambios registrados en otras especies competidoras, o incluso la invasión de otras especies.
Con cuidado esmero, Masciocchi y Pereira, recorrieron cientos de kilómetros en la región, guiadas por el mapa de distribución e intensidad de deposición de la ceniza, elaborado por colegas del INTA EEA Bariloche (Gaitán et al. 2012). Para evitar los efectos locales (régimen de lluvia, tipo de vegetación o niveles de disturbio) sobre la abundancia de dicha avispa, se eligieron sitios de a pares, de características similares, con y sin cenizas en cada muestreo. Los muestreos de abundancia en cada sitio fueron realizados semanalmente durante los meses de febrero, marzo y principios de abril de 2012.
Los resultados, aún en proceso de análisis, ya permiten sacar algunas conclusiones interesantes. En los sitios donde el espesor de ceniza depositada varió entre 7.5 y 30 cm (Villa La Angostura y alrededores), no se registró la presencia de avispas.
Por otro lado, la abundancia de las mismas en áreas afectadas mas modernamente por la erupción del volcán (espesor de cenizas 0.5 a 5 cm; Bariloche y alrededores) se observaron avispas en escasa abundancia.
Finalmente, en aquellas áreas sin ceniza o con muy poca, la cantidad de avispas fue similar a las de otros años. En localidades algo más alejadas, la disminución de avispas no fue total. (Fuente INTA Bariloche)
Desde 1980 presente en Argentina
La conocida chaqueta amarilla (Vespula spp), es un himenóptero social originario de Eurasia y norte de África que actualmente presenta un amplio rango de distribución mundial. Esta avispa invadió exitosamente Sudáfrica, Australia, Nueva Zelanda, América del Norte y del Sur.
En Argentina, fue observada por primera vez en el año 1980 en la localidad de Andacollo, provincia de Neuquén. Desde su detección a la fecha, la especie llegó a establecerse en una gran diversidad de hábitats desde el norte de la provincia de Mendoza hasta el extremo sur de la provincia de Santa Cruz.
Vespula es un insecto social cuya colonia está dividida en 3 castas: reina, obreras y zánganos (machos). Las reinas despiertan en la primavera después de hibernar y comienzan con la construcción del nido, generalmente en un lugar protegido y seco, y la postura de los primeros huevos. Una vez que nacen las primeras obreras, la reina permanece en el nido dedicándose sólo a poner huevos. Las obreras son las encargadas de la recolección del alimento, mantenimiento del nido y alimentación de las larvas.
Esta avispa es un depredador oportunista y carroñero que se alimenta de una gran variedad de insectos. Su amplia dieta varía a lo largo de su temporada de actividad de acuerdo a los requerimientos del nido.
Durante la época de mayores requerimientos energéticos (p. ej., construcción del nido y bajas temperaturas, primavera y otoño), la dieta se compone básicamente de hidratos de carbono, mientras que el consumo máximo de proteínas es en el verano cuando alimentan a las larvas e individuos reproductores.
Los carbohidratos sobre los cuales las avispas forrajean incluyen néctar de flores, miel de abejas (Apis mellifera) y excreciones de pulgones. Las proteínas provienen de un amplio rango de artrópodos cazados vivos, muertos y de carroña. Al final del verano la colonia que suele tener su tamaño máximo (unas 6.000 obreras), comienza a producir hembras fértiles (futuras reinas) y zánganos. Las futuras reinas salen del nido y son fecundadas por varios zánganos los cuales posteriormente mueren.
Fuente: diario Río Negro