Tras la declaración de culpabilidad del camionero, la familia Linares expresó “hoy sentimos un poco de paz”
Luego de cinco intensos días de audiencias, el tribunal que intervino en el juicio por la tragedia de la Ruta Nacional 40 declaró culpable de homicidio culposo a Da Silva, el conductor del camión que impactó contra la camioneta donde viajaban los hermanos Ezequiel y Lisandro Linares junto a sus hijos, Taiel y Martina Linares.
El accidente, ocurrido en junio de 2024, enlutó profundamente a las comunidades de Bariloche y Villa La Angostura, que hoy sienten un pequeño alivio ante la confirmación judicial de responsabilidad.
La pena que enfrentará Da Silva será comunicada la próxima semana. La familia de las víctimas pide la máxima condena, que podría alcanzar ocho años de prisión —seis por el hecho y dos adicionales por la pluralidad de víctimas—.
“Nos dio un poco de paz"
Yamila Legarreta, madre de una de las víctimas, siguió de cerca todo el proceso judicial que se desarrolló en el Centro de Convenciones de Villa La Angostura. Tras la audiencia, expresó ante El Cordillerano:
“Después de estar de audiencias en audiencias, de escuchar barbaridades, lo sentimos como una lucha ganada. Yo sé que nada ni nadie nos devuelve a nuestros familiares pero nos dio un poco de paz escuchar que lo declararon culpable”.
Según explicó, ahora la familia aguarda con ansiedad la definición de la condena. “El martes tenemos la audiencia, ellos pueden apelar, pero estamos tranquilos con el fallo”, dijo Legarreta.
La defensa del imputado intentó que se excluyera el agravante de la pluralidad de víctimas para reducir la pena, pero no tuvo éxito.
El dolor de la familia ante la actitud del imputado
Durante el proceso, Yamila denunció públicamente que Da Silva —de nacionalidad brasileña— circulaba libremente por Bariloche pese a la gravedad del hecho. Incluso, relató un episodio donde el acusado le dijo:
“Yo no maté a tu hija sino que fue tu marido”.
En su declaración final, Da Silva reafirmó su postura de inocencia. Sorprendentemente, lo hizo en portugués, pese a manejar el castellano. Según la familia, se trató de una estrategia apoyada por su abogado para reforzar su versión de que se trató de un accidente y no de una imprudencia mortal.
El tribunal, sin embargo, consideró probadas las maniobras antirreglamentarias que desencadenaron el fatal choque frontal.