2025-07-15

Experiencia en El Bolson: “somos naturaleza, somos bosque”

Tras los incendios del verano 24/25 en la Comarca Andina, integrantes del Grupo Árbol VLA viajaron a la zona para escuchar a los damnificados, observar el impacto ambiental y aprender sobre restauración de ecosistemas junto a especialistas del INTA.

“El activista no es quien dice que el río está sucio, el activista es quien lo limpia”; Ross Perot

En el grupo Árbol seguimos aprendiendo de los que saben y vemos a nuestro ambiente Andino-patagónico de forma integral. Podemos ir aprendiendo de situaciones puntuales y de forma separada, aunque hay una instancia donde debiéramos integrar algunos de esos aprendizajes.

En esta oportunidad queremos contarles como nos impactaron los incendios sucedidos en la zona de Bolsón, El Hoyo y Epuyén, en el verano 24/25, y en años anteriores.

Con esa inquietud allá por marzo del 2025, tres de los integrantes del grupo decidimos ir a ver en el post incendios de qué forma podríamos colaborar, ya que escuchábamos que la solidaridad es grande, aunque a veces no sabemos hacerlo con lo que realmente necesitan.

Así tímidamente fuimos con gran inquietud y con tres contactos de Familias que habían perdido todo.

No podemos relatar en estas líneas todo lo que nos sucedió, pero sí expresar que el estar ahí y hablar con los damnificados a menos de un mes de los hechos y cuando aún todo estaba a flor de piel, fue indescriptible, y que las observaciones y los aprendizajes al escucharlos, fueron muchos.

No obstante, teníamos que regresar y ser pragmáticos para colaborar en algo concreto. Nuestro primer compromiso fue volver. Tuvimos la suerte que en la previa al segundo viaje recibimos a Natalia Furlan, Bióloga, especialista en Ecología y Conservación de Recursos Naturales junto a Leslie Vorraber, Ingeniera en Ecología, Magíster en Desarrollo Sustentable y Ambiente del INTA.

Gracias al contacto de los Agentes Sanitarios del Hospital Oscar Arraiz Vla coordinado por Romina Tejerina y su equipo, nos convocan a integrantes de Red de huertas; Grupo Árbol VLA; Agenda Verde Angostura; entre otros. Participamos de esta exposición que nos afianzó en algunas de nuestras observaciones en el campo y la experiencia del INTA en la evaluación post incendio del plan de restauración de los bosques de Ruca Choroy llevado adelante por la Corporación Interestadual Pulmarí, la Dirección Provincial de Bosques Nativos y la Comunidad Aigo. Se trató de un incendio que afectó 1.300 hectáreas de diferentes ecosistemas boscosos.

En El Bolsón pudimos observar por kilómetros el recorrido de los incendios. Nos llamó la atención ver sectores del bosque donde el fuego quemó las copas de los árboles o sólo en sus bases, así como también podíamos observar en otros lugares donde pasó con tal intensidad que el bosque quedó realmente calcinado desde el suelo a las copas. O como saltó dejando espacios un poco chamuscados, pero aún verdes, dejando a su paso la soledad de la mortandad en algunos y la blandura y tizne del suelo, cambiando las cortezas, ahora quemadas, como carbón al tacto.

Aunque ver la longanimidad y/o resiliencia de los diversos ambientes o sectores, también fue un impacto. Cuando entre árboles chamuscados se ven brotes, el esfuerzo y toda la energía puesta para que la especie sobreviva y dar esa energía que aún pudieron conservar para la supervivencia de un nuevo bosque, que la especie perdure, que inicie uno nuevo, un bosque en progresión y lleno de vida es Admirable. Aprender que, en las laderas pronunciadas, para que las lluvias no arrastren los suelos, no los desmoronen, no deslaven, se dejan rollizos de troncos que con el tiempo se descompondrán, transformándose con los años en alimento, pero antes hacen de freno, retienen semillas, se van incorporando al ecosistema, formando uno nuevo. Que la observación es indispensable para conocer el lugar y qué especies pueden convivir. Que darle el tiempo al ambiente, acompañarlo con riego, pero esperarlo, que es tiempo y es sabio. Que podemos cercar sectores para que los animales no pasen, no se coman lo poco que pervive en el pos.

Que hay que saber elegir las semillas. Que más que semillas a veces es preferible un plantín ya adaptado, que tenga cierto tamaño, que sea acorde a ese bioma o ecosistema característico.

Que de acuerdo a las miradas y experiencias de las técnicas del INTA SMA Natalia y Leslie, hay que observar primero las perturbaciones persistentes en el tiempo. Sean estas antrópicas, (modificaciones hechas por el hombre) biológicas, (por la misma naturaleza) o disturbios realizados que modifican de forma discreta pequeños sectores (ej. calor por incendio cercano) e identificar posibles recursos. Armar una guía de observación permite reconocer el sistema a restaurar donde hay varios ecosistemas afectados en un mismo sector y se los ayuda a ser más resilientes.

Por todo esto y mucho más, seguir en esta tarea de observar primero para ayudar en lo verdaderamente necesario, tal vez no acorte caminos, pero si acompañe a una recuperación de los bosques y su adaptación a un nuevo ciclo de nuestro ambiente.

Escribieron para Grupo Árbol Vla, Claudia Parodi, Susana Dib y Mirta Luque

 

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