2015-05-22

La salud color de Rosa: Los beneficios y usos de la Rosa Mosqueta

En esta época en la Villa se puede identificar fácilmente a la Rosa Mosqueta por sus frutos de color rojo intenso. Estos frutos no sólo son protagonistas de dulces y mermeladas, sino que tienen muchas propiedades saludables. La Dra. Sara Itkin nos aconseja cómo consumir esta planta que puede sorprendernos. Por Melina Pariente.

Fruto de la Rosa Mosqueta.
 La Rosa Mosqueta (Rosa Eglanteria) es originaria de Europa Central, también se la puede encontrar en África y en India. Llegó a América del Sur durante la conquista, especialmente a la zona de Chile y se extendió por la Patagonia Argentina.

Es un arbusto de aproximadamente 2 metros de altura, con tallos delgados y espinas. Tiene flores de color rosado y su fruto es de color rojo o naranja.

 Más allá de los dulces

La Rosa Mosqueta es muy conocida por el uso de su fruto para dulces, mermeladas o infusiones. Pero más allá de estos ricos usos, tiene muchas propiedades medicinales y dermatológicas: su fruto posee grandes cantidades de vitamina C y el aceite extraído de las semillas del fruto es uno de los regeneradores dérmicos más poderosos que existe.

 Rosa Mosqueta para el organismo, vitamina C

Los frutos de Rosa Mosqueta tienen un 7% de su peso en vitamina C, una cantidad mucho mayor a la del resto de los cítricos con un 0,05% aproximadamente. Tiene 8 veces más vitamina C que un Kiwi y 20 veces más que un limón.

La vitamina C aumenta las defensas, haciéndonos más resistentes a las enfermedades. Además reconstituye los tejidos y ayuda a combatir resfríos y gripes.

“Los humanos no producimos vitamina C, y tampoco se guarda como depósito, por eso tenemos que incorporarla todos los días” cuenta Sara Itkin, médica naturista, especialista en plantas medicinales de la Patagonia; “su bajo consumo aumenta la susceptibilidad de infecciones, principalmente a nivel respiratorio” agrega.

La vitamina C también es un gran antioxidante y aumenta la absorción de hierro en el organismo. “La vitamina C se altera muy fácilmente con el calor o la refrigeración, por eso el dulce no es la mejor forma de aprovechar sus virtudes” explica Sara, “aconsejo comer a diario un puñado de frutos maduros crudos, bien rojitos y sin las pelusitas y semillas, recién recolectados”.

 Este es el mejor momento para recolectar los frutos que están aflorando por toda la zona. “Se los puede secar en un lugar oscurito y guardar para el invierno en sobres de papel madera o en frascos de vidrio, tapados con liencillo y al abrigo de la luz”, recomienda Sara.

“Si secamos los frutos enteros, luego se puede hidratarlos en agua un par de horitas y beber el preparado así natural, o entibiado. No hay que hervirlo porque se pierde alrededor del 40% de la vitamina C”, explica. “Otra posibilidad es recolectar los frutos, cortarlos al medio, sacarles la bolsita con semillas y pelitos y dejarlos secar. La cascarilla seca se muele y se puede espolvorear en alimentos salados o dulces”, cuenta Itkin.

Los frutos además son útiles para combatir la fatiga y el agotamiento físico, también depuran la sangre y son diuréticos. “Los aconsejo para gota y procesos reumáticos” dice Sara.

 Los pétalos de la flor de la Rosa Mosqueta también tienen propiedades, la infusión hecha con ellos es diurética y limpia los riñones. “Los pétalos en infusión limpian ojos irritados, se pueden hacer gárgaras para calmar anginas y desinflamar encías” cuenta Sara, “pueden comerse crudos en ensaladas” agrega.


 Rosa Mosqueta en flor.
 Rosa Mosqueta para la piel, poderoso anti-age

La Facultad de Química y Farmacología de la Universidad de Concepción, Chile, realizó un estudio para comprobar las propiedades cicatrizantes del aceite de Rosa Mosqueta, probándolo en 200 pacientes con cicatrices provocadas por cirugías y envejecimientos prematuros de la piel.

La aplicación continuada del aceite demostró reducir las cicatrices y arrugas, rejuveneciendo la piel.

El aceite que se obtiene del prensado de las semillas del fruto, tiene un gran contenido de ácidos grasos poliinsaturados, sustancias indispensables para las zonas donde las células se renuevan, como en la cara.

Se considera uno de los más potentes productos anti edad, en la zona y a nivel internacional, en donde se está comercializando como ingrediente principal de productos cosméticos.

Además de la acción anti edad, nutre y regenera la piel, reduce estrías y redistribuye la pigmentación eliminando manchas.

El efecto más buscado por los productos cosméticos que lo emplean es el de revitalizar las células de las capas interiores de la piel, revigorizando las células que producen colágeno y elastina; responsables de la firmeza y elasticidad de la piel. Así se consigue atenuar las líneas de expresión, eliminar arrugas no muy profundas, ojeras y bolsas.

“La Mosqueta tiene también vitaminas del complejo B, betacarotenos, minerales y otras biosustancias para mejorar nuestra salud” cuenta Sara “del prensado de las semillas se extrae un aceite anaranjado que es excelente para proteger la piel, nutriéndola y sanando lesiones como eccemas, psoriasis, quemaduras, manchas y cicatrices. Además, por su efecto antioxidante, atenúa arrugas”, explica.

 Descubriendo el jardín

La Rosa Mosqueta está muy diseminada por la zona, en jardines, calles, parques y bosques. En este momento sus frutos están en su mayor esplendor.

Algunas cosas a tener en cuenta a la hora de recolectarlos:

-Las plantas que se encuentran al costado de caminos muy transitados o rutas, podrían absorber parte de los tóxicos de los autos. Siempre es mejor buscar las plantas más alejadas del tránsito.

-Es recomendable tomar algunos frutos de cada planta y no depredar.

Para el secado:

-Lo mejor es recolectar los frutos en un día soleado, para que no tengan gotas ni humedad que interfieran con el secado.

-Pueden secarse a la sombra, en un lugar ventilado. Y se almacenan idealmente en bolsas de papel o frascos.

-Los frutos secos podrían durar hasta un año.

Para obtener el aceite de Rosa Mosqueta el proceso es más complejo para realizarlo en casa: las frutas se secan y se deshidratan mediante la exposición al sol. Una vez deshidratadas, se separa la parte pulposa de las semillas. A éstas se les aplica vapor de agua a gran presión que hace que liberen aceite mezclado con agua. Naturalmente estos dos elementos tienden a separarse.

Fuente consultada: Dra. Sara Itkin, especialista en Plantas para la salud (02944-467398)

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